
El médico especialista en Psiquiatría, Psicogerontología y Psicoanálisis de adultos y adultos mayores Alejandro Bègue, habló con Radio Sudamericana para analizar el uso y furor de la inteligencia artificial para crear imágenes de los años '80. A éste, llo vinculó con los cambios en la memoria, los vínculos y la manera de proyectar el futuro y planteó la necesidad de recuperar espacios de encuentro entre generaciones.
Lunes 14 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 18:34hs. del 14-09-2026
La creciente dependencia de la tecnología y la inteligencia artificial está modificando la memoria, los vínculos y la forma en que las personas se relacionan con su entorno, según planteó el Dr. Alejandro Bègue, médico especialista en Psiquiatría, Psicogerontología y Psicoanálisis de adultos y adultos mayores.
En este sentido, el especialista afirmó: “Cuanto más utilizamos la inteligencia artificial, más dependemos de ella”, sostuvo a Radio Sudamericana, donde analizó también el reciente furor por las imágenes que recrean los años 80.
Bègue, coautor del libro “Adultos Mayores en Transformación: No somos viejos, tenemos muchos años”, consideró que la nostalgia por aquella década no responde solamente a una moda en redes sociales. Para quienes hoy tienen 50 o 60 años, los años 80 estuvieron ligados a la adolescencia y al regreso de la democracia en Argentina.
Por lo tanto, “los ochentas fueron una década de salida a la democracia, a la libertad”, señaló. Recordó que en aquel momento existía además una expectativa diferente sobre el futuro: estudiar, trabajar y esforzarse aparecían como caminos para construir una mejor calidad de vida.
El especialista sostuvo que una de las principales diferencias con el presente está en la relación con la tecnología. Antes, explicó, era habitual memorizar teléfonos, direcciones y recorridos. Hoy, esas tareas son delegadas en celulares, mapas digitales y herramientas de inteligencia artificial.
“El mundo digital o inteligencia artificial está reemplazando nuestra memoria”, afirmó.
Para Bègue, ese proceso también repercute en los vínculos. Recordó que antes el teléfono se utilizaba principalmente para acordar un lugar y una hora de encuentro, mientras que el vínculo se desarrollaba cara a cara. Actualmente, observó, es frecuente que las personas miren el celular incluso mientras conversan con alguien que tienen enfrente.
“Toda la cultura ha llevado una aceleración, una digitalización y una facilitación de un montón de procesos que nos están volviendo cada vez más torpes”, planteó.
Bègue aclaró que no propone volver a los años 80. “Aquel tiempo ya no existe. No va a volver. Y está bien que no vuelva”, sostuvo.
Su planteo apunta a recuperar algunos hábitos dentro de la realidad actual. Entre ellos, destacó la necesidad de generar más espacios de encuentro familiar y limitar el tiempo que los chicos pasan frente a las pantallas.
“La familia integra generaciones”, afirmó. En ese sentido, consideró importante que los jóvenes conozcan la historia de sus abuelos y bisabuelos y mantengan contacto con ellos.
También señaló que los adultos mayores pueden verse afectados cuando pierden esos espacios de intercambio. “Cuando los viejos no son tenidos en cuenta, cuando no tienen conexión y no tienen tiempo con los nietos, se deprimen y se inactivan”, explicó.
El especialista también planteó una preocupación por el uso creciente de la inteligencia artificial en la educación. Mencionó casos de estudiantes de posgrado que presentan trabajos realizados con estas herramientas y sostuvo que esa dependencia puede reducir el ejercicio de determinadas capacidades.
En ese sentido, sostuvo que esa dependencia puede producir una especie de “Alzheimer cultural”: “Cuanto más utilizamos la inteligencia artificial, más dependemos de ella. Y cuanto más dependemos de ella, sucede algo así como un Alzheimer, pero cultural”.
De esta forma, explicó una posible pérdida progresiva de conocimientos y habilidades por delegarlos en los algoritmos.