
El Gobierno llamó al Consejo del Salario. Sí, ese lugar donde cada tanto se juntan empresarios, sindicatos y funcionarios para discutir cuánto tiene que ganar un trabajador para vivir dignamente. Y después de discutirlo bastante… probablemente descubran que vivir dignamente está fuera de presupuesto
Viernes 21 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 13:28hs. del 21-08-2026
El Gobierno llamó al Consejo del Salario. Sí, ese lugar donde cada tanto se juntan empresarios, sindicatos y funcionarios para discutir cuánto tiene que ganar un trabajador para vivir dignamente. Y después de discutirlo bastante… probablemente descubran que vivir dignamente está fuera de presupuesto
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El salario mínimo vigente está en $376.600 mensuales. Una cifra que suena bastante bien… hasta que uno intenta pagar alquiler, comida, luz, transporte, remedios y alguna que otra cosa innecesaria como, por ejemplo, comer.
Ahora el Gobierno convoca a una nueva reunión para el 28 de agosto. Habrá videollamada, comisiones, representantes, discursos y seguramente alguna planilla de Excel con muchos números. Porque si hay algo que hacemos maravillosamente en Argentina es convertir una tragedia económica en una reunión administrativa. La pregunta es sencilla: ¿cuánto necesita una persona para vivir? Y la respuesta también debería ser sencilla: bastante más de $376.600. Pero parece que el problema no es cuánto cuesta vivir, sino cuánto están dispuestos a reconocer que cuesta vivir. El Consejo del Salario vuelve a escena después de meses de silencio. Y aparece justo cuando la inflación, los alquileres y los precios del supermercado no se tomaron vacaciones. Porque el supermercado no espera al Consejo del Salario. La factura de luz tampoco. El alquiler mucho menos. Todos aumentan puntualmente, mientras el salario mínimo espera pacientemente su turno burocrático. Y acá aparece la gran paradoja: se habla permanentemente de libertad, mercado y esfuerzo individual. Perfecto. Pero hay un pequeño detalle: si alguien trabaja todo el mes y aun así no puede cubrir sus necesidades básicas, entonces algo está funcionando bastante mal. El salario mínimo debería ser el piso. El problema es que en Argentina ese piso hace rato parece estar convertido en subsuelo. Ahora vendrá la discusión. Los empresarios dirán que aumentar salarios genera costos. Los sindicatos reclamarán recuperación del poder adquisitivo. El Gobierno hablará de equilibrio, responsabilidad y condiciones macroeconómicas. Y mientras tanto, el trabajador estará haciendo cuentas con la calculadora del celular para decidir si este mes paga la luz completa o compra carne. El 28 de agosto habrá reunión. Ojalá haya también una respuesta. Porque el salario mínimo no debería ser el precio oficial de la pobreza. Debería ser el mínimo necesario para que trabajar alcance para vivir. Aunque, viendo los números, en Argentina hasta eso parece haberse convertido en un lujo.