
El arquero de Independiente Santa Fe sabía que iban "a ganar por penales", por qué pateó así el suyo y una particularidad: quería ser delantero.
El arquero de Independiente Santa Fe sabía que iban "a ganar por penales", por qué pateó así el suyo y una particularidad: quería ser delantero.
Weimar Asprilla, con Olé.
De chico quería hacer goles. Se veía jugando de delantero hasta que, un día, faltó el arquero en un partido de la escuela, se puso los guantes y ya no volvió a salir del arco. A los 27 años, Weimar Asprilla, nacido en Quibdó, en el departamento colombiano de Chocó, terminó viviendo una de esas noches que parecen hechas para cerrar ese círculo: fue el encargado de patear el penal que eliminó a River y clasificó a Independiente Santa Fe.
El 1-1 global en los octavos de final de la Copa Sudamericana llevó la definición a los penales en el Monumental y, tras una tanda que terminó 8-7 para el equipo colombiano, Asprilla pasó de sostener a Santa Fe durante los 90 minutos a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la noche. Suplente hasta la lesión de Andrés Mosquera Marmolejo, que sufrió un desgarro antes de la llave, asumió la titularidad con poco rodaje para una instancia de semejante calibre: atajó un tiro en la tanda y luego convirtió el remate decisivo. Una Una eliminación que, además, terminó con la salida de Chacho Coudet de River.
Ya de regreso y con la cabeza puesta en lo que viene, el arquero habló con Olé y reveló la confianza que tenía incluso cuando River se había puesto en ventaja. "Le había dicho al equipo que íbamos a empatar y que en penales íbamos a ganar", contó. También repasó la definición de 22 remates y su particular cruce con Santiago Beltrán, a quien elogió especialmente. "Me parece que va a ser en pocos años un grande de allá de Argentina o probablemente lo veamos con la Selección", aseguró, además de reconocer que le quedó pendiente intercambiar la camiseta con el arquero del Millonario.
El arquero, que tuvo pasos por Independiente Medellín, Orsomarso S.C., Valledupar F.C., Real Cundinamarca y Tigres F.C., también habló de su experiencia en el Monumental y del terremoto que afectó a su zona de origen el pasado 10 de agosto, lo que llevó a modificar las fechas de estas series. Santa Fe ahora tendrá a Vasco da Gama como próximo rival en los cuartos de final, con el primer partido previsto para el martes 8 de septiembre.
Además, se refirió a un posible cruce con Boca en unas hipotéticas semifinales . "Toque con quien nos toque será un privilegio y saldremos con la mejor actitud", afirmó Asprilla.
De vuelta a casa, después de la hazaña
-Recién llegado, después de una noche histórica ante River, ¿cómo estás y cómo se hace para volver tan rápido a la rutina?
-Recién llegado, con la tranquilidad del deber cumplido. Ahora ya estamos concentrados en lo que viene por la Liga local: este sábado enfrentaremos a Junior, a las 20.30. Lo de River ya pasó: así como cuando pierdes tienes que dar vuelta la página, cuando ganas también. Después toca pensar en el clásico.
-¿Y hubo tiempo para festejar durante el viaje de regreso?
-No, lo normal. Terminamos el juego, se disfrutó del resultado ahí mismo y ya enfocados en el próximo partido.
River: preparación y llegada a la serie
-Te tocó afrontar una serie contra River siendo suplente y después asumir la titularidad. ¿Cómo llegaste a esos partidos?
-Lo más importante es respetar las órdenes de Rubén Zapata, nuestro entrenador de arqueros. Él nos plantea prepararnos bien y trabajar bien porque no sabemos en qué momento nos puede tocar. Me tocó en un buen momento porque se ha trabajado bien y tenía la tranquilidad para afrontar cualquiera de los juegos que me hubiese tocado.
-¿Influía que la serie se definiera como visitante y en un escenario como el de River?
-Siempre va a ser un plus jugar un torneo internacional y más con River, por lo que es River. Pero, vuelvo y te repito, con la tranquilidad de que trabajando bien y teniendo la tranquilidad de Dios, esto iba a salir como salió.
-¿Qué sentiste al llegar al Monumental y verlo repleto?
-Lindo, lindo llegar a un estadio como ese y verlo repleto de un solo color fue impactante. Pero, como te decía, mucho respeto y consideración con eso. Hay que aplaudir a su hinchada. Es un equipo grande y hay que respetarlo siempre.
-Durante el partido te tocó sostener al equipo en varios momentos. ¿Cómo hiciste para mantener la tranquilidad?
-Sabía que tenía que estar tranquilo, sobrio. El arquero es la cabeza del equipo y si no le brindas esa tranquilidad, esa confianza al equipo, es difícil. Entonces creo que les transmití eso.
-Cuando River se puso en ventaja, ¿en algún momento sintieron que la serie se podía escapar?
