
Ilia Topuria vivió una infancia marcada por un conflicto bélico y encontró su camino en España gracias a dos de los nuestros. Años después llegó a la cima en artes marciales y reconoció su admiración por Lionel.
Ilia Topuria vivió una infancia marcada por un conflicto bélico y encontró su camino en España gracias a dos de los nuestros. Años después llegó a la cima en artes marciales y reconoció su admiración por Lionel.
Mucho antes de convertirse en una de las grandes figuras de UFC, Ilia Topuria atravesó una infancia marcada por la guerra y las dificultades. Nació en Alemania en 1997, hijo de padres georgianos, y luego vivió en Georgia, donde comenzó a practicar lucha grecorromana junto a su hermano Aleksandre.
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A los 15 años se vio obligado a huir de la invasión rusa en Georgia, escapando en la parte trasera de un automóvil mientras las bombas y los disparos sacudían la región del Cáucaso. Tras refugiarse junto a su familia en Alicante, España, el joven dejó atrás el trauma de los sótanos y la guerra para volcarse por completo en las artes marciales mixtas.
Allí apareció una conexión argentina que terminaría siendo determinante para su carrera. Ilia y Aleksandre llegaron al Climent Club, el gimnasio creado por los hermanos porteños Jorge y Agustín Climent, quienes habían comenzado a practicar y enseñar artes marciales en Buenos Aires antes de emigrar a España. Los Topuria tenían experiencia en lucha, pero fue en ese lugar donde comenzaron a introducirse de lleno en el jiu-jitsu y las MMA.
La historia de sus entrenadores también había estado atravesada por las dificultades. Los Climent vivían en el barrio porteño de Congreso y daban clases en Argentina hasta que la crisis de 2001 golpeó fuertemente a su familia. "Tuvimos que irnos de Argentina", recordó Jorge en una entrevista con La Nación. Llegaron a España con sus padres, su perra, unos 100 euros y sus conocimientos de artes marciales. Trabajaron lavando autos, haciendo mudanzas y como seguridad en boliches mientras intentaban levantar su propio gimnasio en Alicante.
Cuando los hermanos Topuria aparecieron allí prácticamente no hablaban español. Agustín recordó que ellos terminaron siendo mucho más que sus profesores de artes marciales: les enseñaron el idioma y los acompañaron durante buena parte de su adolescencia. "El Climent Club fue su escuela", explicó. Incluso los entrenadores bromean con que Ilia y Aleksandre terminaron hablando con cierto deje argentino por la cantidad de años que pasaron junto a ellos.
El propio Topuria reconoció recientemente esa influencia. "Me he criado escuchando ese acento", contó cuando le preguntaron por su relación con Argentina. El peleador aseguró que incluso puede tener algunos giros argentinos incorporados a su vocabulario por todos los años que compartió con los Climent. También destacó que fue precisamente en su gimnasio donde dio sus primeros pasos en jiu-jitsu y descubrió las artes marciales mixtas.
La relación trascendió ampliamente lo deportivo. Jorge y Agustín acompañaron a Topuria durante su ascenso hasta UFC y estuvieron junto a él cuando noqueó a Alexander Volkanovski en 2024 para convertirse en campeón mundial de peso pluma. Más tarde hizo historia al convertirse en el primer peleador capaz de noquear a Max Holloway. Aunque sus caminos profesionales se separaron en 2025 por cuestiones logísticas, Jorge dejó clara la dimensión del vínculo: "Siempre va a ser como nuestro hijo".
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Argentina también aparece en la historia de Topuria por otra vía: Lionel Messi. Pese a ser reconocido hincha del Real Madrid y haber admirado a Cristiano Ronaldo, Agustín Climent reveló que el futbolista al que más admira el luchador es el capitán argentino. Incluso llegó a definir a su pupilo como "el Messi de las MMA" después de verlo conquistar el cinturón de UFC.
Topuria nunca visitó Argentina, pero asegura que tiene una deuda pendiente con el país que marcó indirectamente su carrera. "Tengo muchísimos deseos (de conocerlo)", afirmó. Y hasta anticipó uno de sus planes cuando finalmente viaje: "También, para comerme un asado". Su recorrido quedó así inevitablemente ligado a los argentinos: los Climent fueron fundamentales desde sus primeros pasos en MMA hasta la conquista de UFC y Messi se transformó en uno de los deportistas que más admira.
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