
Se fue entre lágrimas porque no se le dio el Mundial. Animal competitivo extraordinario, batió todos los récords y puso a Portugal en el mapa grande del fútbol. Un verdadero fenómeno.
Se fue entre lágrimas porque no se le dio el Mundial. Animal competitivo extraordinario, batió todos los récords y puso a Portugal en el mapa grande del fútbol. Un verdadero fenómeno.
Hizo todos los esfuerzos posibles para disimular su molestia, su frustración. Es que no estaba en sus cálculos que España venciera a su Portugal, en un momento tan cercano al final del partido. Cristiano Ronaldo se bancó el enojo, caminó sin rumbo por el campo de juego y terminó de caer en la realidad.
Por un momento, le deben haber pasado mil imágenes por la cabeza. El flojo partido que hizo, porque apenas tuvo dos chances para convertir y el arquero Unai Simón las evitó, los goles que no llegaron, las discusiones que se habían generado porque el técnico Martínez lo dejaba demasiados minutos en la cancha, el enorme pasado que lleva encima por su participación gigantesca en la gran evolución del seleccionado portugués y la singular manera de manejarse.
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Conviene recordar qué era la selección de Portugal antes de Cristiano Ronaldo: en 1966 participó por primera vez de un mundial y terminó tercero, consagrando al tremendo Eusebio da Silva Ferreira como el goleador del torneo, cuando ya era un ídolo en Benfica, el cuadro más popular de Lisboa. Portugal se quedaría afuera de las siguientes eliminatorias y recién volvería en 1986 pero sin suerte. El siguiente regreso fue en 2002 y tampoco pasó la primera fase.
Pero para 2006, debutaba Cristiano Ronaldo, que con 21 años ya tenía tres como el atacante más prometedor del Manchester United, que se lo llevó desde Sporting de Lisboa gracias a su entrenador Alex Ferguson, que insistió hasta que consiguió tenerlo. Debutó en 2003 para la selección reemplazando a Luis Figo, nada menos y no salió más.
Hoy que se está yendo del equipo, deja un registro imposible de superar: jugó 233 partidos y convirtió 146 goles. El resto, incluido Eusebio, quedaron a años luz de sus números. Once goles en las copas mundiales, comparte con su permanente competidor Lio Messi, las presencias en seis torneos consecutivos. Si bien nunca ganó la Copa del Mundo, llevó a Portugal a ganar la Copa de Europa en 2016 y dos Ligas de las Naciones, en 2019 y 2025.
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Ubicación, intuición, oportunismo, enorme fortaleza física, capacidad de salto envidiable, potencia para ganar en velocidad y en agilidad, todos los atributos posibles los tuvo durante muchísimos años. A los 41 años, dio batalla contra rivales una o dos décadas más jóvenes. Fue perdiendo rapidez, aunque no cambió su olfato para el gol, que lo sigue cautivando en su lucha para llegar a hacer mil tantos oficiales.
Enamorado de sí mismo, con gestos hostiles para el compañero que no lo tuviera como receptor de un pase, rimbombante en sus declaraciones, desafiante con los que dudaban de su vigencia, todo lo combinó con los festejos individuales de sus goles, para después de largos años, entender que el fútbol era un juego colectivo.
Salvo Messi, nadie puede comparársele en esto de meter la pelotita en el arco contrario. Tuvo una carrera impresionante y el privilegio -por sus propios méritos- de defender las camisetas de tres de los cuatro o cinco poderosos del planeta. En ese sentido, respondió con goles: 145 en Manchester United (en 346 partidos jugados), 450 goles para Real Madrid en 438 juegos, 101 goles en 134 partidos con la camiseta blanquinegra de la Juventus de Turín. Inicios en Sporting de Lisboa (5 tantos en 31 partidos) y finales en Al Nassr de Arabia Saudita donde sigue con el arco entre ceja y ceja, con 129 goles en 148 presencias durante cuatro años.
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Los números aplastan, arrasan, sepultan discusiones y argumentos en contra. Con casi 230 asistencias, demuestra que también pasa la pelota al compañero mejor ubicado. Con 600 goles en partidos de ligas, sigue queriendo más y más.
Multimillonario, excéntrico, cualquier récord ya fue batido por él y no tiene problemas en resaltarlo cuando sea necesario. La lucha con Lio Messi para ser el mejor del mundo para siempre, todavía lo mantiene vigente. Su anciana madre ha dicho que “en casa no se habla de Messi para protegerlo”, aunque su hijo Cristiano Junior ha dicho a diversos periodistas que “mi papá es un crack, pero a mí me gusta más Messi…” siendo el único caso en el que no ha reaccionado con gestos agrios o algún insulto al aire.
Hoy todo Portugal se pregunta qué será del seleccionado cuando el gigantesco Cristiano Ronaldo ya no sea más su capitán y goleador. ¿No habrá ninguno igual? No habrá ninguno.
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