
David González, uno de los trabajadores despedidos de la hilandería, confirmó que S. Ortiz, de 62 años, se quitó la vida. Sus compañeros aseguran que atravesaba una situación de angustia desde los despidos y que había sufrido un principio de ACV. Indican que los trabajadores no recibieron
La muerte de S. Ortiz, un trabajador de 62 años despedido de la hilandería Emilio Alal, generó conmoción entre sus excompañeros en Goya. David González, también extrabajador de la empresa, dialogó con Radio Sudamericana y contó cómo atravesaba la situación el hombre, que había trabajado durante más de 30 años en la fábrica.
"Lamentablemente hoy nos desayunamos con esa noticia de saber que el compañero Ortiz decidió quitarse la vida", expresó González.
Según relató, Ortiz había participado inicialmente de los reclamos realizados por los trabajadores despedidos en enero. Sin embargo, posteriormente dejó de asistir por recomendación médica debido al estado de angustia que atravesaba.
"Estaba muy sobrepasado", señaló González. Además, contó que durante ese período sufrió un principio de ACV y debió ser internado.
El extrabajador vinculó el deterioro que atravesaba Ortiz con la situación generada luego de los despidos, aunque aclaró que se trata de una apreciación personal sobre lo ocurrido.
"Seguía con esa angustia, esa preocupación de no tener trabajo y bueno, calculo que eso sería el motivo por el cual tomó la decisión", manifestó.
Los despidos de Emilio Alal se produjeron el 23 de enero y, según González, Ortiz había estado desde el comienzo junto a sus compañeros en las protestas para reclamar por sus derechos. Con el paso de los meses, su situación de salud le impidió continuar participando.
González indicó que Ortiz tenía más de 30 años de trabajo en la empresa y que, como él, la mayoría de los empleados despedidos había desarrollado prácticamente toda su vida laboral en la fábrica.
El ex trabajador también señaló que la familia de Ortiz quedó en una situación de vulnerabilidad y que sus compañeros comenzaron a organizar colaboraciones para ayudarla económicamente.
La noticia se conoció durante la mañana y el cuerpo debía ser trasladado a Corrientes para la realización de una autopsia. Según explicó González, el velatorio estaba previsto recién para el miércoles, una vez finalizados los procedimientos correspondientes.
Siete meses sin cobrar indemnizaciones
La muerte de Ortiz se produce a siete meses de los despidos de los trabajadores de Emilio Alal. González aseguró que hasta el momento no recibieron indemnizaciones y que el conflicto continúa por la vía legal.
"Indemnizaciones no hubo nunca, hasta hoy en día estamos como el primer día sin cobrar ni un 5%", afirmó.
De acuerdo con su relato, fueron 240 trabajadores despedidos en Goya y otros 20 en Villa Ángela, Chaco.
La falta de empleo en Goya dificulta la posibilidad de que los trabajadores puedan reinsertarse laboralmente. González sostuvo que son pocos los que consiguieron nuevos puestos y que muchos sobreviven realizando trabajos ocasionales.
"En Goya no hay fuentes laborales, así que son pocos los compañeros que están trabajando y el resto se amaña", explicó.
También señaló que muchos de los trabajadores cuentan con estudios técnicos y que intentan sostener a sus familias mediante changas, aunque esos ingresos resultan insuficientes para cubrir todos los gastos.
"Con la changa tampoco llega a cubrir todas las cuentas, el plato de comida en la mesa. Una situación muy, muy triste, muy difícil", describió.
Preocupación por la salud de los trabajadores
González aseguró que el impacto de los despidos no se limitó a la situación económica y que varios trabajadores comenzaron a atravesar problemas de salud.
"Varios casos tenemos no solamente de salud mental, sino con problemas cardíacos, problemas de presión, de un montón de cosas que atrae la situación", afirmó.
Según explicó, el nivel de desgaste llevó incluso a que los trabajadores decidieran suspender las marchas y protestas que venían realizando.
"Dejamos de hacer las marchas y las protestas porque la gente ya estaba muy sobrepasada", contó.
Frente a las dificultades económicas, los propios trabajadores conformaron una red de solidaridad para ayudarse entre ellos. González explicó que realizan colectas para medicamentos y que algunos profesionales de la salud colaboran atendiendo a compañeros sin cobrarles.
Actualmente, dijo, son 240 familias que continúan afectadas por la situación laboral derivada del cierre y los despidos.
Al referirse al fallecimiento de Ortiz, González describió el estado de ánimo entre sus excompañeros como una combinación de tristeza, bronca e impotencia.
"Estamos todos muy tristes. Una mezcla de emociones, tristeza, bronca, impotencia, de todo, de todo un poco", expresó.