
Hablar de economía dejó de ser una discusión exclusiva sobre indicadores, mercados y decisiones de gobierno. También implica definir cuánto ahorrar, cuándo endeudarse, qué hacer con los dólares, si es momento de invertir y cómo prepararse para un mercado laboral que cambia a…
Hablar de economía dejó de ser una discusión exclusiva sobre indicadores, mercados y decisiones de gobierno. También implica definir cuánto ahorrar, cuándo endeudarse, qué hacer con los dólares, si es momento de invertir y cómo prepararse para un mercado laboral que cambia a mayor velocidad.
Sobre esas decisiones cotidianas giró “El m² que nos importa. Diálogos para encarar la economía del día a día”, una nueva edición de Charla de Mujeres, el ciclo organizado por Revista Ocio que tuvo como protagonista a la economista Gisela Veritier. Ante empresarias, emprendedoras y profesionales de variados sectores, la especialista buscó traducir las principales transformaciones de la economía argentina a situaciones concretas.
La inflación baja, pero los precios no retroceden
Uno de los principales ejes de la exposición fue la desinflación. Veritier explicó que una reducción de los índices mensuales no significa que los productos y servicios vuelvan a los valores anteriores, sino que comienzan a aumentar a un ritmo menor.
Por eso, el alivio sobre el bolsillo no aparece automáticamente. Para recuperar poder adquisitivo, los ingresos tienen que crecer por encima de los precios, un proceso que puede darse de manera diferente según cada actividad y sector.
La economista sostuvo que, si la tendencia se mantiene, podrían bajar gradualmente las tasas y recuperarse el financiamiento. “Si la inflación sigue bajando, vamos a empezar a ver más dinero circulando en la economía, más crédito productivo y más movimiento en distintos sectores”, afirmó.
Ese escenario podría facilitar desde la compra de bienes durables hasta el acceso a préstamos para ampliar una empresa. Pero Veritier planteó una advertencia: cualquier decisión de endeudamiento debe contemplar la capacidad real de pago y no comprometer una porción excesiva de los ingresos futuros.
Dólares, reservas y el desafío de volver a financiarse
El otro gran capítulo estuvo relacionado con uno de los problemas estructurales de la Argentina: la disponibilidad de divisas.
Veritier repasó los cambios en el régimen cambiario y señaló que uno de los objetivos centrales pasa por fortalecer las reservas para evitar que la escasez de dólares vuelva a convertirse en un límite para el crecimiento. “El objetivo era fortalecer la posición externa del país y evitar volver a los ciclos de escasez de divisas que históricamente frenaron el crecimiento”, explicó.
En ese marco, consideró relevante el ingreso de dólares al sistema, aunque remarcó que la mayor previsibilidad dependerá de que el proceso pueda sostenerse en el tiempo. “Estamos viendo una situación inédita para Argentina: no sólo se alcanzó la meta, sino que continúan ingresando dólares al sistema”, señaló durante el encuentro. El desafío también involucra a los ahorros familiares. La tradicional decisión de conservar dólares fuera del sistema financiero plantea, según su análisis, la necesidad de generar instrumentos capaces de canalizar esos recursos hacia el crédito, la inversión y la actividad productiva.
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Inversiones: el impacto no será inmediato
Veritier también puso la lupa sobre la transformación de la matriz productiva, con sectores como petróleo, gas y minería ganando protagonismo por su capacidad para generar divisas. Según explicó, existen numerosos proyectos de inversión vinculados con estas actividades. Sin embargo, sus efectos sobre la economía no serán inmediatos. “Ya existen proyectos aprobados por aproximadamente 15.000 millones de dólares y más de 30 iniciativas en evaluación. Son procesos de largo plazo que requieren previsibilidad y estabilidad para consolidarse”, sostuvo.
La llegada de esos capitales no sólo puede beneficiar a las grandes compañías. También abre oportunidades para proveedores, profesionales, empresas tecnológicas, servicios logísticos y firmas relacionadas con infraestructura.
Para Córdoba, el desafío pasa por encontrar la manera de integrarse a esas nuevas cadenas productivas a través de la innovación, la formación de talento y el desarrollo de servicios especializados.
Crecer sin generar la misma cantidad de empleo
Uno de los puntos que mayor atención recibió fue la relación entre crecimiento y empleo. La economista advirtió que la expansión de la actividad ya no necesariamente implica una generación proporcional de puestos de trabajo.
La automatización, la digitalización y la inteligencia artificial permiten que determinados sectores produzcan más con estructuras laborales más pequeñas. El fenómeno obliga a trabajadores y empresas a prepararse para una reconversión cada vez más rápida. “Hoy vemos sectores que crecen y, sin embargo, pierden puestos de trabajo. Es una realidad que obliga a pensar en la reconversión de habilidades y en nuevos modelos de negocio”, explicó.
La capacitación permanente y el desarrollo de habilidades vinculadas con la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de adaptación aparecen, en ese escenario, como factores decisivos. La especialista precisó que las empresas también deberán revisar sus modelos de negocio. En una economía más abierta y competitiva, mejorar la productividad, interpretar los cambios del mercado y diferenciar la propuesta de valor serán condiciones centrales para sostenerse.
La economía aterrizada en el metro cuadrado
El eje del encuentro fue llevar las grandes discusiones económicas al terreno de las decisiones personales. Registrar los gastos, conocer la capacidad real de endeudamiento, conservar un margen para imprevistos y evitar decisiones impulsivas son algunas de las herramientas que Veritier planteó para atravesar un escenario que todavía mantiene niveles de incertidumbre. No hay una receta única. Ahorrar, pedir un préstamo, comprar una propiedad o comenzar una inversión dependerá de los ingresos, los objetivos y el nivel de riesgo que cada persona esté dispuesta a asumir.
El mensaje final de la economista apuntó a la adaptación frente al cambio de escenario. “La Argentina está atravesando un cambio profundo. Las empresas que logren entender hacia dónde va la economía y se adapten más rápido tendrán mayores posibilidades de crecer”, concluyó.