
El delantero de la Selección atraviesa el momento más complejo de su carrera; la firme postura del Atlético de Madrid y las opciones antes del cierre del mercado de pases.
El delantero de la Selección atraviesa el momento más complejo de su carrera; la firme postura del Atlético de Madrid y las opciones antes del cierre del mercado de pases.
Julián Alvarez y un momento complejo de su carrera.
A poco más de dos meses de la explosión Julián Álvarez-Atlético de Madrid, la situación sigue tan tensa como incierta. Con diferentes actores y dardos cruzados de forma permanente. La primera piedra la tiró el propio delantero, sorpresivamente, en medio del Mundial, cuando post Austria (22 de agosto) puso en palabras suyas lo que ya era información filtrada: sus ganas de ser transferido al Barcelona, aunque no haya nombrado al club en cuestión, asegurando que era lo mejor para todos.
Ya ahí las cartas estaban echadas, con bronca de muchos hinchas y un Aleti dispuesto a dar pelea, con el jugador con contrato (de elite) hasta 2030. Tanto se pudrió todo que incluso el manager de la Araña, Fernando Hidalgo, un histórico de perfil bajo, salió a cruzar, sin nombrarlo, a Gil Marín, capo del Aleti: “Nunca le preguntes a un mentiroso por qué mintió. Para explicarlo tendría que mentir de nuevo”.
En el medio de una situación que se debe definir hasta el lunes 31, por el cierre del libro de pases extendido, llegó el cambio de look de Julián, sorpresivo. Esos bigotes que un poco se llevan a las patadas con su habitual imagen de pibe simpático, agradable, cero belicoso, relajado. Más habituado a cara de nene que a este perfil. ¿Habrá sido para mostrar su disconformismo con el club que no lo vende adonde él quiere? Hoy se lo ve así, apagado, lejos de aquellas fotos veraniegas post Mundial, en familia y con su hijito a upa.
El Barcelona es parte clave en esta historia. Porque fue el que sedujo a Julián y el que acordó en paralelo números para avanzar con cuestiones del contrato y demás. Esa fue la gran seducción para el delantero, algo incómodo en el Aleti. Al ex club de Messi le rechazaron la oferta millonaria, amparados en que la cláusula de rescisión es de 500 millones de euros. Claro que la billetera culé no es infinita y, encima, pesa el Fair Play financiero. Y el Barcelona ya invirtió fuerte para quedarse con Rodrigo, del City, y el inglés Gordon, del Newcastle.
Y acá un dato relevante, fundamental: Miguel Ángel Gil Marín, CEO del Atlético, no piensa venderle a Julián al Barcelona. Así de contundente. Según le explicaron a Olé, es un desafío personal: no flaquear en esta situación y menos con un rival directo en todas las competencias. Es decir, si se lo quieren llevar, que sea por los 500.000.000 de la cláusula, algo imposible. Ni que haya detrás una empresa como Apollo Sports, con mayoría de acciones en el club (empresa global de inversión deportiva que invierte en todo el ecosistema del deporte y los eventos en vivo), lo va a forzar a venderlo al Barcelona, el destino que desea Julián.
La realidad marca que el Aleti hoy está flojo de delanteros. Sin embargo, a días del cierre del libro de pases, no le cierra la puerta al Arsenal ni tampoco al PSG, que ya lo quiso en su momento. Incluso Luis Enrique tuvo charlas con Julián. Deportivamente no quiere liberarlo, pero si la inversión es alta y no es el Barcelona...
Todos saben en el club que la situación es crítica. Incluso por lo que se generó el domingo en el estadio, con silbidos de los feos a Julián, como alguna vez sucedió con Griezmann, quien en su momento se fue al Barcelona y luego regresó. Y peor fue la salida de la cancha, sin saludar a la gente por expreso pedido, en ese momento, de un delegado del club. Ni acercarse a las tribunas dejaron a la Araña, temiendo que se generara algo peor. Aunque es difícil ver algo más negativo que prohibirle a un jugador acercarse a su gente...
Y la consecuencia fue la sorpresa de Diego Simeone, quien no estaba al tanto de esa movida poco feliz. “Fue una decisión del club, no del jugador”, explicó el Cholo, que públicamente siempre respaldó al delantero. Es más, quiere que se quede en el club y siempre dice que quiere armar el equipo alrededor suyo. Esto, más allá de rumores de una relación no tan buena entre ambos, que nunca se ve reflejada en el día a día. El 8 de agosto, el DT avaló la postura del Aleti, donde está desde hace dos años y es uno de los mejores pagos del mundo: “La situación es muy clara, la entidad tomó una decisión que Miguel Ángel explicó muy bien. Estamos muy contentos con él”. Tratando de transmitir la idea de continuidad.
La realidad es que Julián pudo haber sido preservado el domingo contra Villarreal, a la espera de una definición. Pero con Sorloth lesionado y falta de delanteros, fue al banco y entró con el partido 1-1. Y se tuvo que bancar esa caminata en soledad, con silbidos incluidos y una situación que nunca había pasado en su carrera.
Sin chances de Barcelona, ¿sigue en el Aleti o tendrá que mudarse de país? De no creer: Julián hoy está frente al partido más complejo de su carrera.
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