
La Dra. Marianela Ackermann, directora del Centro CIEN en Corrientes y también médica, nutricionista y diabetóloga, cuestionó una publicación que vinculó a la semaglutida con la cetoacidosis normoglucémica. Explicó que esa complicación está descripta principalmente en otro grupo de medicamentos, los inhibidores SGLT2, y pidió comunicar los riesgos con base en la evidencia científica. También advirtió sobre el uso de fármacos sin control médico y la compra de sustancias no aprobadas en el mercado ilegal.
Miércoles 26 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 13:05hs. del 26-08-2026
La advertencia sobre una supuesta relación entre la semaglutida, principio activo presente en medicamentos como Ozempic, medicación utilizada en el tratamiento de la diabetes y la cetoacidosis normoglucémica generó cuestionamientos entre profesionales de la salud. Una de ellas fue la Dra. Marianela Ackermann, quien consideró que la alarma difundida a partir de una publicación de Misiones Online no tiene sustento en la evidencia científica disponible y podría responder a una confusión entre distintos grupos de medicamentos.
Ackermann es médica, nutricionista y diabetóloga, directora del Centro Especializado en Obesidad, Sobrepeso y Diabetes CIEN y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición. En diálogo con Sudamericana, explicó las diferencias entre los fármacos y pidió poner el foco en los riesgos que realmente requieren seguimiento.
“Es una alarma sin fundamento científico. Posiblemente hubo una confusión de algún tipo. Es importante informar con conciencia y evidencia”, sostuvo.
La diferencia entre la semaglutida y los inhibidores SGLT2
La especialista explicó que la cetoacidosis euglucémica o normoglucémica está descripta como un posible efecto adverso de los inhibidores SGLT2, medicamentos utilizados principalmente en personas con diabetes tipo 2 y también en determinados tratamientos para la insuficiencia cardíaca y enfermedades renales.
Estos fármacos, explicó, ayudan a eliminar glucosa a través de la orina. Sin embargo, aclaró que no pertenecen al mismo grupo farmacológico que los agonistas GLP-1, entre los que se encuentra la semaglutida. “No está descripto específicamente en este grupo, sino en el grupo de los inhibidores SGLT2”, explicó Ackermann al referirse a la cetoacidosis.
Incluso dentro de ese grupo, señaló que se trata de una complicación poco frecuente. En el caso de la semaglutida, sostuvo que la posibilidad de un cuadro de estas características es muy baja y estaría asociada a situaciones particulares, especialmente en pacientes con diabetes y otras condiciones específicas, como una deshidratación importante. “La posibilidad de que se produzcan con este grupo es muy baja, muy, muy baja”, afirmó.
La médica señaló que podría tratarse de un evento digno de ser publicado como un reporte individual en la literatura científica. “Es como para un case report. Realmente no es un efecto adverso que se dé con una frecuencia como para que sea alarma”, sostuvo.
Los riesgos que sí requieren seguimiento
Ackermann aclaró que ningún medicamento está completamente libre de efectos adversos. El punto, sostuvo, es distinguir entre riesgos excepcionales y aquellos que requieren atención habitual durante un tratamiento.
En el caso de los medicamentos agonistas GLP-1, puso el foco en las consecuencias que puede generar una reducción marcada de la ingesta si el paciente no cuenta con seguimiento médico y nutricional. “Puede suceder que esa persona se deshidrate, porque no está tomando suficiente líquido, porque tiene menos hambre y muchas veces tiene menos sed”, explicó.
También advirtió sobre la pérdida de masa muscular y otros tejidos cuando la disminución de peso no está acompañada por un plan nutricional adecuado. “Puede haber una pérdida importante también de tejidos que no sean solo grasa”, señaló.
La especialista describió el riesgo de utilizar estos tratamientos sin un esquema integral. “Es como una desnutrición programada. Estamos cambiando un problema por otro”, afirmó.
Por eso insistió en que estos medicamentos deben utilizarse con indicación médica, controles y un plan que contemple alimentación, hidratación y actividad física.
El caso de “La Reini” y el riesgo de los medicamentos no aprobados
Ackermann también se refirió a la confusión generada por declaraciones de la influencer, conocida como “La Reini”, quien había contado públicamente una experiencia adversa y la había asociado con “Ozempic”.
Según explicó la médica, la sustancia mencionada posteriormente no era semaglutida, sino retatrutida, un medicamento que, según señaló, todavía se encuentra en etapa de investigación y no cuenta con aprobación para su comercialización en farmacias. “No existe, no se vende en ninguna farmacia del mundo todavía, porque no fue aprobado”, afirmó Ackermann.