
El economista Ramiro Tosi analizó la situación económica argentina y marcó una fuerte diferencia entre los sectores que muestran crecimiento y aquellos vinculados al consumo y la generación de empleo. También alertó por el endeudamiento de los hogares, la pérdida de puestos de trabajo formales y el crecimiento de las actividades informales.
La economía argentina atraviesa una etapa marcada por una recuperación desigual. Mientras sectores como la minería, Vaca Muerta, la energía, la pesca y parte del agro muestran tasas de crecimiento, otras actividades con mayor capacidad para generar empleo, como la industria, la construcción y el comercio, continúan atravesando dificultades.
Así lo explicó el economista Ramiro Tosi en Radio Sudamericana, quien señaló que la actividad económica registró en junio un rebote del 0,8% luego de dos meses consecutivos de caída. Sin embargo, advirtió que ese dato no alcanza para modificar una tendencia de fondo caracterizada por la debilidad de buena parte de la economía.
“Hay una suerte de dicotomía entre sectores que les va muy bien, pero que son pequeños en relación al tamaño de la economía y a la capacidad de generar empleo, y sectores a los que no les está yendo bien”, sostuvo Tosi. En ese escenario, el economista remarcó que la preocupación de los argentinos comenzó a cambiar. Mientras durante los primeros años del actual proceso económico la principal incertidumbre estaba vinculada con la inflación, ahora aparecen con mayor fuerza el temor a perder el empleo y las dificultades para sostener el poder adquisitivo.
“Ahora empiezan a aparecer otras preocupaciones, entre las cuales está perder el empleo”, explicó Tosi, quien también destacó las dificultades de los hogares para afrontar los aumentos de tarifas y otros gastos, lo que llevó a muchas personas a buscar ingresos complementarios a través de las denominadas economías de plataformas.
Industria, construcción y comercio, entre los sectores más golpeados
Tosi puso el foco especialmente en la situación de la industria, la construcción y el comercio, tres actividades que históricamente tienen un fuerte impacto en la generación de puestos de trabajo.
Según explicó, en el caso del comercio existen factores estructurales vinculados con los cambios en los hábitos de consumo y la expansión del comercio electrónico. En la industria y la construcción, en tanto, señaló el impacto que tuvo el retiro del Estado nacional de la obra pública.
El economista también mencionó las dificultades financieras que atraviesan estos sectores y sostuvo que, a diferencia de actividades como la minería, el petróleo o el agro, tienen mayores dificultades para competir con el actual nivel del tipo de cambio.
Frente a la pérdida de poder adquisitivo, Tosi consideró que el Gobierno podría implementar medidas específicas sin abandonar el equilibrio fiscal. Entre ellas mencionó una reducción impositiva sobre el IVA de alimentos, bebidas y otros productos de la canasta básica, además de una menor intervención sobre las negociaciones salariales. “Se pueden tomar medidas para que la vida del común de los argentinos sea un poco mejor”, planteó.
Más de 7 millones de personas con problemas de endeudamiento
Uno de los puntos más preocupantes de la entrevista estuvo relacionado con el crecimiento del endeudamiento de los hogares. Tosi sostuvo que la desregulación de las tasas de interés en el sistema financiero permitió una rápida expansión del crédito, pero bajo condiciones que luego no todos los deudores pudieron afrontar.
“Más de 7 millones de personas tienen problemas de endeudamiento”, afirmó. Según explicó, se trata en muchos casos de deudas de entre $400.000 y $500.000, que pueden parecer montos relativamente pequeños desde una perspectiva macroeconómica, pero que representan una carga considerable para hogares cuyos ingresos rondan entre $800.000 y $1 millón.
Para el economista, la salida de esa situación requiere una recuperación de la actividad económica y, especialmente, de los ingresos y del poder de compra de las familias.
Menos empleo formal y más trabajos precarios
Otro de los fenómenos destacados por Tosi fue la transformación del mercado laboral. Si bien el cierre de empresas no se traduce actualmente en un aumento del desempleo de la misma magnitud que durante la década de 1990, sí se observa una migración hacia formas de trabajo con menores niveles de protección.
El economista estimó que desde 2023 se produjo una destrucción neta de alrededor de 300.000 empleos formales, vinculados principalmente con fábricas y comercios que cerraron. Parte de esos trabajadores habría pasado a actividades como el monotributo o las economías de plataformas.
En ese sentido, explicó que la tasa de desempleo se mantiene por debajo del 8%, por lo que el deterioro laboral no necesariamente aparece reflejado como un desempleo masivo, sino también a través de una mayor informalidad y de empleos con menos derechos.
La pérdida de apoyo entre los jóvenes
Tosi también se refirió al vínculo entre la situación económica y el respaldo político al Gobierno, especialmente entre los jóvenes que habían constituido una parte importante del electorado de Javier Milei en 2023.
A partir de su experiencia como docente universitario, señaló que observa entre estudiantes de entre 21 y 24 años una creciente sensación de cansancio frente a la situación económica.
Según su análisis, la novedad y la disrupción asociadas a Milei durante 2023 comenzaron a perder fuerza frente a las dificultades de la vida cotidiana. “Ahora lo que queda es la realidad económica y la realidad cotidiana”, sostuvo, y consideró que existe “cierto desapego” o una caída significativa del apoyo entre ese grupo etario.
Inflación: se prevé un registro por debajo del 2% en agosto
En relación con la inflación, el economista estimó que agosto podría cerrar nuevamente por debajo del 2%.
Tosi señaló que en agosto no estarán presentes algunos aumentos estacionales que suelen registrarse en julio y diciembre, como los relacionados con determinadas frutas y con el turismo. Además, destacó que las mediciones sobre alimentos y costo de vida muestran incrementos moderados en un contexto de consumo debilitado.
Por ese motivo, consideró que no sería sorpresivo encontrar una inflación de entre 1,6% y 1,7% en agosto, luego del 2,1% registrado previamente.
A la par de esta desaceleración, Tosi advirtió sobre otro frente que genera preocupación: el riesgo país. Según explicó, había descendido hasta cerca de los 400 puntos básicos, pero posteriormente volvió a ubicarse alrededor de los 500 puntos, lo que representa una dificultad adicional para el Gobierno de cara a 2027, cuando deberá afrontar importantes vencimientos de deuda.