
La histórica defensora y capitana del Seleccionado charló con Daniel Osvaldo en una coproducción de Olé con La Canchita.
La histórica defensora y capitana del Seleccionado charló con Daniel Osvaldo en una coproducción de Olé con La Canchita.
"Orgullo" por Las Leonas, los "egos de humildad", su rol de periodista en el mundo fútbol y más.
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Leona, con todas las letras. Nacida el 1° de noviembre de 1973 en Buenos Aires, María Magdalena Aicega se consagró como la histórica defensora y capitana de la Selección Argentina, que nuevamente van por un campeonato del Mundo frente a Países Bajos.
Además de su legado en la cancha, se desempeña activamente como nutricionista y periodista deportiva, algo que tocó en una distendida charla con Rincón Stone, el ciclo de entrevistas que lleva adelante Daniel Osvaldo en una producción de Olé y La Canchita.
-En serio, ¿sos Stone? ¿Sos muy Stone?
-No, te digo la verdad. Tengo, creo que, de 100 remeras, 80 son de los Stones. Soy muy fan de ellos y del merchandising. Pero no es que soy fanática por la música. Fanática de la banda. De ellos, sí. No puedo entender que sean así. De la imagen de ellos. Me encantan.
-¿Lo fuiste a ver algún día?
-Fui a La Plata. Sí, obvio. Me parece un capo él. Por ahí vos me decís, tal tema, no lo tengo tanto. Pero... Conozco. No digo que no, pero por ahí tengo otros. A mí me encantan Los Piojos y te puedo dar todo.
-¿Y otra banda que te guste de acá o de afuera?
-Internacional me gusta mucho Bruce Springsteen. Y U2. O sea, tengo varias que me gustan. Por ejemplo, esas son como las que más me gustan. Pero después tengo bandas que por ahí escucho.
-¿Y del Indio, Los Redondos?
-Sí, también, de chica tenía toda la discografía. Pero nunca fui a un recital del Indio. En esa época también estabas con muchas competiciones, muchos compromisos, como que no tenías mucho tiempo.
-¿Hincha de? ¿Se puede decir o no?
-No, no se puede, no lo digamos.
-Yo soy periodista deportiva. Por eso, no de vos, pero ponele la contra. No me molesta, o sea, mis hijos son de River y todo, pero voy a la cancha. Pero la realidad es que te pasa que como trabajás en tantas canchas, viste cómo es el fútbol acá. Es como que parece que si sos de un equipo no podés ser objetiva con otro.
-No podés ser claro, claro...
-Vos, por ejemplo, decís, sí, para mí Boca no jugó bien. Ah, vos porque sos Gallina. Para mí River no jugó. Ah, vos porque sos… ¿Me entendés? Entonces no aceptan la crítica.
-Claro, y vos decís, ¿qué me importa? Estás laburando...
-Estás laburando, como que te vas. Después voy como hincha. Sí voy, me divierte. De hecho, un poco hasta suele o puede pasar que sea justamente lo contrario, que justamente uno como es hincha de un club por ahí es hasta mucho más crítico con el club.
-Juegan otras emociones por ahí.
-Mirá, me pasa que uno al haber sido deportista, crítica… Te puedo decir, el equipo me parece que jugó bien, jugó mal. Decís… No, no sería más crítica para que el otro piense que... Cuando estás en la radio, como por ahí lo tengo a Martín Ciccioli, que yo hablo con Martín, que es re Gallina, te tratás de poner en otro lugar para que no sea para un programa partidario.
-Claro, le haces un poco la contra...
-La verdad es que uno trata siempre cuando trabajas de ser bien objetiva. Después, como todo, vas a una cancha y te divertís. Es parte del folclore. Como que lo vivís así, qué sé yo. También no es que entiendo cómo es el folclore del fútbol, pero no puedo entender que no puedan ver que vos trabajás de manera objetiva. Trabajes de quien trabajes.
-A mí me pasa que cuando escucho periodistas deportivos que fueron deportistas, es como que uno también lo ve, la crítica se la toma de otra manera o el mensaje…
-Obvio. Porque no es lo mismo me lo diga por ahí un periodista que nunca jugó. Es como que uno a veces se lo toma mal. Yo siempre digo una cosa, en el periodismo a veces te dicen es mejor cuando vos opinás porque sos deportista.
-Entonces tenés una mirada, no mejor o peor, yo siempre digo que es distinta.
-Yo me acuerdo una vez, yo voy bastante a la cancha de Boca, que tengo que ir a trabajar, iba caminando y venían todos los de Boca y me miraban y me decían de sí, que jugaste en la Leona. Y me reía, ¿viste? Después no va a faltar el que te pone y te putea o te dice algo, pero yo creo que como yo no soy partidaria, no es que laburo para un determinado... Yo hago campo de juego y hago para todos los clubes. Es más, si vos cuando preparás un partido me toca Lanús, Riestra, Barracas, cualquiera, ese partido para mí yo quiero que gane. Pensá que me lo preparé toda la semana, ¿entendés? Entonces yo soy como en esos momentos muy fan de esos jugadores.
