
Bueno, muchachos… llegó el momento. Agarren la bandera, apaguen Netflix y preparen el mate porque este jueves a las nueve de la noche hay cadena nacional. Milei va a hablar de Malvinas.
Jueves 03 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 10:22hs. del 03-09-2026
Bueno, muchachos… llegó el momento. Agarren la bandera, apaguen Netflix y preparen el mate porque este jueves a las nueve de la noche hay cadena nacional. Milei va a hablar de Malvinas.
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Sí. Malvinas. La causa “más importante y sagrada” de los argentinos, según el Presidente. Y uno se pregunta: ¿qué pasó? ¿Descubrieron petróleo? ¿Encontraron la forma de recuperar las islas? ¿El Reino Unido llamó a Cancillería para devolver las llaves? No. Habló Donald Trump. Y cuando habla Donald, aparentemente en la Casa Rosada se escucha música de película. Trump dijo que está dispuesto a revisar la posición de Estados Unidos sobre Malvinas. Y Milei reaccionó como un hincha que acaba de enterarse de que Messi vuelve a la Selección: “¡Algo muy fuerte!”. Pará, Javier. Es Trump. No es San Martín bajando del caballo. No entregó las Malvinas. Dijo que está revisando una posición. Una posición. Todavía no cambió nada. Pero acá ya estamos preparando cadena nacional, discurso, bandera, épica y probablemente una banda sonora de fondo. Porque hay algo maravilloso en la política exterior de este gobierno: para recuperar nuestra soberanía sobre Malvinas necesitamos que un presidente extranjero nos diga que quizá, eventualmente, algún día, podría revisar qué piensa sobre el tema. ¡Qué independencia! Somos tan soberanos que esperamos la opinión de otro país para festejar nuestra soberanía. Es como que tu vecino te diga: “Estoy pensando en reconocer que tu casa es tuya”. Y vos salgas a festejar porque recuperaste la propiedad. No, maestro. La casa sigue siendo tuya aunque el vecino no se haya enterado. Malvinas es exactamente eso. La Argentina tiene un reclamo histórico y diplomático. No necesita que Trump nos dé permiso para tenerlo. Y mucho menos necesita convertir cada movimiento de Washington en un acontecimiento nacional. Porque acá hay una pregunta incómoda: ¿Milei está hablando de Malvinas porque Argentina consiguió un avance diplomático concreto… o porque Trump dijo una frase que le sirve políticamente? Porque hasta ahora Washington no anunció ningún cambio formal. Y mientras en Buenos Aires estamos descorchando champagne por una declaración de Trump, desde Londres ya salieron a decir que las Malvinas seguirán siendo británicas. O sea: nosotros festejamos el tráiler y los ingleses ya nos contaron el final. Y ahí aparece otra contradicción maravillosa. Milei es admirador de Margaret Thatcher. Margaret Thatcher. La misma Thatcher que gobernaba Gran Bretaña cuando ocurrió la guerra de Malvinas. Y ahora Milei aparece como abanderado de la recuperación de las islas después de que su amigo Donald hace un comentario sobre Londres. Es una especie de geopolítica versión “¿Quién quiere ser millonario?”. Pregunta por Malvinas. A) Argentina. B) Reino Unido. C) Estados Unidos. D) Preguntarle a Trump. “D, señor Presidente”. “¡Respuesta correcta!” Y mientras tanto, los argentinos mirando. Porque Malvinas merece respeto. Merece memoria. Merece una política de Estado. Merece diplomacia. Merece inteligencia. Y merece, sobre todo, que nadie la use como decorado para una pelea política doméstica. Nuestros muertos no necesitan una cadena nacional. Necesitan que su sacrificio sea tratado con la seriedad que merece. Nuestros veteranos no necesitan épica de televisión. Necesitan reconocimiento. Y la soberanía no se recupera con un discurso de 20 minutos. Se construye durante décadas. Con diplomacia. Con estrategia. Con presencia internacional. Con desarrollo. Con ciencia. Con capacidad militar defensiva. Con una política exterior coherente. Y con algo que parece bastante revolucionario en la Argentina actual: continuidad. Porque si cada presidente cambia de estrategia internacional según quién ocupa la Casa Blanca, no tenemos política exterior. Tenemos fan club. Hoy Trump. Mañana quién sabe. Pero este jueves, a las nueve, habrá cadena nacional. Milei hablará de Malvinas. Y seguramente nos explicará que estamos ante un momento histórico. Ojalá. De verdad. Ojalá haya algo concreto detrás. Porque si lo único que tenemos es una frase de Trump, entonces no recuperamos Malvinas. Recuperamos un titular. Y una cosa es una causa nacional. Otra muy distinta es usar una causa nacional para fabricar una victoria política. Malvinas no es marketing. Malvinas no es una encuesta. Malvinas no es un trending topic. Y mucho menos es una propina diplomática que nos tira Trump desde el Salón Oval. Malvinas es Argentina. Lo fue antes de Milei. Lo será después de Milei. Y seguirá siendo una causa nacional aunque Trump cambie de opinión mañana, pasado mañana o después de desayunar. Así que este jueves prendamos la televisión. Escuchemos al Presidente. Y ojalá, por una vez, detrás de tanta épica haya una estrategia. Porque si la recuperación de Malvinas depende de que Donald Trump se levante de buen humor… muchachos… más que recuperar las islas vamos a tener que recuperar la dignidad de tener una política exterior propia.