
De Argentina a Madrid, esta artista polifacética compagina la interpretación con el diseño de bikinis y el asesoramiento a atletas de competición
Viernes 11 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 08:27hs. del 11-09-2026
Hay personas que tienen una profesión. Y después está Gliceria Ibarra. En Argentina la bautizaron como "la mujer orquesta", un sobrenombre que resume una trayectoria construida a base de sumar escenarios, oficios y disciplinas. Actriz, bailarina, cantante, coreógrafa, maquilladora, caracterizadora, diseñadora de vestuario y asesora de artistas y atletas de competiciones fitness, lleva más de tres años instalada en Madrid, donde continúa desarrollando una vida profesional tan singular como difícil de encasillar.
Porque, mientras concentra buena parte de sus esfuerzos en abrirse camino en el mundo de la interpretación, también dirige una línea propia de bikinis de competición y asesora a culturistas en la preparación de sus poses sobre el escenario. Dos universos, el artístico y el deportivo, aparentemente alejados, que en su caso se unen con absoluta naturalidad.
Nacida en Corrientes (Argentina), donde dio sus primeros pasos en el arte, a los 16 años decidió continuar su carrera en Buenos Aires. Llegar a Madrid, casi 20 años después, no significó para Gliceria empezar de cero en cuanto a experiencia, pero sí a la hora de hacer contactos.
Al otro lado del Atlántico había dejado una trayectoria construida a base de sumar oficios, disciplinas y experiencias en el mundo del espectáculo. Ha trabajado junto a grandes artistas y en producciones de primer nivel, como "El Marginal" y "Diario de un Gigoló". Su talento polifacético en distintas áreas teatrales la llevó a codirigir en Las Vegas el espectáculo "Fátima 100%".
Durante su carrera en teatro desarrolló buena parte de su experiencia en maquillaje, caracterización y vestuario, donde obtuvo premios por su trabajo. También recuerda emocionada uno de los que más la marcaron: maquillar durante ocho años consecutivos a Papá Noel de Coca-Cola o maquillar, ya en Madrid, al cantante y compositor Manuel Turizo, con quien cumplió el objetivo de trabajar con un artista internacional.
"El salto a Europa, a Madrid, fue una decisión de crecimiento. Sentí que había construido una identidad y una forma de trabajar muy definida y quise llevarla a un mercado más internacional. Esto me permitiría estar más cerca del circuito cinematográfico, la belleza, las competiciones fitness y las tendencias. A su vez, me daba la posibilidad de trabajar con personas de distintos países y ampliar mi marca '@bygliceria' más allá de Argentina", una marca con la que recibe pedidos de bikinis personalizados de todo el mundo.
Eligió Madrid porque siempre le gustó la cultura española y la cercanía de su gente, "con esa manera tan espontánea y divertida de relacionarse, y también con su enorme riqueza cultural y artística". Desde el principio tuvo la sensación de estar rodeada de personas y códigos que, de alguna manera, le resultaban conocidos desde pequeña.
Y pese a todo lo que ha construido lejos de su casa, no ha perdido la humildad, se siente orgullosa de sus raíces y se le nota un brillo diferente en los ojos cuando menciona a su Corrientes natal. "En Argentina hay una confluencia de mundos que siempre me apasionó: el cine, la televisión, el teatro, la publicidad, la moda y la belleza y existe una energía creativa muy particular. En Madrid sentí que podía conservar quién era y de dónde venía, pero, al mismo tiempo, incorporar nuevas experiencias, nuevas formas de trabajar y nuevas influencias. Hoy siento que todo esto me permitió ampliar mucho mi lado creativo, por eso entiendo que mi elección fue más que acertada".
Asesora de atletas y diseño de bikinis
Esa capacidad para moverse entre bambalinas, delante de un espejo de maquillaje, en un taller de diseño o enseñando a una culturista a encontrar su pose sobre un escenario no es para ella una colección de trabajos inconexos. Es una forma de entender la profesión: aprender, reinventarse y encontrar siempre una nueva manera de contar algo a través de la imagen, el cuerpo y la interpretación.
"Nunca entendí la vida profesional como elegir una cosa y repetirla toda la vida. No me interesa hacer dos veces lo mismo", afirma, como asegura que todas las cosas que hace tienen un hilo conductor: la creatividad.
"Si coreografío una rutina de poses de una culturista o diseño un bikini de competición, no puede ser igual al de otra persona, porque cada cuerpo, cada personalidad y cada historia requieren algo diferente. Lo mismo ocurre cuando trabajo en maquillaje, caracterización o imagen. Cada persona y cada personaje me plantean un nuevo desafío creativo".
Esa sensación de tener la cabeza constantemente activa, imaginando, probando y creando, es lo que le hace sentir viva, asegura. Y es por eso no necesita una única profesión para sentir que sigue una sola dirección. "Mi dirección está en la constante creación".
En el caso de los bikinis de competición, afirma que no se trata de una prenda tradicional, sino de una pieza de arte escénico. El hecho de ser una prenda pequeña le plantea a esta correntina el desafío de conseguir que en esa superficie convivan diseño, color, textura, brillo, proporción, simetría y movimiento.
"Cada bikini lo diseño pensando en la persona que lo va a llevar: su tono de piel, el color de sus ojos y cabellos, sus proporciones, lo que quiere potenciar y, sobre todo, transmitir en el escenario. Ahí comienza el trabajo artístico: elegir la colorimetría, combinar piedras, definir formas, dibujos, distribución de cristales y espacios, buscando siempre un efecto visual determinado para cada atleta".
En lo que se refiere a la parte interpretativa, Gliceria Ibarra siempre estuvo vinculada a ella. Estudió danza clásica desde los 9 años y se retiró de bailar a los 28. Durante ese recorrido pasó por la comedia musical y el teatro de revista. "Para mí interpretar siempre estuvo presente, incluso cuando no existe el recurso de las palabras. En la danza, el cuerpo es el lenguaje, y aprender a transmitir una emoción, una historia o un personaje sin hablar requiere, en el fondo, una enorme capacidad de interpretación".
En Argentina, durante su formación en comedia musical en la Universidad del Arte de Buenos Aires, estudió actuación y después tuvo experiencias y trabajos como actriz en teatro. Pero fue especialmente al llegar a Madrid cuando tuvo la oportunidad de acercarse a la actuación frente a cámara.
"Mi segunda aparición en una serie fue en "Legado", de Netflix, donde tuve que hacer de reportera y preguntarle a uno de los actores que más admiro, José Coronado". Después llegaron oportunidades en "Machos Alfa" y "Anatomía de un instante", entre otras. También aparece en otras series ya grabadas que, por confidencialidad, no puede revelar, pero que llegarán en 2027.
Todo esto hace que afronte la actuación con la seriedad que merece y que quiere desarrollar. "Explorar personajes que impliquen riesgo y transformación es donde vuelve a aparecer la misma necesidad de creación que atraviesa todo lo que hago".
De Corrientes a Madrid, del teatro al cine, del maquillaje al diseño y del escenario artístico al deportivo, Gliceria Ibarra ha convertido la versatilidad en su manera de entender la vida profesional. Muchas disciplinas, un mismo hilo conductor: crear sin dejar de ser ella misma.