-Llegás ahí y pierden todos los partidos. Ya te tratan de mufas, claro...
-Pero vos decís, che, que ganen.
-Sí, es una presión extra.
-Sí, tal cual. Pero bueno, es así, viste, es como que te alejás un poquito del hincha y cuando trabajás, trabajás.
-¿Y siempre te gustó siempre el fútbol de chica o fue algo que por ahí ahora, tu profesión, digamos?
-No, siempre me gustó. Siempre te gustó. Es más, mi papá en casa son de Estudiantes y mi papá nació en Balcarce y vivió en La Plata, por eso se hizo de Estudiantes, es mi hermano fanático. Y mi papá jugaba a la pelota-paleta en Platense. Y yo me acuerdo que cuando jugaban Platense y Estudiantes cantaban "El Pincha y el Marrón, un solo corazón". Tenían buena onda. Y yo me acuerdo que mi papá me llevaba a la cancha de Platense y lo iba a ver a jugar a la pelota-paleta y me quedaba en la cancha. Y yo lo vi debutar a Palermo en Estudiantes.
-Hoy hay tanto... Y también había... Que te perdés, viste
-Yo creo que también en esa época teníamos... Todos los equipos tenían un número 10 que la rompía y que los buenos jugadores jugaban mucho en el fútbol argentino. Hoy en día se van cada vez más chicos. Hay uno y vuela.
-Claro, no estás en el día a día tampoco por ahí con jugadores más de elite
-Entonces creo que por ahí pasa un poco eso, que los jugadores de ahí como que están más romantizados. Yo me acuerdo que una vez estábamos en el Cenard con Las Leonas y yo era la que siempre iba a la cancha. Y me acuerdo que una vez estaban los de Vélez y creo que estaba... Mirá, me acuerdo que estaba Morigi. Y yo me acuerdo que lo miro y le digo, "chicas, ese es Morigi". Y me dicen, "¿quién?" Le digo, Morigi. Y me dicen, ¿quién? "Morigi". Y aparte, claro, me acuerdo que estaba el Turco Asad. Claro, poco más conocido. Y yo le digo, "ese es Morigi". Y el pibe me saludó.
-¿Y tus compañeras no la sacaban?
-No, porque encima de Vélez, no había ninguna de Vélez. Yo lo conocía, o sea, no por ser de Vélez, por ver fútbol. Me acuerdo que el pibe me saludó y me reí.
-Volviendo a Las Leonas ¿Sos un poco consciente de lo que generó tu Selección?
-La verdad es que está buenísimo por lo que creció el deporte, porque antes el hockey era de un nicho muy chico. Sigue siendo un nicho chico, pero creció muchísimo. Hoy en día, yo siempre digo que lo más lindo que me pasó en el hockey es que antes era tomado como un deporte muy elitista, que es real, no porque nosotras seamos todas chicas de plata, porque no era el caso. Éramos una clase media, que tenías acceso, que te podían comprar un palo de hockey y podías ir a un club.
Y después de Las Leonas, cuando vos vas a cualquier provincia y ves lugares realmente de clases sociales muy bajas, ves a las nenitas todas vestidas iguales con el palito de hockey, decís... Te genera un poco de orgullo. Ya decís, ya está. Yo gané.
Yo gané, claro. Sí. Te juro que decís, ya está, ya ganamos. Y la medalla de oro en un Juego Olímpico nunca ganaron. Ni me importa. Cuando, obvio, la quería ganar. Sí, todo quería ganar. Sí, claro. Pero la realidad es que ves eso y decís, ya está. Cuando el hockey esté en todos lados, que todos tengan acceso, porque es la realidad. Después, los palos se hicieron... Hoy tenés palos nacionales, donde hay mucho más acceso, donde en los colegios... Sí, como por ahí de repente abrieron también un mercado o le dieron laburo a mucha gente. Totalmente.
De eso se trata, porque en realidad esto es simple. Cuanto más jugadoras y jugadores hay, más posibilidades que salgan. Claro, que tengas talentos para que jueguen en la Selección. Y un deporte que hoy sigue siendo amateur.
-Eso es como una espinita, digamos, de decir... Que nunca va a ser profesional a nivel club.
-No, no, porque creo que no...
-Porque no dan la plata. No porque hay muchos y la realidad es que hoy en Las Leonas sí. Las Leonas es más profesional. Obviamente, vos me decís, ¿podés vivir del hockey? Del hockey específicamente, hoy aparte está bastante complicado el tema del Cenard y todo eso, pero ¿podés vivir del hockey? Sí, porque tenés 20 años y no tenés tantos gastos. Ahora, si vos decís como un futbolista que tiene que bancar a su familia, no, no podés. Hoy las chicas pueden vivir del hockey.
