
Tanto el DT en su etapa anterior como el club en sus últimos años sufrieron más de lo que festejaron frente a los rivales tradicionales. Una cuenta pendiente.
Tanto el DT en su etapa anterior como el club en sus últimos años sufrieron más de lo que festejaron frente a los rivales tradicionales. Una cuenta pendiente.
El ciclo anterior de Arruabarrena quedó marcado como el de un Boca de buen juego y con ambición ofensiva, que le ha permitido ganar campeonatos locales, aún en torneos de 30, pero que al mismo tiempo quedó muy marcado y muy estigmatizado por las derrotas frente al River de Gallardo. Es muy recordada aquella Sudamericana 2014 que abrió la era exitosa del rival de toda la vida y que marcó el precedente de la eliminación posterior en la Copa Libertadores aquella noche del Panadero y el gas pimienta.
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Sin embargo, aquella primera etapa del Vasco no se extinguió solo por River. El golpe final lo dio San Lorenzo con aquella goleada en Córdoba por la Supercopa Argentina. Es decir: el historial de Arruabarrena frente a los clásicos rivales es negativo, deficitario. Y ayer no pudo conseguir su primera victoria justamente frente a Racing en Avellaneda. Para el Vasco y para Boca debe ser un desafío esto de ganar partidos ante rivales tradicionales, ya que jugará con todos: tendrá que ir a la cancha de San Lorenzo como a la de Independiente. Y como en este último tiempo de la era Riquelme, el equipo le pudo ganar a River, habrá que hacer foco en volver a la victoria frente a los otros dos, que atraviesan momentos de turbulencia institucional y hasta tienen planteles de menor calidad que la que ofrece Boca.
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A Boca ya le viene costando dar el golpe en los partidos decisivos: tanto Racing como Independiente lo eliminaron en la mismísima Bombonera el año pasado y después estos no pudieron sostener sus planteles ni sus rendimientos a lo largo del tiempo, lo cual agranda la responsabilidad y a la vez expone el estigma que tiene el Vasco como entrenador de Boca. En nùmeros, durante toda la gestión Riquelme, el equipo ganó apenas 12 de los 51 clásicos (22 empates y 17 derrotas).
Los equipos de Arruabarrena son ofensivos y osados: el DT se anima a poner pibes y lo ha demostrado en sus diferentes etapas. En el pasado promovió a Cristaldo, a Cubas, a Bentancur, a Komar. En este tiempo aparecieron con él Leo Flores, Jagger Herrera, Dylan Gorosito, Aranda tuvo pista y más profundidad en su juego, aunque ya había aparecido con Úbeda.
A partir de una mejoría en la seguridad defensiva y en su eficacia ofensiva, el Boca del Vasco deberá empezar a saldar esta cuenta que se inició en la década pasada (3G, 5E, 8P) y que tuvo una incipiente continuidad en la noche de Avellaneda.
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