-Estábamos tranquilos, sabíamos que quedaba mucho tiempo y que no podíamos bajar los brazos. Es una de las cosas que más caracteriza a este equipo, lo que más resalta: su fe, sus ganas. No hay que dejar de luchar.
-¿Cómo viste desde adentro a los jugadores de River?
-Es un gran grupo, un gran equipo. Tiene jugadores muy buenos. Sabemos lo que son Otamendi, Beltrán, Almada, que es un gran chico, Correa, Acuña, que a pesar de venir de una lesión hizo un gran partido. Hay que reconocer cuando tienes buenos jugadores. Mucha admiración.
-¿Tener enfrente a jugadores de Selección les generaba algo especial?
-Sí, pero no nos vamos a eso. Siempre lo tomamos de la mejor manera, de ir y tratar de ganarlo, sea quien sea que tengamos enfrente. Gracias a Dios y con nuestro esfuerzo pudo salir así.
-Para este segundo juego sí se llegó a la conclusión de que había que estudiarlos porque no sabemos si vamos a llegar a los penales y hay que estar preparados para eso.
-¿Sentías que tenías la obligación de atajar al menos uno?
-Sabía que tenía una obligación con el equipo y que al menos tenía que atajar uno, porque les había dicho que íbamos a empatar y que en penales íbamos a ganar. Entonces tenía esa obligación y gracias a Dios se dio.
-¿Cuándo les dijiste que iban a empatar y ganar por penales?
-Justo después del gol que nos hacen. Lo primero que hago es animarlos y decirles que seguramente íbamos a empatarlo y ganarlo en penales.
-De los penales que habían estudiado, ¿te sorprendió que cambiaran tanto?
-La mayoría de los penales que habíamos estudiado los cambiaron. De los 11 que patearon, 8 cambiaron su lado habitual y el resto terminaron pateando a la mitad. Los que cumplieron fueron Martínez Quarta y Thiago Almada, creo.
-Te tocó patear el penal decisivo. ¿En algún momento imaginaste que podías tener la responsabilidad de cerrar la serie?
-Uno nunca llega a pensar que le va a tocar definir una serie. Normalmente, tu pensamiento como arquero es: debo atajar dos o tres para darle esa posibilidad mayor al grupo de poder definirlo entre ellos.
-¿Ya sabías dónde ibas a patear cuando te tocó ejecutar?
-Había visto que Beltrán, en la mayoría de las atajadas que había hecho en los penales, se había tirado hacia los costados, así que sabía que debía darle fuerte a la mitad.
¿Ya te había tocado patear penales antes y convertirlos?
¿Habías participado antes en una definición por penales de esta responsabilidad?
-No, a este nivel no me había tocado. Normalmente en amistosos, pero ya con esta responsabilidad no. Fue la primera vez.
-A Beltrán también le tocó patear. ¿Cómo viste su penal?
-Creo que desafortunadamente la cancha ya estaba muy tocada, muy pisada. Nosotros como arqueros no nos imaginamos que tengamos que patear y luego creo que se le resbala el pie y se desliza, lo que provoca que, para fortuna de nosotros, se pierda el gol.
-Si te vuelve a tocar definir una serie, ¿volverías a patear?
-Si me toca, sí. Toda la confianza.
Beltrán y los jugadores de River
-¿Hablaste con Beltrán? ¿Qué impresión te dejó?
-Es un gran chico. Me parece que en pocos años va a ser un grande allá en Argentina o probablemente lo veamos con la Selección. Ojalá tenga esa oportunidad y nos podamos encontrar hablando de selecciones.
-En medio de la tanda hubo incluso un momento de charla entre ustedes...
-En medio de los penales él me decía: "no agarramos una, ¿no?". Y nos reíamos con eso. Pero es un gran arquero, un gran chico. En Colombia cruzamos algunas palabras y acá también. Me hubiese gustado que intercambiáramos camisetas, pero uno entiende la situación y es preferible que hubiese sido así, por la situación que estaba pasando River. Eso se respeta.
-¿Qué le deseás para lo que viene?
-Ojalá que le vaya muy bien. Es un gran arquero, mucho respeto y admiración por él. Ojalá que Dios lo llene de grandes cosas por su humildad. Ojalá que en selecciones nos toque enfrentarnos.
-¿Pudiste hablar con algún otro jugador de River después del partido?
-No, estábamos con la tranquilidad de que era un partido a muerte y que uno de los dos iba a quedar afuera.
-¿Cómo viste a los jugadores de River después de la eliminación?
-Creo que es lo normal cuando pierdes: estar cabizbajo, con la desazón de no haberlo conseguido cuando tenías todo en puerta para pasar. Es parte del juego y afortunadamente para nosotros nos tocó pasar.
-¿Qué sentiste con el ambiente que quedó en el estadio?
-Mucho respeto para con la gente de River y con su público. Creo que es parte del juego, de lo que emociona estar en un partido y en una serie como esa: los gritos, los láseres, hace parte de eso.
-¿Qué significó poder festejar la clasificación con los hinchas de Santa Fe que viajaron?