-Obviamente estudian, porque sabés que el hockey no sabés hasta cuándo va a ser. Hoy tenés beca, mañana no tenés porque te sacó el entrenador, porque te lesionaste, equis motivo. Entonces tenés que estudiar. Pero hoy también tenés las redes sociales que te ayudan mucho también a los ingresos económicos. Algunas más, otras menos. Las más conocidas, obviamente, podés hasta tener mucho más.
-Entonces todas... Digamos, ¿todo se bancan ustedes?
-Sí, sí. Vos pagás la cuota del club, como todos. Jugás al hockey y si jugás bien y tenés la posibilidad de estar en la Selección, bienvenido sea. Teníamos una beca que en nuestra época te ayudaban para la nafta. Yo por lo menos vivía con mis viejos y me bancaba con mi papá, trataba de tener mis gustitos. Estudiaba. Yo me recibí de licenciada en nutrición. Después estudié periodismo deportivo porque, te repito, antes las mujeres si querías ir al fútbol te miraban como diciendo ¿qué hacés acá? Entonces como que no lo tenías ni en mente. Pero bueno, después el día que me retiré ya estás preparada para lo que va a venir.
-¿Qué edad tenías cuando arrancaron todo el éxito de las Leonas?
-25 ó 26 años. Muy joven.
-Y los viajes, ¿eso bancaba todo la delegación?
-Sí, todo eso sí. En ese sentido, sí. Todo eso es bancado por la Asociación y obviamente la Confederación más que la Asociación.
-¿Eso trasladado al campo de juego cuando te enfrentás contra Holanda o las grandes selecciones ¿Tiene mucho que ver?
-Al principio vos decís yo quiero competir con estas potencias. Después te das cuenta que decís no tengo ni un cuarto. Acá se empezó a hacer un trabajo distinto a lo que se venía haciendo. Te estoy hablando antes del 2000 y que es un trabajo distinto. Íbamos a torneos, todo lo que es la época. Por eso te digo, los procesos son súper importantes. Viste, como vos sos del fútbol y sabés que los procesos como que no existen. Porque por más de que todos saben que tienen que existir, pero no existen. Nosotras éramos muy profesionales, desde el punto de vista nuestro, sin lo económico, y muy mentales.
-No sé. Fuimos una camada así. Que no teníamos... Se dio, digamos que se dio humanamente, de casualidad. Hoy vos decís, che, una nena sale y dice yo quiero ser como Las Leonas. Yo quiero ser como el Seleccionado que había en ese momento, pero que... Si no tenían una referencia... No, teníamos el Seleccionado, pero que no es lo que es hoy en día. Y bueno, se empezó a cambiar todo eso y se empezaron a ver los resultados, así es como Argentina empieza a crecer. Finalistas olímpicas en el 2000. En el 2001 llegamos al Champions Trophy, que era un torneo muy importante. Los seis mejores del mundo. Torneo durísimo. Creo que para el hockey es... Es el más duro. No te toca un rival malo. Holanda, Alemania, China, eran todos los buenos. Australia...
Video: la entrevista completa con Magui Aicega en Rincón Stone
-¿Ya estar ahí para ustedes era un orgullo?
-Tenés que clasificar para estar ahí. Clasificabas con Juego Olímpico o con Mundial, porque se hacía cada dos años. Ah, ahí está. Al principio era cada cuatro. Era después de Juego Olímpico o después de Mundial. Si estabas dentro de los seis o eras local, que a Argentina no le daban a localidad en ese momento ni dibujada, porque no tenía ni cancha, casi con ganas tenías una que entraba en todo el país ahí. Y en el 2001, le ganamos a Australia en ese Champions, como para llegar a la final. Llegamos a la final con Holanda. Y le ganamos a Holanda en la final. Y fue como la primera vez que Argentina ganaba un Champions Trophy.
-¿Te daban cuenta en ese momento que estaban haciendo historia, digamos? ¿O no? ¿O era más inconsciente?
-Yo me detenía a pensar. Pero no sos consciente. No era tan consciente. Y yo en ese momento me creía consciente. Pero es como que no te das tiempo, porque vos fuiste campeona del mundo y ya te dicen, bueno... Pero hay que pensar en el próximo. Mirá que ahora viene tal torneo y la campeona, todo bien, divino, pero ya terminó. Si te quedás con... Fui campeona, te bajan. El alto rendimiento es así. Tenías a Lucha y decís, sí, Lucha te gana un partido, sí, pero tenés a cuatro que le están cagando palos todos los partidos, viste. Y bueno, es así. Me pegan y te van a seguir pegando. Es así. Y le pasa a Messi, le pasa en su momento a Maradona. Obviamente con el respeto que se le tiene a determinados jugadores, pero que decís, ya está, no le pego.
