
La poca profundidad de los hipocentros, estimados en pocos kilómetros, convirtió a los temblores en sacudidas sumamente violentas y cortas, descritas por los habitantes de la capital costarricense de San José como un “golpe seco”.
La poca profundidad de los hipocentros, estimados en pocos kilómetros, convirtió a los temblores en sacudidas sumamente violentas y cortas, descritas por los habitantes de la capital costarricense de San José como un “golpe seco”.
Un fuerte terremoto en Costa Rica encendió las alarmas sísmicas en el Gran Área Metropolitana durante la madrugada, cuando un temblor de magnitud 5.4 registrado por la Red Sismológica Nacional (RSN) y estimado en 4.9 por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) sacudió con fuerza el centro del país. El epicentro del movimiento telúrico se localizó cerca de San Isidro de Coronado, a escasos 10 kilómetros al norte de Cascajal, con una profundidad hipocentral de 11 kilómetros, lo que provocó que la sacudida se sintiera de forma intensa en provincias clave como San José, Cartago, Heredia y Alajuela.
A pesar de la fuerte alarma generada entre la población del Valle Central y la interrupción momentánea de servicios básicos, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) y las autoridades de emergencia locales confirmaron que no se registraron daños materiales graves ni víctimas mortales.
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El investigador principal del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica, Marino Priotti precisó que "a pesar de la alta intensidad con la que se percibió el evento sísmico por su escasa profundidad en la zona de Coronado, los reportes y evaluaciones coordinadas indican que el saldo en materia de infraestructura se limita a daños menores, como desprendimientos puntuales en la Ruta 32 y caídas de postes o grietas superficiales".
Además, aclaró que "afortunadamente. no se han registrado personas heridas ni víctimas fatales. Esperamos que el enjambre de réplicas pierda intensidad de forma paulatina en las próximas horas".
El investigador de la Red Sismológica Nacional (RSN) Lepolt Linkimer precisó que “los sismos superficiales que afectan zonas densamente pobladas como el Valle Central son siempre eventos de alto impacto porque se sienten de forma sumamente violenta, al estar tan cerca de la superficie. Costa Rica es un país altamente sísmico y vulnerable a los terremotos por su posición en el margen de convergencia”.
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Tras los impactos iniciales, los sismógrafos contabilizaron casi treinta réplicas en cuestión de horas, manteniendo a la población en alerta máxima ante la posibilidad de nuevos eventos de consideración.
“La población debe comprender que la amenaza es permanente y que la única defensa real ante el Cinturón de Fuego es la edificación adecuada y la preparación constante frente al peligro”, advirtió Lepolt Linkimer.
El fenómeno, caracterizado por su escasa profundidad y una rápida sucesión de ondas de choque, reavivó el debate sobre la vulnerabilidad infraestructural y la constante amenaza geológica a la que está expuesto Costa Rica.
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El territorio costarricense no es ajeno a este tipo de escenarios extremos. La geografía del país está anclada directamente sobre una de las regiones geológicas más activas y violentas del planeta: el Cinturón de Fuego del Pacífico. Esta vasta herradura concentra más del 75% de los volcanes activos del mundo y es escenario del 90% de todos los terremotos globales debido a la constante colisión, fricción y subducción de gigantescas placas tectónicas.
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El director del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI), Esteban Chaves, explicó que “la actividad sísmica que estamos registrando responde estrictamente a la compleja dinámica tectónica de subducción y al fallamiento local superficial de nuestra región. Las placas continúan interactuando y liberando energía acumulada de forma abrupta”.
Asimismo, Chaves sostuvo que “estos sismos principales, acompañados de una densa secuencia de réplicas, son el recordatorio constante de que vivimos en un país hiperactivo geológicamente, donde la corteza terrestre se ajusta de manera continua”.
En el caso específico de Costa Rica, la convergencia y el choque permanente entre la Placa del Coco y la Placa del Caribe generan una acumulación monumental de energía subterránea que, al liberarse de manera súbita, se traduce en terremotos destructivos.
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Hasta el momento no se reportaron víctimas fatales ni heridos de gravedad, aunque sí se registraron daños menores en algunas estructuras antiguas, caídas de objetos en viviendas y cortes temporales de suministro eléctrico en sectores específicos del área metropolitana.