
Pekín, 20 ago (EFE).- China rechazó este jueves el informe estadounidense en el que se le acusa de utilizar el transbordo de mercancías en otros países para eludir aranceles, un texto que considera que crea una "falsa narrativa".
Pekín, 20 ago (EFE).- China rechazó este jueves el informe estadounidense en el que se le acusa de utilizar el transbordo de mercancías en otros países para eludir aranceles, un texto que considera que crea una "falsa narrativa". El portavoz del Ministerio de Comercio del gigante asiático, He Yadong, opinó en una rueda de prensa rutinaria que el documento, compartido hace una semana por la Casa Blanca, "hace caso omiso de los hechos y tergiversa la realidad, al calificar de fraude el comercio y la inversión internacionales normales". Se trata, según el vocero, de una práctica "típica del unilateralismo y proteccionismo", destinada a "reprimir y bloquear los productos chinos", ante lo cual expresó su firme rechazo. El informe, titulado 'El fraude del transbordo masivo: origen, alcance y coste', acusaba a Pekín de causarle a Washington pérdidas multimillonarias y de empleos por medio de estas prácticas. He defendió que, al contrario, "los elevados aranceles diferenciados impuestos por Estados Unidos son la verdadera causa que amenaza la seguridad de las cadenas de suministro mundiales". El portavoz de la cartera comercial acusó al país norteamericano de "atribuir sus propios problemas económicos a factores externos" y exigió que la parte estadounidense ponga fin de inmediato a estas acusaciones "irresponsables". Reclamó, además, que cese su impacto negativo en las relaciones económicas y comerciales bilaterales y que salvaguarde la seguridad y estabilidad de las cadenas globales de producción y suministro. He afirmó que China respeta las normas del comercio internacional y que continuará desarrollando la cooperación económica y comercial con todas las partes sobre la base de igualdad y beneficio mutuo. El citado informe de Washington alega que Pekín oculta el origen real de sus productos realizando en terceros países -como México, Canadá y varios países del Sudeste Asiático- tareas como costura, etiquetado, embalaje o inspección, para beneficiarse de las condiciones comerciales más favorables que esos territorios tienen con Estados Unidos, incluidos aranceles más bajos. Su publicación, una de las últimas fricciones entre las dos mayores economías del mundo, se suma a otros frentes de tensión como los semiconductores, la inteligencia artificial o las tierras raras, y se produce antes de la visita de Estado a Washington del mandatario chino, Xi Jinping, prevista para el próximo 24 de septiembre. El viaje supondrá el primer encuentro en Estados Unidos entre Xi y su homólogo estadounidense, Donald Trump, y buscará abordar las tensiones comerciales y estratégicas que han marcado la relación bilateral en los últimos años y que, pese a la distensión mostrada en su encuentro de mayo en Pekín, persisten. EFE