
En diálogo con Canal 5TV, el psicólogo José Bahamonde analizó el impacto emocional que genera la Selección Argentina. Destacó el ejemplo de Lionel Messi y advirtió sobre la importancia de canalizar las emociones durante los festejos.
La pasión que despierta la Selección Argentina trasciende el resultado de un partido. Reúne a familias, moviliza ciudades enteras y despierta emociones que, para el psicólogo José "Pepe" Bahamonde, reflejan aspectos profundos de la vida cotidiana.
En vivo en Canal 5TV, el profesional sostuvo que el fútbol representa "la esperanza, la apuesta y la posibilidad de que aquello que parecía inalcanzable pueda hacerse realidad". Explicó que un encuentro deportivo pone a prueba la capacidad de afrontar la adversidad. "No es lo mismo ir ganando que ir perdiendo. El ánimo nos toca a todos, incluso a los jugadores, aunque sean profesionales", afirmó. En ese sentido, remarcó que el deporte enseña a "saber perder, saber ganar, disfrutar y también resignarse cuando corresponde".
El psicólogo también se refirió a Lionel Messi: "Es un personaje que se creó por su empeño, por su paso a paso. Nunca fue de grandes palabras ni de escándalos. Para mí es el modelo de la sencillez", expresó.
Además, destacó: "Su protagonismo no está en el marketing, sino en lo que él quiere y hacia dónde apunta. Esa enseñanza sirve para cualquier profesión y para la vida."
Para Bahamonde, el fútbol tiene una capacidad única para generar un sentimiento colectivo. "Lo que pasa en el fútbol también pasa en la vida. Durante el partido parecía que todo el país estaba en silencio y, cuando llegó el gol, cambió el ánimo de todos. Esa energía también se vio en los jugadores."
El especialista señaló que estos momentos se transforman en referencias positivas para los más jóvenes, que encuentran en el deporte ejemplos de esfuerzo, perseverancia y superación.
La pasión también necesita límites
Sobre los incidentes registrados durante algunos festejos, Bahamonde diferenció la pasión del desborde. "La pasión es buena cuando mis límites llegan hasta donde están los tuyos y los respeto. Cuando eso no ocurre aparecen los disturbios."
Según explicó, las emociones intensas pueden canalizarse de manera saludable mediante el autocontrol. "Con un cierto entrenamiento podemos manejar la pasionalidad. Cuando algo nos desborda, perdemos el control de las emociones."