Una inundación repentina que golpeó Nepal y el territorio fronterizo de Tíbet a primera hora de este miércoles dejó más de 270 muertos, además de 800 desaparecidos, entre los que figuran numerosos extranjeros provenientes de 28 países.
Jueves 27 de Agosto de 2026 - Actualizada a las: 07:59hs. del 27-08-2026
La violenta serie de inundaciones en Nepal que golpeó el sector norte, en la frontera con el Tíbet, dejó hasta ahora 270 muertos, informó la Policía. Las autoridades además reportaron más de 1.300 desaparecidos y estiman que cientos de ellos son extranjeros que estaban en la zona por turismo o por peregrinación religiosa.
Investigadores creen que el desastre empezó con el colapso de un glaciar, lo que provocó avalanchas de hielo y rocas desde el Langtang Lirung hacia el río Lhende Khola, en la orilla tibetana. Los videos muestran paredes de barro y escombros que arrasaron edificios y vehículos, llevando a la rápida evacuación y al caos en varios pueblos.
Daños a infraestructura y ríos alterados
El impacto alcanzó infraestructura crítica: al menos seis grandes centrales hidroeléctricas resultaron dañadas y hubo desperfectos en instalaciones del centro comercial y portuario de Gyirong. Las riadas modificaron cauces y causaron problemas más de 100 kilómetros río abajo, acercándose a zonas limítrofes con India, lo que complica las tareas de rescate y la logística humanitaria.
Científicos vinculan el episodio con factores climáticos y geológicos. Simon Cox, jefe del programa De las Montañas al Mar, dijo: “Esto, a su vez, hace más frecuentes los colapsos y los peligros en cascada como los observados esta semana”. Las autoridades estiman que cerca de 800 de los desaparecidos eran extranjeros que buscaban senderos o visitaban un lugar sagrado.
Cambio climático y riesgos compuestos
Además, especialistas subrayan la complejidad del fenómeno. Benjamin Horton, decano de la Facultad de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, dijo que es un “evento compuesto”, cuando terremotos y cambios climáticos interactúan para “crear un desastre más complejo y dañino que el que produciría cualquiera de esos factores por sí solo”, añadió.
Imágenes difundidas por autoridades y testigos muestran cómo la corriente se llevó buses y autos con facilidad, mientras cientos de habitantes huían buscando lugares altos y refugios improvisados. Equipos de rescate, apoyados por fuerzas locales y vecinos, trabajan contra reloj en condiciones peligrosas y con acceso limitado a muchas comunidades aisladas por el lodo y los derrumbes.
Cascos azules de ayuda y organizaciones humanitarias se movilizan para atender a los damnificados y evaluar daños mientras persisten las búsquedas. Las autoridades pidieron cooperación internacional ante la magnitud del siniestro y el riesgo de nuevas crecidas tras las recientes inundaciones en Nepal.