
Radio Sudamericana accedió a conversaciones atribuidas a los dos adolescentes investigados por el crimen ocurrido en Alvear. Los mensajes comienzan días antes del ataque y hablan del ocultamiento del cuerpo y la posibilidad de hacer creer que se trataba de un suicidio.
Martes 25 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 11:05hs. del 25-08-2026
Nuevos chats a los que accedió Radio Sudamericana aportan elementos estremecedores a la investigación por el crimen de Cecilia Lazcano en Alvear, la joven de 16 años hallada muerta el pasado 15 de julio en la mencionada localidad.
Las conversaciones, atribuidas a los dos menores involucrados en la causa, abarcan desde el 14 hasta el 16 de julio y contienen referencias explícitas a una presunta planificación previa del ataque.
Por tratarse de una causa en investigación y de personas menores de edad, el contenido debe ser analizado en el marco de las actuaciones judiciales. Sin embargo, la secuencia temporal de los mensajes muestra que, al menos dos días antes del hecho, ya se hablaba de lo que ocurriría posteriormente.
El 14 de julio, uno de los interlocutores pregunta: “Mañana es el día que me dijiste que harías eso, ¿no?”. La respuesta fue: “Sí, mi amor hermoso, ya está todo preparado y listo”. Minutos después, la conversación deriva en referencias a matar y en un supuesto acuerdo para posteriormente entregar fotografías y videos.
Hablaban de un cuchillo, ropa diferente y cómo ocultar un cuerpo
La conversación avanza y adquiere un contenido todavía más comprometedor. Esa misma noche aparecen referencias a utilizar un cuchillo, llevar ropa diferente y cambiarse posteriormente. También se menciona la posibilidad de llevar otra arma.
En otro tramo comienzan a discutir cómo podría ocultarse un cuerpo y si las personas de la zona advertirían su presencia. Uno de los participantes plantea realizar un pozo de aproximadamente dos metros y colocar tierra encima. La respuesta del otro interlocutor es: “De alguna manera, debes esconderlo bien profundo. Porque será un problema grave”. Luego, ante la consulta de si de esa manera sería suficiente, responde: “Ahí sí”.
Los mensajes adquieren particular relevancia por lo ocurrido al día siguiente.
“Me adelanté e hice el pozo”
El 15 de julio, a las 14.12, uno de los adolescentes escribe un mensaje que podría resultar clave para determinar si existió una preparación previa: “Me adelanté e hice el pozo, dejé la pala escondida en el monte”.
Su interlocutor contesta: “Y buena hora, porque creo que casi nadie anda a estas horas por ahí. Menos ahí”.
Horas después aparece por primera vez el nombre de Cecilia en las conversaciones.
Uno de los adolescentes menciona el temor que había generado anteriormente la posibilidad de que la joven atentara contra su propia vida. Inmediatamente recibe como respuesta: “Cecilia no se iba a suicidar”, seguido de otra frase: “Pero cuando desaparezca todos pensarán que se mató” y “el cuerpo no aparecerá”.
La conversación continúa esa noche con referencias a la preparación de un cuchillo. A las 21.02 uno de ellos asegura: “Ya terminé de afilar el cuchillo”. Más tarde menciona que le faltaban guantes de látex y finalmente señala que seguiría adelante sin ellos.
Los mensajes durante la madrugada del ataque
La secuencia continúa durante la madrugada del 16 de julio.
A la 1, uno de los interlocutores da indicaciones sobre hasta qué hora otra persona debía permanecer acompañada. A las 3.13 escribe: “Recién se pone en marcha mi plan” y un minuto después anticipa que enviaría “fotos y videos”.
También menciona que todo dependía de cuánto tardara en llegar “a las vías” y asegura que Cecilia acababa de salir de su casa. A las 3.16 advierte: “Si no escribo ya sabes lo que estoy haciendo”.
Varias horas después, el tono de los mensajes cambia drásticamente.
“Se me fue todo de las manos, ella está viva”
A las 7.33 aparece un mensaje que dice “Sí, lo hice”. Poco más de una hora después, a las 8.39, el mismo interlocutor escribe: “Se me fue todo de las manos”.
A continuación manifiestó “no sé cómo, pero ella está viva” y pide ayuda a la otra persona. En los mensajes posteriores asegura que Cecilia tenía una grave lesión en el cuello y que había aparecido pidiendo auxilio.
La conversación resulta especialmente relevante porque también reaparece la idea de hacer pasar lo sucedido por un suicidio. Uno de los mensajes sostiene que estaban cerca de lograr que “todos” creyeran esa versión e incluso afirma que inicialmente la Policía habría considerado esa hipótesis.
La desesperación después de saber que había sobrevivido
Los chats posteriores reflejan preocupación ante la posibilidad de que Cecilia sobreviviera y pudiera contar lo ocurrido.
“Hice todo mal”, escribe uno de los adolescentes a las 9.36. Luego afirma que los nervios lo estaban afectando y relata que la Policía había llegado hasta su domicilio.
En otro pasaje sostiene que pretendía que Cecilia muriera en el lugar y que lo sucedido pareciera un suicidio. Su interlocutor, mientras tanto, le pide que mantenga la calma.
Hacia el final de las conversaciones, la preocupación vuelve a centrarse en la posibilidad de que la víctima sobreviviera. Uno de los mensajes advierte que, de ocurrir, existía el riesgo de que lo identificara como responsable. El otro interlocutor responde pidiéndole nuevamente que se calme.
Chats que ahora forman parte de una investigación
El contenido completo de las conversaciones incorpora nuevos elementos a un caso que conmocionó a Alvear y que ahora deberá ser analizado por la Justicia.