
Las tradiciones las llevamos en la sangre. Y en la carne. La Selección Argentina no cambia sus costumbres: tres días antes de jugar hay que cenar algo distinto. Bien argento. Un asadazo que volvió el miércoles a Kansas City, búnker elegido desde la previa del Mundial, para cumplir con el paso obligado que únicamente se salteó antes del cruce con Egipto.
Y si se cumple, se cumple. Con Diego Iacovone que se pone la #10 frente a las brasas, con Antonia Farías como coequiper en la cocción para el complemento de las carnes. Con el filo del cuchillo se cortaron cubos para los sommeliers de vacío que nunca faltan en un buen asado. De esos que convidan mate y se bancan el calor de la parrilla para hacer más amena la espera, musicalizan y aprovechan que tienen el ticket en primera fila para anticipar algún bocado.
Postales del asado de la Selección Argentina.
El que organizó esa distribución de mini porciones fue Dibu Martínez. El hombre que filmó en las primeras ediciones y que en la nochecita previa a la Independencia argentina cazó la tabla y el tenedor y fue convidando uno a uno a sus compañeros. El momento top: en la boca a Giuliano Simeone, que evitó tentarse en plena sonrisa.
La terracita del Origin Hotel da al Riverside, la coqueta costanera del río Missouri -el más grande de los Estados Unidos, desemboca en el Mississippi al sureste. Y ahí mismo se preparó esta nueva tanda de manjares, con costillar y vacío. Con todo bien variado.
Lautaro Martínez, por caso, metió el pivot en la música: en el clip subido por AFA es el que arranca con la Cumbia de Los Trapos de Yerba Brava. El hit que suena cuando los futbolistas salen al campo para hacer la entrada en calor. Hitazo del 2000 que sigue rompiéndola, ahora en los Estados Unidos, y que el Toro pone en su smartphone para darle arranque al video que es parte de esa tradición de Selección.
Y sí. Hay que soñar. Si hasta la meteorología jugó para nosotros: si en el primer partido hubo alerta de tornado, vientos de 70 millas por hora y un temporal que casi inunda a todo el Midwest, y si en la previa al segundo cruce también cayó un buen chaparrón, había que sostener esa tendencia. Y así fue: no sólo se cayó el mundo durante la madrugada posterior sino que un trueno/rayo sacudió a todo Kansas City cerca de las 4 AM. Elijo creer, modo rainy.