-¿Ustedes se daban cuenta que Lucha era distinta?
-Sí, claro. Se dan cuenta de todo el mundo. Era ya cuando la veíamos, viste, cuando uno dice "yo la vi de chica". Bueno, no tenés que ser tan inteligente para darte cuenta que era distinta. Yo le llevo cuatro años a Lucha, es muy amiga mía, pero yo la miraba y te juro, todos dijimos, lo digo porque es obvio, "juega bien esta". También el jugar bien después lleva, porque todo el mundo, cuando es muy fácil decir, no, este es un crack, está dotado, lo tocó con la varita mágica de arriba... Sí, bueno, pero se entrenan para ser los mejores también.
-¿Y cómo era ser Magui Aicega? ¿Estar al frente de esa camada de Selección?
-Te digo la verdad, Dani, no fue difícil. Vos has integrado grupos, y, y seguro que tuviste grupos donde había muchos líderes, pocos, por ahí ninguno, y qué tenés que sacar. Cuando tenés tantos líderes, a veces hasta decís, por lo menos en nuestro equipo, era un grupo muy humilde. Porque por ahí tenés estrellas, tenés cinco egos, para allá arriba.
-También es una realidad el deportista tiene su ego, ¿no?
-Obvio. Yo no quería ser la mejor, porque quiero, que hablen más de mí que de Lucha, no. Porque tampoco iba a pasar. Yo quería ser la mejor, para darle lo mejor al equipo, entonces me entrenaba como una niña, y aparte, si no eras la mejor, no podías estar ahí. Yo quería jugar. Nos decían, "ustedes son un equipo muy cerrado", porque antes era como, a Cachito le decían, "che, ¿no hay recambio?". Sí, pero hay que sacar a estas que están acá. ¿Viste? Es como como digas, ¿hay recambio en la Selección de fútbol? Sí, bueno, pero tenés que sacar a Alexis, tenés que sacar a Messi, tenés que sacar, ¿me entendés? No son decisiones fáciles.
Entonces a mí me tocó lidiar con muchas chicas que, a ver, tenés que tener una capitana, una subcapitana, pero después era algo en consenso. Si yo quería decir a Lucha en la cancha, "che Lucha callate, hablo yo". Cada una tenía su rol, lo cumplía rajatabla y como capitana yo trataba de que cada una se sienta importante dentro del equipo. Yo siempre le decía, no son roles más o menos importantes, son roles distintos. El mío de capitana es distinto por ahí a una chica que entra a 16 años, que yo, no sé, estamos en una final. Sí, que la tenemos que contener. La tenemos que ayudar. Hablar con el árbitro y manejar los tiempos del partido. No, eso lo vamos a hacer las grandes. Vos corré como una bestia, como una chica de 16 años, porque yo ya no los tengo. Entonces, cuando todo se siente en parte importante del equipo, al equipo le va bien. Y eso es un poco lo que se buscaba. Y con, te repito, con egos de humildad.
-¿En qué momento vos te das cuenta que tenés algo más, que podés llegar?
-En el colegio ni hablar porque era como que no había muchas jugadoras entonces, como que parecía lucha más o menos. En el club sí ya es como que te destacás un poco más que el resto, me empecé a centrar en los Seleccionados, pero siempre tuve a mis viejos por suerte que me tuvieron los pies bien sobre la tierra. Aparte que el deporte cuando vos estás muy arriba todo el mundo se cree que es color de rosa. Todos ven la mejor parte y todo ese esfuerzo que te costó estar ahí.
-Diego las seguía mucho a ustedes.
-Diego seguí a todos los deportistas. Con Diego tuvimos una tapa de Gente, que a veces esas cosas se me pierden. La tengo, en algún lado está. Con algunas, fue después de Sídney y nos dijeron "parece que viene Diego", y todas "wow". La cosa es que nos dicen que se puteó con un periodista, qué sé yo, y dije chau, cagamos, no viene. Y en un momento, se abre la puerta, aparece Diego, estábamos todas como en ronda, por sacar foto, y se tira en el medio y dice "chicaaaas". Fue un capo, siempre crack con nosotras. Hicimos la tapa con Diego, fue hermoso.
-¿Te gustaría dirigir fútbol? ¿O integrar un plantel de fútbol?
-No, no dirigir no. A la cabeza no, pero ser parte de un cuerpo técnico... Me he juntado con varios entrenadores porque me gusta ver qué es lo que ven. Cuando vos trabajas es bueno ver la visión de lo que piensa un futbolista. Yo creo que el hockey es hasta más táctico que el fútbol por la velocidad que tiene, por más que a veces es un quilombo.
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