La mediática reflexionó sobre las modificaciones que hizo con el paso del tiempo y vinculó esas decisiones con la influencia que todavía ejerce en ella la figura de su padre
Domingo 23 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 10:08hs. del 23-08-2026
Marta Fort abrió una reflexión personal sobre su imagen, los cambios en su cuerpo y la influencia que todavía tiene en su vida la figura de su padre, Ricardo Fort. Durante su paso por PH Podemos Hablar (Telefe), contó que con el tiempo terminó adoptando rasgos estéticos que años atrás rechazaba.
La hija del empresario recordó que atravesó distintas etapas en su relación con el cuerpo, aunque aseguró que nunca perdió la autoestima. “Fui gorda, fui flaca, tuve muchos quilombos con mi físico, pero jamás tuve problemas porque siempre tuve buena autoestima”, afirmó. Aun así, reconoció que la exposición y los comentarios externos incidieron en su transformación.
En ese marco, lanzó la frase más fuerte de su testimonio: “Soy el resultado de lo que juré destruir”. Luego explicó que de chica se oponía a varios de los gustos estéticos de su padre, pero con el paso del tiempo terminó acercándose a esa imagen. “Yo nunca quise ponerme tetas y ahora soy el resultado de lo que juré destruir. Porque a mi viejo le gustaban así y yo decía ‘ni en pedo’, pero después, poco a poco, me fui moldeando a lo que soy ahora”, sostuvo.
Martita también señaló que, más allá de no haberse realizado las cirugías estéticas que sí se hizo Ricardo Fort, siente que heredó parte de su impronta física. “Si él bajara, me diría ‘viste, hija de p…’”, comentó entre risas.
Marta Fort contó su deseo constante de honrar la figura de su papá Ricardo
A lo largo de la entrevista, profundizó sobre otras decisiones vinculadas con su apariencia. “Yo decía ‘rubia no’ cuando él me teñía el pelo a los nueve años. Ahora soy rubia, me hice las tetas y me hice algunos retoques en la cara”, relató.
La conversación avanzó entonces hacia el costado emocional de esa transformación. Cuando Andy Kusnetzoff le preguntó si sentía que esos cambios podían estar relacionados con una forma de acercarse a su padre, Martita respondió que no tenía una certeza, aunque admitió que suele incorporar hábitos o pasiones de personas que ya no están en su vida.
“Siento que termino adoptando ciertas costumbres de gente que perdí”, dijo. Y agregó: “Cada aparición mía sirve a la memoria y el regreso de él, eso me gusta”.
En ese punto también mencionó a Gustavo Martínez, su tutor, fallecido en febrero de 2022. Según explicó, tras su muerte comenzó a entrenar con mayor constancia, en una especie de continuidad simbólica con los vínculos más importantes de su vida. “Adopté las dos pasiones de los dos”, resumió.
Sobre su infancia, Martita describió una dinámica familiar atravesada por la intensa exposición pública de su padre y por la presencia cotidiana de otras figuras cercanas. “Mi papá era mi papá. Era él. Pero tenía su trabajo demandante en la televisión y, si bien no fue ausente, Gustavo o mi madrina Marisa se encargaban de la agenda, la confidencialidad”, expresó.
Al definir aquellos años, eligió una fórmula breve que condensó el tono de su recuerdo: “Fue heavy, pero feliz”. Días atrás, durante su paso por Otro Día Perdido (Eltrece), la joven recordó su vínculo con su padre y reveló el insólito lugar de la casa en la que tenían charlas profundas.
“El lugar que más usaba él como para pensar, para ponerse profundo, era cuando cagaba”, contó Marta ante la risa y el asombro del estudio. Durante la charla, la influencer detalló cómo su padre solía llamar a toda la familia para conversar mientras estaba en el baño. “Él nos llamaba a todos, a toda mi familia, a mí, a Felipe. Así mientras cagaba, hablábamos”, relató la joven, graficando con naturalidad una dinámica habitual en el hogar Fort.
Según Marta, su padre encontraba en ese momento de privacidad el único espacio donde podía relajarse y mostrarse auténtico, lejos de las cámaras y de su personaje televisivo. “Era cuando realmente lo veía relajado”, recordó, subrayando el contraste con la exposición pública que caracterizaba a Ricardo.