
Corre la cuenta regresiva para que Brasil afronte una elección presidencial de enorme impacto continental y hasta global. El segmento de 16 a 24 años es menor que en 2010, pero todavía juega un rol de peso.
Corre la cuenta regresiva para que Brasil afronte una elección presidencial de enorme impacto continental y hasta global. El segmento de 16 a 24 años es menor que en 2010, pero todavía juega un rol de peso.
Faltan apenas un par de domingo para que Brasil vaya a las urnas. ¿Cómo votan los jóvenes en Brasil y cuál es su peso en las elecciones del 4 de octubre próximo?. Se trata, especialmente, del segmento etario que va de 16 a 30 años, es decir, la generación Z, que nació entre 1996 y 2010. Es una franja de la población en la cual los estrategas de las campañas ponen la lupa. Es cierto que no tienen el peso específico de antaño: en 2010 por ejemplo, los electores de entre 16 y 24 años representaban el 18,2% del total. Pero este año, esa parcela disminuyó en su magnitud: hoy son el 12 por ciento.
Ese declive tiene que ver con los cambios en la pirámide poblacional de este gigante sudamericano, con un significativo nivel de envejecimiento, acompañado de una baja de nacimientos. De hecho, hoy tienen más peso porcentual los brasileños con más de 60 años. Pero no se puede ignorar lo que informan otros sondeos: 2026 marca el nivel más bajo de participación juvenil en casi dos décadas. Así lo indica un estudio realizado por las encuestadoras Nexus Pesquisa e Inteligencia de Datos. Claro que en los resultados electorales, su peso aún puede ser clave a la hora de definir la victoria.
En 2022, jóvenes con amplia mayoría para Lula
En 2022 el presidente Lula da Silva obtuvo una preferencia significativa entre los votantes de 16 a 24 años (61%) y eso le permitió compensar los déficits en los grupos 45 a 59 años y entre los mayores de 60. Esto le aseguró el estrecho margen final de su triunfo frente al ex mandatario Jair Bolsonaro. El panorama actual es distinto: por un lado hay un alejamiento de los más jóvenes en relación a las elecciones: 57% de los brasileños de esa franja dijo no confiar en los partidos políticos. A pesar de este creciente escepticismo, hay una adhesión juvenil a la democracia participativa: 66% cree en ella. En cuanto a la nueva corrida electoral, que polarizan Lula y el senador Flavio Bolsonaro, ya no está vigente el apoyo de los jóvenes que logró construir el líder petista hace cuatro años. Según los analistas hoy la contienda entre ambos es muy competitiva en esa franja: Lula tiene en promedio 36% de las preferencias y Flávio el 35%.
La Generación Z vive hoy un escenario mundial diferenciado del que atravesaron otras generaciones, evalúa Patricia Pavanelli, del instituto Ipsos. “Los padres de estos jóvenes no tuvieron que lidiar con la IA en cuanto llegaban al mercado laboral”. Además, los brasileños que hoy tienen entre 16 y 30 años, crecieron “en medio de la recesión y el deterioro del mercado laboral formal. En 2015 y 2016, el PIB brasileño se contrajo un 3,8% y un 3,5%, respectivamente, mientras que el desempleo volvió a subir”. Fue el período que siguió a la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff y su reemplazo por el vice Michel Temer.
Además, en los últimos años los jóvenes han tenido que enfrentarse a la inflación, a una epidemia de apuestas, conocidas como Bets, a influenciadores que se han convertido en millonarios de la noche a la mañana, a la inestabilidad económica que les aleja del sueño de tener una casa propia, y la amenaza de que la IA sustituya a los puestos de trabajo. La juventud brasileña actual reacciona de manera muy diferente a los que nacieron entre los años 60 y 70. Fue en esos tiempos que se produjo el "Mayo Francés" (1968). También entonces la juventud brasileña comenzaba a involucrarse en la resistencia anti dictatorial.
Ahora hay una tendencia juvenil a convergir con la derecha. Varios factores influyen en ese viraje, entre ellos el que habla de los profundos cambios en las formas tradicionales de sociabilidad. Frente a esto se amplían algunos espacios religiosos, básicamente evangélicos, que operan con cierta contención social al ofrecer grupos de pertenencia y de identificación personal. En un escenario marcado por la inseguridad económica, la pérdida de perspectiva de un trabajo formal y el decisivo impacto de las redes sociales, el contexto lleva a una parte de los jóvenes a coincidir con el presunto mensaje anti sistema de la ultraderecha.
Reflexiones frente a la Ley Penal Juvenil: sí o no
Las traducciones de Meleagro