
El especialista en Ciencias del Ambiente Luis Pyszczek aseguró que cerca de 490 municipios colombianos resultaron afectados por el terremoto del 10 de agosto. Advirtió que algunas localidades deberán ser reconstruidas prácticamente desde cero y señaló que el fenómeno de El Niño podría profundizar las dificultades durante octubre y noviembre.
Martes 18 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 21:53hs. del 18-08-2026
Colombia atraviesa una de las situaciones más complejas de los últimos años luego del fuerte terremoto registrado el pasado 10 de agosto, que provocó graves daños en amplias zonas del país. Según explicó el especialista en Ciencias del Ambiente Luis Pyszczek, aproximadamente 490 de los 1.103 municipios colombianos se encuentran afectados, en algunos casos con daños que alcanzan entre el 70% y el 90% de sus estructuras.
“Colombia está destrozada”, describió Pyszczek al dimensionar la magnitud de la emergencia. El especialista señaló que la mitad del país, particularmente desde la cordillera Central hacia el Pacífico, sufrió consecuencias severas y que existen municipios que deberán ser reconstruidos prácticamente desde cero.
Uno de los casos más graves se registra en El Cairo, en el Valle del Cauca, donde los daños alcanzaron una magnitud que obliga a replantear la reconstrucción de la localidad. A esto se suma la situación en el departamento del Chocó, donde las réplicas continúan generando movimientos y modificaciones en el terreno.
El especialista explicó que los terremotos no pueden ser anticipados con la tecnología disponible actualmente. Tras el evento registrado en Colombia, otros sectores del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico también registraron movimientos sísmicos, entre ellos Indonesia, Japón y Filipinas.
Pyszczek remarcó que Colombia, por su ubicación sobre la cordillera de los Andes, se encuentra en una zona donde existe interacción entre placas tectónicas. En cambio, explicó que la región chaqueña y la llanura Chaco-Pampeana presentan una probabilidad muy baja de sufrir un terremoto de similares características, debido a que no se encuentran en una zona de choque directo de placas.
No obstante, aclaró que Corrientes y otras áreas de la llanura Chaco-Pampeana registraron movimientos sísmicos en el pasado, aunque vinculados a otros procesos geológicos y de mucha menor intensidad.
Preparación y calidad de las construcciones
Uno de los factores que, según el especialista, explica las diferencias en el impacto de los terremotos entre distintos países es el nivel de preparación y las características de las construcciones.
En Colombia, donde los movimientos sísmicos constituyen un riesgo conocido, se realizan simulacros periódicos y las empresas desarrollan ejercicios de prevención. Además, las edificaciones deben contemplar requerimientos de resistencia sísmica acordes con las características de la región.
Pisiciuc contrastó esta situación con lo ocurrido en Venezuela y señaló que el tipo de construcción y las condiciones de vulnerabilidad de determinadas viviendas pueden incrementar considerablemente el impacto de un terremoto.
“Muchas veces no se tienen en cuenta las condiciones y los mínimos requisitos sismorresistentes”, explicó al referirse a las viviendas destinadas a sectores vulnerables.
Santa Marta, en alerta por el aumento del nivel del mar
Durante la entrevista también volvió a surgir la situación de Santa Marta, ciudad colombiana ubicada sobre la costa del Caribe que enfrenta riesgos asociados al aumento del nivel del mar.
Pisiciuc explicó que la zona céntrica de la ciudad se encuentra en una posición particularmente vulnerable y que el incremento del nivel del mar podría favorecer la infiltración marina.
Ante este escenario, las autoridades trabajan en planes de contingencia y evacuación. Incluso existen proyectos para trasladar determinados sectores hacia zonas más elevadas y alejadas de las áreas consideradas de riesgo.
El impacto del “Superniño”
A la emergencia provocada por los terremotos se suma otro factor: las condiciones climáticas extremas.
El especialista señaló que Colombia atraviesa un período asociado a un “Superniño”, caracterizado por el sobrecalentamiento de las aguas del océano Pacífico y alteraciones importantes en los patrones climáticos.
Según explicó, este fenómeno puede generar un incremento de las precipitaciones y contribuir a una mayor inestabilidad del suelo. Las lluvias extraordinarias complicaron las tareas de búsqueda y rescate tras el terremoto y aumentaron la vulnerabilidad de determinadas zonas.
Además, Pyszczek sostuvo que los efectos de estas anomalías climáticas comienzan a sentirse en otros países de América del Sur, con episodios de fuertes vientos, tornados y fenómenos meteorológicos extremos.
El momento de mayor impacto podría llegar entre octubre y noviembre
De acuerdo con las previsiones mencionadas por el especialista, el mayor impacto del fenómeno de El Niño en Colombia podría registrarse entre octubre y noviembre.
“Estamos en la antesala justamente de las mayores afectaciones”, sostuvo Pyszczek, quien advirtió que el país deberá enfrentar esta etapa mientras continúa con las tareas de recuperación tras el terremoto.
La reconstrucción demandará años
Frente a la magnitud de los daños, el especialista consideró que Colombia no podrá recuperarse completamente antes de la llegada de los meses de mayor impacto climático.
Si bien el país recibe ayuda internacional para afrontar la emergencia, la reconstrucción de las zonas más afectadas demandará varios años.
Entre los aportes mencionados se encuentran las 77 toneladas de ayuda enviadas por China, 4,5 millones de euros aportados por Italia y el envío de personal de apoyo y rescatistas por parte de distintos países, entre ellos Argentina.
Mientras tanto, los movimientos sísmicos continúan. Pisiciuc explicó que el fenómeno se encuentra acompañado por lo que geológicamente se conoce como “enjambres de sismos” o réplicas de menor intensidad.
Uno de los sectores más afectados es Quibdó y otras localidades del Chocó. En San José del Palmar, por ejemplo, una enorme grieta provocada por los movimientos del terreno generó una fractura que prácticamente dividió la localidad.
La emergencia, de esta manera, combina dos desafíos de gran magnitud: la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto y la necesidad de prepararse para los efectos climáticos que podrían intensificarse durante los próximos meses.