
El volante, que le sumó a la épica ese cruce quirúrgico sobre el final del partido, habló del plus que contagia Messi en el plantel. "Es un privilegio ser parte", dijo.
El volante, que le sumó a la épica ese cruce quirúrgico sobre el final del partido, habló del plus que contagia Messi en el plantel. "Es un privilegio ser parte", dijo.
Paredes celebra con Leo. (AP Photo/Julio Cortez)
“Nosotros jugamos para que el último partido de Leo nunca llegue”, le dijo Leandro Paredes a Olé tras el heroico triunfo de la Selección Argentina ante Egipto por 3-2. Quizás esa devoción por el #10 es lo que explica el esfuerzo de un equipo que sigue teniendo hambre de gloria a pesar de ya haber tocado el cielo con las manos. Y esa entrega es, a lo mejor, una forma de entender la labor realizada por el mediocampista de Boca, quien fue la gran figura frente a los Faraones.
Paredes despejó todo tipo de dudas ante Egipto
Porque su convocatoria estuvo marcada por ese desgarro que sufrió en el último partido de Libertadores de Boca ante la Católica. Incluso, fue el mismo Lionel Scaloni el que se sinceró y aclaró que la presencia de Alexis Mac Allister en el puesto del volante central estaba 100% ligada a que "Paredes viajó lesionado". Sin embargo, el entrenador lo puso de titular cuando el equipo más lo necesitaba, y Lea respondió.
La palabra de Paredes tras la clasificación de Argentina a cuartos. Video: @hernanclaus - enviado especial Olé
El 5, entonces, reafirmó su carácter de estandarte, de referente, y se hizo cargo de la pelota cuando más quemaba (por momentos hasta en Messi se notaba la impotencia). Porque era muy temprano para volverse a casa, y el empuje de multitud argentina que se acercó a Atlanta para bancar a la Scaloneta no iba a permitir que el sueño se termine tan rápido. "Lo más importante es que mantuvimos la paciencia, que intentamos hacer nuestro juego y no volvernos loco", explicó sobre el desarrollo del encuentro.
Video: @hernanclaus - enviado especial Olé
"Estábamos haciendo un partido correcto"
Es que, incluso con el 0-2 en contra, ese que parecía lapidario y con el que el mismo capitán confesó "haberla visto negra", Paredes se plantó en la mitad de cancha y pasó a manejar los tiempos. Pero es innegable que algo cambió luego de la segunda pausa de hidratación, o lo que los jugadores re-bautizaron como el parate para tomar agua: "En ese momento tratamos de transmitirnos confianza. A mi entender estábamos haciendo el partido correcto".
Paredes quedó inmortalizado con un quite quirúrgico a Marmoush sobre el final.
La remontada inolvidable, la primera en la historia de la Argentina en un mata-mata mundialista, se comenzó a gestar luego de esa efímera charla de tres minutos. Tras el empate (cortesía del Cuti Romero y de Messi), la figura de Paredes quedó inmortalizada. La imagen del volante central, como un soldado romano en plena Batalla de Accio, resistiendo el asedio egipcio, pasó a la eternidad. Aguantó hasta el final, le sacó la pelota a Omar Marmoush con un quite quirúrgico y le dio una vida más al equipo. "A disposición de la Selección y de todo el país, para mí es un privilegio ser parte", sentenció, como si de un oficial de seguridad se tratara.
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