-Dedicarles eso a ellos, porque creo que no es fácil, por tus propios medios, pagarte ese viaje solo por el hecho de ir a apoyar a los jugadores. Entonces esa dedicatoria es para ellos.
El terremoto y lo que vivió su familia
-¿Cómo viviste el terremoto que afectó a tu zona y a tu familia?
-Soy de la zona donde ocurrió el epicentro del terremoto. Por suerte, mi mamá no estaba ahí y mi papá estaba cerca. Gracias a Dios, ambos están bien. Nuestra vivienda y la de algunos familiares sufrieron grietas, pero no fue tan grave como en otros casos, donde muchas personas lo perdieron todo.
-¿Cómo fue jugar al fútbol en medio de esa situación?
-En ese momento no había cabeza para pensar en fútbol, más sabiendo que soy de esa zona y que había personas cercanas que conocían a quienes no sobrevivieron. Era muy complicado pensar en jugar cuando todos estábamos preocupados por cómo ayudar.
-En el festejo llevaste una remera con un mensaje. ¿Qué significado tenía?
-Desde pequeño, mis padres me inculcaron creer y respetar a Dios. Venimos de un lugar donde no ha sido fácil, pero confiamos en Él y en lo que tiene para nosotros. Todo lo que mi familia ha conseguido, ha sido gracias a Dios.
Santa Fe y lo que viene: ¿Boca en el horizonte?
-Después de eliminar a River, ¿sentís que Santa Fe está para cosas importantes en la Sudamericana?
-Creo que de aquí en adelante estamos para cosas importantes. Obviamente, por su historia, por su respeto y por lo que han ganado, vas a escuchar que hay preferencias más en unos que en otros. Pero creo que todos podemos darle la vuelta a esto y hacer historia.
-¿Les gustaría enfrentar a Boca más adelante, en una posible semifinal de Sudamericana?
-En estos momentos, como te decía, tenemos partidos de Liga, contra Junior y luego el clásico. Ya tendremos tiempo para pensar en lo que viene. Queremos hacer las cosas bien.
-Pero si les toca Boca, ¿cómo lo tomarían?
-Paso a paso. Ya Dios verá a quién nos toca. Siempre se ha dicho que para jugar un torneo debes jugar contra todos. Toque con quien nos toque será un privilegio y saldremos con la mejor actitud.
-¿Qué esperas para lo próximo?
-Me encomiendo en Dios y donde quiera que yo siga glorificándolo, ahí voy a estar. Creo que es más dejarlo en manos de Dios, a donde Él me siga llevando, a donde Él quiera.
Sus primeros años y el camino como arquero
-Yo nací en Quibdó, Chocó. Mi mamá empezó a trabajar a los 15 y mi papá a los 17. Gracias a Dios se pudieron profesionalizar, pero llegó un momento en el que mi mamá era auxiliar de laboratorio y esa empresa cerró. No es fácil conseguir empleo, así que le tocó trabajar en un supermercado. La empresa de mi papá también cerró y le tocó trabajar de repartidor.
-¿Qué hicieron ellos para acompañarte en el fútbol?
-Siempre, a raíz de eso, trataban de que no me faltara nada: que llegara siempre a los entrenamientos, que pudiera tener algo para merendar, que siempre tuviera guantes que me sirvieran para entrenar y prepararme. Bueno, agradecido con ellos.
-¿Imaginabas que algún día ibas a llegar a vivir todo lo que estás viviendo ahora?
-Uno no se lo imagina. Uno siempre pide, en este caso a Dios, e implora que se den las cosas. En este momento soy un afortunado. Puedo decir que soy futbolista profesional, que estoy en Santa Fe y que puedo vivir estas experiencias.
-Antes de ser arquero, ¿querías jugar en otra posición?
-A los seis o siete años quería jugar de delantero, pero en un torneo de la escuela faltó el arquero, entré yo y ahí quedé. Después mis padres buscaban actividades para entretenerme y les pedí ir a la escuela de fútbol con mis compañeros. Llegué como delantero, pero ellos me recibieron como el arquero y así quedó.
-¿Tuviste algún referente en el arco?
-Se fue dando. A los 14 o 15 años llegué a Medellín y coincidió con la llegada de Andrés Mosquera Marmolejo. En el club no me veían como un arquero de proyección, pero él empezó a trabajar conmigo y me ayudó a crecer. Por eso le estoy muy agradecido: gran parte de lo que he aprendido ha sido gracias a él.
-¿Hubo algún momento en el que pensaste en dejar el fútbol?
-En el fútbol profesional hay momentos difíciles muy seguidos. Cuando recién empiezo como futbolista profesional pasamos muchas situaciones. De Medellín voy a Orsomarso y cuando llego, el entrenador que estaba ahí nunca confió en mí. Hubo cierto momento en el que tuvo la obligación de ponerme y gracias a Dios para mí pude hacerlo de buena manera.
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