
En 1987, Ariel Medri debutó en la Primera del Millonario y marcó un registro que dura a día de hoy: es el futbolista con menor cantidad de tiempo en la historia del club. En la actualidad, pelea contra una dura enfermedad que le impide hacer una vida normal.
En 1987, Ariel Medri debutó en la Primera del Millonario y marcó un registro que dura a día de hoy: es el futbolista con menor cantidad de tiempo en la historia del club. En la actualidad, pelea contra una dura enfermedad que le impide hacer una vida normal.
El 2 de mayo de 1987, durante un triunfo de Platense por 3-2 en el Monumental, Héctor Veira hizo debutar a Ariel Medri, una de las piezas clave de la Reserva de ese entonces, pero su participación duro únicamente un minuto y medio y no volvió a tener oportunidades. Esos escasos segundos lo convirtieron en el futbolista de River con menor cantidad de minutos disputados, un récord que se mantiene a día de hoy.
Aquel encuentro se trató del último partido de ese campeonato y el Bambino dejó el cargo. Quien ocupó su lugar fue Carlos Timoteo Griguol, que no contó con Medri y lo mandó a préstamo a Talleres, posteriormente el delantero tuvo pasos por Villa Dálmine, Macará de Ecuador y varios equipos de ligas regionales, hasta su retiro con 34 años.
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"No sé si hay mucha gente que sabe que jugué un minuto y medio. En mi currículum, en mi mente y en mi corazón lo tengo presente. A mí me sirve, no para andar diciéndolo, porque lo valoré mucho. Eso sí, hubiese querido tener la posibilidad de jugar por lo menos diez partidos para demostrar si podía andar, porque siempre a uno le queda la duda", llegó a declarar años después.
Con los botines colgados, el oriundo de Maggiolo fue entrenador de juveniles, trabajó en un banco de Venado Tuerto y luego en una cabina de peaje de la Ruta 8 durante más de una década: "Siempre viví al día, nunca pude vivir del fútbol", contó en diálogo con Infobae.
En 2020 fue diagnosticado con esclerosis Lateral amiotrófica (ELA), un trastorno neurodegenerativo que afecta las células nerviosas del cerebro y la médula espinal, causando que las neuronas no puedan enviar órdenes a los músculos. Una enfermedad que le quitó el habla y que causa que hoy se comunique por escrito, cambiando por completo su vida.
“Estoy internado para una mejor atención. Hay días en que mis manos pueden escribir, porque ya no hablo. Extraño las comidas, el ambiente y a mis cuatro hijos”, aclaró a sus 60 años desde el Hospital Samco.
A su vez, aseguró que es ayudado con dinero por algunos de sus ex compañeros de River: "Me aportan dinero vía transferencia. Eso habla de por qué River ganó todo en aquella época. Me encanta la acción más que el importe, porque ellos no tienen obligación conmigo. No es mi intención ni la de mi familia pedir ayuda a los clubes, pero me siento muy querido por todo lo que la gente me brinda".
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