
El Día de la Industria es para los empresarios un hito al menos para producir y divulgar una agenda con las urgencias del sector. Pero asistir a esa cita cuando el Gobierno de Milei había decidido vaciarlo de funcionarios con la sola excepción del secretario Pablo Lavigne tenía…
El Día de la Industria es para los empresarios un hito al menos para producir y divulgar una agenda con las urgencias del sector. Pero asistir a esa cita cuando el Gobierno de Milei había decidido vaciarlo de funcionarios con la sola excepción del secretario Pablo Lavigne tenía sus costos. En el ambiente de negocios se conoce que el Presidente es implacable ante gestos que puedan desafiar alguna de sus decisiones. Y sin embargo este mediodía sorprendió la asistencia completa del frente empresario a la celebración de la UIA. Desde el Grupo de los Seis el titular de IDEA Santiago Mignone a Guadalupe Mazulo de la Asociación Empresaria Argentina.Hubo un ausente sin aviso y fueron los representantes de la banca. Eso sí se sintió alivio entre los 300 que cantaron presente cuando se enteraron que Axel Kiciloff tampoco iba a ser de la partida. El gobernador bonaerense no envió a ninguno de los suyos y lo hizo con la excusa de un acto en Morón. “Imagínese si venían nos ponían en una vereda en la que no queremos estar” dijo a Clarín un empresario solicitando el off.En una carpa gigantesca para la ocasión en medio de los jardines del laboratorio Elea acompañaron y aplaudieron de manera sonora el discurso de Martín Rappallini el presidente de la Rural Nicolás Pino y su adversario en las próximas elecciones de la entidad Marcos Pereda quien soltó hacia la Casa Rosada: “No es justo ignorar al sistema productivo”.También Mario Grinman el titular de la Cámara de Comercio quien tal vez por sus cercanía a Javier Milei dijo “Hay que mirar para adelante” ante la consulta sobre la ausencia de funcionarios.Gustavo Weiss e la Cámara de la Construcción señaló en cambio “me parece muy mal. Es un destrato. Y Adelmo Gabbi de la Bolsa de Comercio se limitó a resaltar “el excelente discurso” del jefe de la UIA.Rappallini fue precedido por el del anfitrión Isaias Drajer con una férrea defensa de la industria farmaceúticas local. Apuntó a que los laboratorios extranjeros cobran mayores precios al asegurar que tienen menor volumen de producción pero su participación en valor iguala a los nacionales. Y recordó que César Milstein uno de nuestros premios Nobel no patentó sus descubrimientos sobre los que hoy se basan los remedios monoclonales. Todo un mensaje en medio de la discusión por las patentes.De las empresas asistieron los principales ejecutivos y algunos dueños. Y fueron apuntando realidades muy diversas. Eduardo Gómez Naar presidente de la UIA salteña cuya empresa CN abastece con servicios a petroleras y mineras describía un boom en su provincia cuyo principal producto de exportación hoy es el oro. Anunció un proyecto gigantesco para elaborar biocombustible de maíz. Se sumó Miguel Angel Rodríguez el dueño de Sinteplast que acaba de comprar 8 hectáreas en Ezeiza para ampliar a todo vapor su planta de pintura. “Tenemos la oportunidad y estamos exportando” contó. Luis Galli de Newsan que representa a la electrónica de Tierra del Fuego y se expandió al consumo masivo las privatizaciones y la pesca remarcó que no se puede cortar el diálogo.Pero Claudio Drescher describió la crítica situación de la industria de la confección. “Ya no es un problema la competencia con China el drama es que no hay demanda”. En ese rubro se perdió el 50% de los puestos de trabajo de un oficio que se transmite de generación en generación.Entre los directivos de la UIA se vio muy activo a Martín Cabrales de la líder en café que lleva su apellido a David Uriburu de Techint y a Eduardo Nogués de Ledesma. Hubo ex presidentes de la UIA como Adrián Kaufmann y senadoras como Flavia Royón.En eso un empresario mediano del rubro metalmecánico que pidió el off dio detalles de su día a día. “Los proveedores me dejan más mercadería de la que puedo procesar porque la demanda está débil presiono a mis clientes para que me paguen y estoy ayudando a mis empleados a que puedan afrontar sus deudas ¿qué más quiere que le cuente?”.