
Si sabés que no vas a poder afrontar una cuota, es importante contactar a la entidad antes de que el atraso avance. Qué datos revisar y qué preguntar antes de aceptar una refinanciación.
Viernes 18 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 21:51hs. del 18-09-2026
Si tenés un préstamo personal y ya sabés que no vas a poder pagar una de las próximas cuotas, no es necesario esperar a acumular varios meses de atraso para buscar una alternativa. El primer paso es comunicarte con la entidad que otorgó el crédito y consultar las opciones de refinanciación o reestructuración disponibles.
La situación de los préstamos personales y el aumento de la morosidad de las familias también fue analizada por Catalaxia Inversiones. En un informe publicado en septiembre de 2026, la firma señaló que la morosidad había alcanzado un pico de 12,8% en mayo y luego registró una baja, que vinculó con refinanciaciones realizadas por bancos a tasas inferiores a las de los créditos habituales. Se trata de una interpretación de Catalaxia sobre datos del BCRA e INDEC.
¿Cuántos días pueden pasar antes de cambiar de situación?
La Central de Deudores del Banco Central (BCRA) informa, entre otros datos, el monto de las financiaciones, los días de atraso y la situación crediticia de cada persona.
Para préstamos personales, dentro de la cartera de consumo, las categorías según los días de atraso son:
Situación 1: hasta 31 días de atraso.
Situación 2: más de 31 y hasta 90 días.
Situación 3: más de 90 y hasta 180 días.
Situación 4: más de 180 días y hasta un año.
Situación 5: más de un año.
Esto no significa que tengas 31 días para renegociar el préstamo. Esos plazos corresponden a la clasificación crediticia y no constituyen un período de espera para negociar con el banco o la financiera. Además, el BCRA aclara que la clasificación no depende exclusivamente de los días de atraso.
¿Qué hacer si no podés pagar la próxima cuota?
Lo recomendable es contactar a la entidad y pedir una alternativa que permita adecuar el pago a tu capacidad económica. Antes de aceptar una refinanciación, es importante conocer exactamente cuánto se va a refinanciar y cuánto terminarás pagando.
El saldo que se va a refinanciar: es el monto de la deuda que queda pendiente y que se incluirá en el nuevo acuerdo. Puede contemplar capital, intereses y otros cargos, según el caso.
La cantidad de nuevas cuotas: indica durante cuánto tiempo vas a pagar la deuda refinanciada.
El valor de cada cuota: es el importe que deberás pagar en cada vencimiento. Puede ser fijo o variar según las condiciones del acuerdo.
La TNA (Tasa Nominal Anual): es la tasa de interés anual utilizada como referencia para calcular los intereses. Por sí sola, no muestra el costo total del préstamo.
La TEA (Tasa Efectiva Anual): el costo efectivo anual considerando la capitalización de los intereses. Permite tener una referencia para comparar alternativas.
El Costo Financiero Total (CFT): contempla los intereses y otros costos asociados al crédito, según las condiciones de la operación. Es uno de los datos más importantes para conocer cuánto cuesta realmente financiar la deuda.
Comisiones, seguros e impuestos: son cargos adicionales que pueden incorporarse al crédito o a las cuotas. Hay que conocer cuáles se aplican y cuánto representan.
El monto total que vas a devolver: es la suma de todos los pagos que realizarás hasta cancelar la refinanciación. Una cuota mensual más baja no necesariamente significa que pagarás menos en total.
TNA, TEA y CFT: ¿por qué hay que mirar los tres?
La Cámara Argentina Fintech también abordó estas diferencias en material de educación financiera. La comparación es importante porque la TNA no muestra por sí sola el costo final de un crédito: la TEA incorpora la capitalización y el CFT permite contemplar otros costos de la operación.
Por eso, al comparar una propuesta de refinanciación, no conviene mirar solamente el valor de la cuota. Hay que revisar la tasa, el CFT y el monto total que se terminará pagando.
¿Qué pasa con tu historial crediticio?
La Central de Deudores del BCRA permite consultar las financiaciones informadas durante los últimos 24 meses. Allí aparecen la entidad que informó la deuda, el monto, la situación, los días de atraso y otros datos vinculados al crédito. La información se actualiza mensualmente.
Si ya estás atrasado, también es conveniente conservar el contrato, los comprobantes de pago y toda comunicación relacionada con la refinanciación.
Si no podés afrontar la cuota actual, el objetivo de una refinanciación es encontrar un esquema de pago que puedas sostener. Para evaluar una propuesta, compará cuánto debés hoy, cuánto pagarás por mes, durante cuánto tiempo y cuál será el monto total que devolverás.