
La cúpula fabril busca destrabar alivios fiscales clave para las pymes mientras la actividad sigue sin repuntar. La expectativa política por el Día de la Industria y la mirada atenta al frente arancelario con Estados Unidos.
La cúpula fabril busca destrabar alivios fiscales clave para las pymes mientras la actividad sigue sin repuntar. La expectativa política por el Día de la Industria y la mirada atenta al frente arancelario con Estados Unidos.
"Tristona", dijo un industrial para definir la última reunión de Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) de la que se comunicaron algunos avances en materia de negociaciones con el Gobierno para aliviar en materia de impuestos y financiamiento a las pymes que están sufriendo fuertes caídas. Un acercamiento, en comparación a los últimos dos años de reuniones constantes de la cúpula fabril con el ministro de Economía, Luis Caputo, y pocas soluciones. De su parte, la gestión de Javier Milei podría enviar un emisario al Día de la Industria.
La entidad pudo avanzar en una agenda tributaria con la gestión libertaria que incluyó un reclamo para sumar a más pymes a planes de financiación del ARCA, como adelantó PERFIL, con más posibilidades y una "suspensión por 180 días de embargos y ejecuciones fiscales a pymes" como una barrera de contención "transitoria frente a la asfixia financiera derivada de la suba de tasas, la caída de actividad y la restricción del crédito".
En paralelo, la entidad propuso "reducir y automatizar los anticipos del Impuesto a las Ganancias para pymes" y diferir por un semestre los vencimientos del IVA para las actividades netamente estacionales. También plantearon la urgencia de "acortar los plazos de devolución en distintos impuestos cuyas demoras afectan el capital de trabajo".
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En los próximos 45 días las partes se volverán a reunir. Un hito, en una relación que de parte del Palacio de Hacienda encuentra pocos interlocutores con una caja administrada por el titular de la cartera económica y supeditada al dogma del superávit fiscal; y de parte de la cámara que pertenece al Grupo de los Seis, que apunta a proponer y no confrontar, aún cuando la tensión interna sigue creciendo.
Tal es así que según cuentan referentes de las actividades más golpeadas, en las reuniones se respira un clima de fuerte preocupación. "Hay un cambio de sensaciones en la UIA muy profundo y me parece que las conversaciones van a subir la intensidad", advirtió un representante de un sector con números en rojo.
La estrategia sigue siendo evitar la confrontación abierta. Según comentaron las fuentes, la entidad buscó "suavizar" las comunicaciones corporativas para avanzar con el objetivo de lograr aquellos pedidos que busca alcanzar con el Gobierno.
Números en rojo y el factor político
Las cifras explican el humor empresario. De acuerdo a los últimos datos del Centro de Estudios UIA (CEU), el sector manufacturero acumula una baja del 2% en lo que va del año respecto al mismo período de 2025 y la actividad se encuentra un 10% por debajo de los niveles de producción registrados en 2022 y 2023.
El salvavidas fiscal es demandado por sectores que operan con números alarmantes. El informe del CEU expone caídas dramáticas en segmentos clave: la producción automotriz se desplomó un 18% interanual y un 6,8% en la medición mensual. Los despachos de cemento, principal termómetro de la obra civil, anotaron un retroceso del 3% contra 2025 y operan un 24,9% por debajo de las marcas de 2022.
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Toda esta agenda técnica desembocará en la arena política la próxima semana. El próximo 2 de septiembre la UIA celebrará el Día de la Industria en la planta de la farmacéutica Elea. Invitadas todas las autoridades nacionales, por ahora el único que comentó que estaría presente es el jefe de Gabinete, Diego Santilli, aunque todavía no confirmó de forma definitiva. Un emisario con un tinte “federal”, por su anterior rol como ministro del Interior que puede ayudar a disipar asperezas. Y es que el punto de quiebre que empezó a tensar las relaciones entre los fabriles y la gestión libertaria fue apenas iniciado el gobierno, en 2024, cuando en la primera celebración con Milei en el cargo el jefe de Estado afirmó que para beneficiar a la industria "se le robó al campo".
Con el mercado interno deprimido, la mirada empresaria viró hacia el comercio exterior, específicamente hacia la política arancelaria de los Estados Unidos. La UIA evaluó que Argentina ostenta "una posición relativa favorable con una alícuota del 10%" promedio, frente al 12,5% general y al pesado 37,5% que tributa Brasil. Este esquema brinda ventajas a un 22% de las exportaciones bilaterales, una torta que generó flujos por USD 8.487 millones durante 2025.
El problema subyacente es la vulnerabilidad jurídica y comercial. Los informes presentados en Avenida de Mayo advierten que "sólo el 5,6% de los códigos negociados son exclusivos del país" y que el acuerdo previo con Washington "aún no rige formalmente". La Junta consideró que este gris legal "deja los beneficios sujetos a la discrecionalidad estadounidense ante un bajo incentivo comercial bilateral".
Para robustecer este frente, la entidad anunció el lanzamiento de una plataforma digital de consulta sobre mercados de interés que centralizará datos de flujos globales y aranceles. El objetivo es relevar sensibilidades productivas locales y consolidar una "representación técnica y sólida de la industria nacional en los frentes de negociación externa".
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