
Disconforme o no, hay un acuerdo que respetar y es lógico que el Atlético defienda su patrimonio. Eso sí: esto no le sirve a nadie.
Disconforme o no, hay un acuerdo que respetar y es lógico que el Atlético defienda su patrimonio. Eso sí: esto no le sirve a nadie.
El tema de los jugadores que quieren irse de un club cuando hay un contrato firmado es muy delicado. En este caso, hablamos de Julián Álvarez porque es un caso actual y es uno de los mejores delanteros del mundo expresando su voluntad de salida. Pero hay que entender también que los clubes defienden su patrimonio, defienden lo que tienen, defienden sus erogaciones, cuidan a los jugadores. A esos jugadores que pertenecen al patrimonio del club desde el momento en que firman un contrato. Y nadie firma un contrato con una pistola en la cabeza. Y tampoco la cláusula de 500 millones de dólares.
En el caso de Julián, su vínculo con el Atlético de Madrid es hasta 2030. Si un día vos te despertás con ganas de irte a otro lugar, no podés hacerlo como si no pasara nada. Yo lo lamento por Julián, que se quiere ir a un lugar con el deseo de progresar, a un lugar que él siente será mejor para él, pero también entiendo al Atlético, que defienda lo que tiene.
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Cuando se firma un contrato, es porque las partes están de acuerdo. Por eso hay idas y vueltas en la previa, hasta que se terminan las diferencias y se rubrica esa relación. En este caso, el sueño de Julián de irse choca con el del club, que desde hace mucho tiempo, en lo económico y deportivo, ha querido ponerse a la altura del Real Madrid y del Barcelona. No lo ha logrado todavía, pero casi. Álvarez es un jugador muy importante, de los que podrían ayudar a crecer al club, y el hecho de que quiera irse al Barsa no significa que el Atlético vaya a ponerle un precio como para que se pueda ir, feliz y contento.
Hay otro tema que atender y es que a ninguna de las partes le sirve esta situación, porque el jugador se desvaloriza, está con cara larga y no tiene ganas de quedarse. También porque el Cholo Simeone queda en el medio entre entender al futbolista -él lo fue- y defender los intereses del club donde es ídolo, figura, estatua y emblema. Por lo tanto, hay que buscar la mejor solución posible. ¿Cuál es? Tal vez sea venderlo pero no al Barcelona y sí al Arsenal, que también está interesado. Pero los contratos están para respetarse.
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Es entendible que Julián quiera cambiar de aire si no se siente cómodo. Y aquí claramente la incomodidad del jugador parece que fuera con el entrenador. La temporada pasada jugó poco, quizá no le guste el esquema de Simeone o la forma de jugar, pero está en un club importante de la capital de España.
En resumen, los clubes tienen que defender su patrimonio, no se pueden regalar y no creo que Julián Álvarez esté en esta situación por un conflicto externo sino por una voluntad de irse a otro lado que imagina mejor. Pero ese Barcelona que sueña es un competidor de todos los días y el Atlético tiene que defenderse, no puede regalarlo.
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