
José Aldo dejó Manaus con apenas 150 reales y un pasaje de ida para perseguir su sueño como peleador. Sin dinero para comer y obligado a dormir sobre los tatamis, encontró en Lionel un modelo para su carrera y terminó convirtiéndose en una de las mayores leyendas de las MMA.
José Aldo dejó Manaus con apenas 150 reales y un pasaje de ida para perseguir su sueño como peleador. Sin dinero para comer y obligado a dormir sobre los tatamis, encontró en Lionel un modelo para su carrera y terminó convirtiéndose en una de las mayores leyendas de las MMA.
José Aldo tenía apenas 17 años cuando decidió dejar Manaus y viajar a Río de Janeiro para intentar construir una carrera en los deportes de combate. Llegó con 150 reales y un pasaje solamente de ida, según recordó su primer entrenador, Marcio Pontes. Sin una estructura económica que pudiera sostenerlo, encontró refugio en Nova União, la academia que terminaría siendo fundamental para transformar a aquel adolescente en uno de los mejores peleadores de la historia.
Peleaba por un helado, llegó a campeón de UFC y debutará en el boxeo a los 39 años
La situación que atravesó durante aquellos primeros tiempos fue extrema. Aldo vivía dentro del gimnasio y por las noches dormía sobre los mismos tatamis en los que entrenaba durante el día. Junto a Marcos Loro Galvão llegó a despertarse a la una o dos de la tarde porque no tenían dinero para desayunar y de esa manera podían pasar directamente al almuerzo. Robson Moura, histórico integrante de Nova União, recordó que Aldo no tenía plata para comer y que sus compañeros lo ayudaban comprándole comida y consiguiéndole ropa.
Antes de elegir definitivamente las artes marciales, Aldo había soñado con ser futbolista y esa pasión nunca desapareció. Con el paso de los años reveló que Lionel Messi se convirtió en una de sus grandes referencias deportivas. Cuando ESPN Brasil le preguntó si prefería al argentino o a Cristiano Ronaldo, fue contundente: "Soy messimaníaco". Además, explicó que se había inspirado en Messi para su propia carrera, tanto por su talento dentro de la cancha como por su perfil familiar y alejado de las polémicas fuera de ella.
Un joven José Aldo compitiendo en una pelea de Jiu Jitsu en 2005
Aldo terminó cumpliendo el objetivo que parecía imposible durante aquellas noches en el gimnasio. Debutó profesionalmente en MMA siendo adolescente, comenzó a destacarse por su velocidad y la potencia de sus golpes y en 2009 se consagró campeón pluma de WEC. Cuando UFC absorbió la categoría, fue reconocido como su primer campeón y comenzó un dominio que lo colocaría entre los mejores peleadores libra por libra del mundo.
Su reinado fue extraordinario. Defendió siete veces consecutivas el cinturón pluma de UFC y permaneció invicto durante una década, hasta que Conor McGregor lo derrotó en 2015. Más adelante recuperó el campeonato, compitió también entre los gallos y extendió su trayectoria hasta convertirse en miembro del Salón de la Fama de UFC. La carrera que alguna vez imaginó mientras apenas tenía para comer terminó colocándolo entre los grandes nombres de la historia de las MMA.
Los mejores momentos de José Aldo en WEC
El contraste resume una de las historias más impactantes que dejó UFC: Aldo pasó de dormir en el piso de una academia y saltearse comidas porque no tenía dinero a convertirse en campeón mundial y referente de toda una generación. Y en ese camino tuvo una inspiración argentina: el propio brasileño reconoció que miraba la carrera de Messi como ejemplo de cómo quería desarrollar la suya, hasta conseguir, como el futbolista que admiraba, llegar a la cima de su deporte.
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