
El Guayo sólo pudo jugar cinco minutos: sintió una molestia en el muslo izquierdo y pidió el cambio. Más tarde el que tuvo que salir fue Tobías. Los dos venían de ser convocados para la triple fecha de amistosos de la Argentina.
El Guayo sólo pudo jugar cinco minutos: sintió una molestia en el muslo izquierdo y pidió el cambio. Más tarde el que tuvo que salir fue Tobías. Los dos venían de ser convocados para la triple fecha de amistosos de la Argentina.
En su lugar ingresó Lucas Beltrán. Video: @nicolaroccanarvaez
Recién iban cinco minutos de partido -y unas cinco horas después de que la AFA diera a conocer su convocatoria- Thiago Almada alzó la mirada, buscó el banco de suplentes de River y advirtió que ya no estaba para seguir. Que la molestia en el muslo izquierdo era lo suficientemente incómoda como para sacarlo de la cancha. Encendiendo, al mismo tiempo, la preocupación de Lionel Scaloni en Rosario, donde el deté de la Selección se encontraba para ver a la Sub 19 en los Suramericanos, y también en Núñez.
Almada no pudo más. El dolor que sintió en la cara frontal del muslo fue evidente: apenas metió el pase profundo por la banda para que picara Sebastián Driussi, el #23 de River empezó a caminar con ciertas dificultades. Probó seguir, aunque el test no duró más de una jugada: Leo Ponzio llamó a Lucas Beltrán para que se moviera e ingresara a la cancha en lugar del campeón del mundo, que corre riesgos de ser desafectado de la fecha de amistosos internacionales si la lesión es lo suficientemente grave como para marginarlo de toda la ventana de partidos FIFA (Bolivia el 30 de septiembre, Burkina Faso el 3 de octubre y Benín, el 6, en la despedida de Lionel Messi).
En River, no tener a Thiago no deja de ser una preocupación. Aunque el parate le jugaría a favor: el próximo partido del equipo de Ponzio será -si se respeta el calendario- el 7 de octubre ante Sarmiento, en Junín. Es decir, dentro de 18 días. Pero si prospera el pedido del club de postergar el cruce al 14/10, entonces, la siguiente presentación sería el 11 del próximo mes, ante Estudiantes de Río Cuarto en Núñez. Ganaría cuatro días más. Por caso: previamente se deberá aguardar a la evolución del Guayo, que posiblemente sea sometido a estudios de diagnóstico por imágenes.
La lesión aparece, además, en un momento especialmente inoportuno para Almada. Apenas unas horas después de recibir el llamado para la fecha de amistosos, el volante sufrió un contratiempo físico que también enciende una alarma en River, justo cuando empezaba a mostrar señales cada vez más claras de adaptación.
En apenas su primer mes en Núñez, Almada comenzó a encontrar la continuidad que había ido a buscar. Los números ayudan a dimensionarlo: en siete partidos con la camiseta de River ya acumuló 567 minutos, exactamente el 33% de los 1.704 que había disputado durante toda su etapa en el Atlético de Madrid, donde sus 40 presencias habían tenido un promedio de apenas 42 minutos.
Esa mayor participación también empezó a reflejarse en producción: en España había convertido cuatro goles y entregado dos asistencias; en River ya marcó dos veces, frente a Banfield en el 3-2 y contra Atlético Tucumán en el 2-1.
Video: @nicolaroccanarvaez
Ese último festejo había sido, justamente, una señal de lo que River esperaba de él. En el José Fierro, cuando el empate parecía encaminarse a ser definitivo, Almada apareció para convertir el gol del triunfo bajo la lluvia y asumir por primera vez un protagonismo decisivo. Una respuesta importante también por la expectativa que generó la inversión realizada por el club, que según informó oficialmente desembolsó 23 millones de dólares por el 100% de su ficha.
Por eso el inconveniente físico llega cuando Almada empezaba a tomar ritmo, protagonismo y confianza. River lo necesita para un tramo determinante del torneo y la Selección lo había vuelto a incluir en una convocatoria que reafirmaba su lugar dentro del recambio hacia los próximos años. A sus 25 años y con contrato en Núñez hasta 2030, Thiago aparece como uno de los futbolistas del medio local con mayor recorrido potencial dentro de la Mayor. La lesión, entonces, no sólo interrumpe su mejor momento desde el regreso al fútbol argentino: también obliga a ponerles un signo de interrogación a dos caminos que comenzaban a avanzar en paralelo.
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