
Arrate Vicuña Pamplona, 22 ago (EFE).- La edición 12+1 de Flamenco on Fire, dedicada a la cadencia andaluza, ha comenzado este viernes con el propósito de abrir distintas puertas a un arte que, sin abandonar sus raíces, convive con otras…
Arrate Vicuña Pamplona, 22 ago (EFE).- La edición 12+1 de Flamenco on Fire, dedicada a la cadencia andaluza, ha comenzado este viernes con el propósito de abrir distintas puertas a un arte que, sin abandonar sus raíces, convive con otras músicas y formas de expresión, y que en Pamplona pretende ofrecer "una fotografía del estado" de este arte. “Nosotros tenemos que ser puertas. Tenemos que mostrar a través de la programación distintas puertas para que el público pueda acceder al flamenco”, defiende su director, Arturo Fernández, en una entrevista con EFE. Hasta el 29 de agosto, el festival pasará por Viana, Estella-Lizarra y Pamplona con una programación que reúne baile, cante y guitarra en calles, balcones, teatros y espacios exteriores. La cantaora Mayte Martín ha inaugurado el programa en las Ruinas de San Pedro de Viana. En la jornada del sábado, Sandra Carrasco y David de Arahal, con la compañía de Ana Morales como artista invitada, rinden homenaje a Pepe Marchena con ‘Recordando a Marchena’ en Estella-Lizarra. Llegado el miércoles, la música se trasladará a Pamplona, por cuyos escenarios pasarán José Mercé, Manuel Liñán y Yerai Cortés, Paloma Fantova, La Tremendita, Rafael Riqueni, Felipe Maya o Juan Diego Mateos, entre otros artistas. A cargo del festival desde 2020, Fernández sostiene que el cartel de cada edición debe ofrecer “una fotografía del estado actual del flamenco”, desde sus expresiones más tradicionales hasta las más vanguardistas. Más allá de las distintas formas de entender el género, considera que todas deben conectar con el público desde un mismo punto. “Única y exclusivamente se accede a través de la emoción”, afirma. “Para mí, la emoción es el principio de la afición”. Fernández compara el flamenco con un árbol en cuyo tronco se conserva la raíz, mientras sus ramas crecen en distintas direcciones. “El flamenco convive con otras músicas y lo hace de manera muy exitosa”, afirma. Recuerda, además, que esa convivencia no es nueva. La ópera flamenca, a la que está dedicada esta edición, ya incorporó a partir de 1925 instrumentos y elementos poco habituales para el momento. El cartel no depende únicamente del reconocimiento de los participantes. “Todos los artistas que vienen podríamos justificarlos de manera artística y de manera humana”, asegura Fernández. Aunque reconoce que “lo artístico manda”, también se valora lo que cada uno aporta fuera del escenario. Ese criterio explica el regreso de figuras como Mercé, Liñán, Fantova o Cortés. “Los artistas evolucionan, los artistas tienen proyectos. Es como un escritor, el segundo libro puede ser completamente distinto que el primero”, señala. La variedad del festival alcanza también los lugares en los que se celebra. A los teatros se suman los balcones del Ayuntamiento de Pamplona y del Hotel La Perla, las Noches de Flamenco del Hotel Tres Reyes y el escenario Sabicas, que llevará la guitarra a diferentes espacios de la ciudad. El director sostiene que “el flamenco no cambia cuando abandona el teatro, siempre que el lugar y el trato estén a la altura del género”. En ese hacer también influye el público. Y define al del norte como “muy curioso, atento y respetuoso”. “Ese respeto antes de que un artista comience a cantar o a tocar hace que el intérprete lo dé todo y explica también su deseo de volver en ediciones posteriores”, asegura. Desde su llegada, el festival ha salido de Pamplona y ha creado diferentes ciclos con identidad propia. “Nunca hubiera esperado que en 2026 estuviéramos donde estamos, con las cifras, la afluencia de público y el prestigio que ha adquirido el festival”, admite. En cuanto al futuro, Fernández ya trabaja en dos proyectos centrados en la guitarra y el cante, aunque lamenta no poder culminar otros porque sus protagonistas “ya no están”. Pero antes, confía en que estas jornadas consigan romper “determinados clichés” y “usos muy manidos” relacionados con el género, y acercarlo a quienes todavía lo observan desde la distancia “para que lo conozcan despacio”. Porque frente a las prisas y el consumo inmediato, advierte, el flamenco exige detenerse: “Necesita tiempo, necesita atención. Si no estás atento, te lo estás perdiendo”. EFE