Nicolás Chiesa dialogó con TyC Sports sobre su paso por el Xeneize junto a Nicolás Burdisso y por la Tri, de la mano de Gustavo Alfaro y de Sebastián Beccacece.
Nicolás Chiesa dialogó con TyC Sports sobre su paso por el Xeneize junto a Nicolás Burdisso y por la Tri, de la mano de Gustavo Alfaro y de Sebastián Beccacece.
Nicolás Chiesa nació en el barrio bonaerense de Versalles y creció en el Ascenso, pero Italia, Malta y Ecuador fueron los países que signaron mayormente su carrera deportiva. Una década en las catacumbas del Calcio como futbolista; un retiro consagratorio y los primeros pasos como entrenador en el ignoto Floriana FC maltés para, de ahí en más, formar parte de dos ciclos mundialistas con Gustavo Alfaro (2020-2022) y Sebastián Beccacece (2024-2026) en la Tri que desde estos días conduce Marcelo Gallardo. Antes de eso, un breve pero intenso paso por un mundo dentro del mundo como el de Boca, en el que considera que "dejó un legado". Hoy técnico del urgido Cúcuta Deportivo colombiano, este "enfermito de fútbol" habla de todo en exclusiva con TyC Sports.
Marcelo Gallardo rompió el silencio antes de viajar a Ecuador y ser presentado como nuevo DT: “El entusiasmo es general”
- Te formaste en Club Parque y tu sueño era retirarte en Argentinos Juniors. ¿Qué tiene de especial el Bicho para tener una identidad de club tan consolidada?
- Solo hablar de Argentinos me pone la piel de gallina. Nació toda mi historia futbolística ahí. Empecé a los cinco años de baby, con Ramón Maddoni y Oscar Refojo. Es un club que te forma, que te hace persona. Creo que como todos los clubes, ¿no? Pero de especial Argentinos tiene esa cultura de jugar bien al fútbol, eso de querer competir siempre, siempre jugar para ganar. Siempre el objetivo era ganar, levantar copas, pero a través de una idiosincrasia, de un sentir. Y era siempre jugar al fútbol y jugar al fútbol y jugar al fútbol y jugar al fútbol. No existía otro pedido de los técnicos en todas las categorías que eso. Cada vez que vuelvo al estadio, al predio CEFFA de Bajo Flores o al (Microestadio) Malvinas Argentinas, donde pasábamos ahí algunos días de pretemporada o de pileta por la tarde, que íbamos a divertirnos un rato, es increíble. Yo creo que es una familia para uno.
- Y ahí compartiste plantel con Esteban Cuchu Cambiasso y con Federico Pocho Insúa, ¿no?
- Sí, sí, los dos categoría 80'. Con Esteban tengo una amistad de hermanos a día de hoy, y con Pocho tengo una muy linda amistad también. La verdad es que hicimos los cinco años juntos en el baby. Después ya en inferiores él estaba en edad de Octava y yo era sub-17, y al año siguiente se le dio lo del Real Madrid. Vivimos cuatro años prácticamente en Milán juntos, de 2020 a 2024. Y bueno, las familias son amigas, mi esposa con su esposa, los hijos. También con Fede, que en edad de Sexta subió al primer equipo. Con Pocho tenemos la similitud de esto de la línea para afuera, ¿no? Él de asistente (NdR: en Vélez) y ahora yo entrenador. Estamos siempre en contacto y siempre cruzándonos.
- Jugaste durante una década en el Ascenso italiano, entre 2005 y 2015. ¿Cómo fue dejar el país para embarcarte en esa aventura que signó buena parte de tu trayectoria?
- Sentía que en algún momento iba a pasar. Siempre me sentí esa sangre italiana, que la empecé a palpar, a vivir, desde que veía todos los domingos al Diego del Napoli. Me levantaba temprano para verlo. El año de Rumania (NdR: en el Politehnica Iasi, entre 2004 y 2005) fue duro, fue difícil. Ya en Italia fui con mi esposa Sabrina y con mi hija Milagros, que tenía un año. En Italia hemos pasado once años, es nuestra segunda casa a día de hoy. Mi hija tiene 21 años y vive en Milán, y hace tres años decidió quedarse ahí a terminar de estudiar y a estar ahí. Y me nació mi hijo Thiago, que ayer cumplió seis años, en Benevento. Yo siento que Italia es muy parecida a la Argentina en Europa, donde hay mucha pasión, mucha presión del hincha. El fútbol italiano a mí me gusta mucho en lo personal. Es muy táctico, muy parejo, y de futbolista lo disfruté mucho. Y bueno, tuve la suerte de ganar cinco títulos en diez temporadas. Siento que ha sido muy lindo vivir y jugar en ese país, y también formarme como entrenador para el día después.
- Te formaste en videoanálisis y scouting después de retirarte en Malta. ¿Ya tenías ese deseo de ser entrenador por tu paso por el Calcio?
- Yo hice mi primer curso de entrenador a los 33 años en Roma, el UEFA B. Me retiré a los 37 en Malta para empezar a dirigir al primer equipo (NdR: Floriana FC). Yo lo tenía claro, siempre lo tuve claro. Uno con los años se da cuenta de la pasión que uno tenía. Tengo todas las videocasetas grabadas de los partidos del Mundial de Italia 90' en la casa de mi papá en Versalles. Los grababa y luego merendando, desayunando o juntándome con amigos, ponía play y nos mirábamos Suecia-Bulgaria por el tercer y cuarto puesto del 94' o Argentina-Rumania, con el sufrimiento que tuvimos en ese partido para poder pasar. Siempre fui así. Mi hermana hace poco me mandó unas carpetas que encontró, no solo con las videocasetas, sino también con datos de los grupos. Goleadores, asistencias, que en la época no había todo lo que hay hoy. Y yo lo escribía en un cuaderno. Pero creo que eso era pasión, ¿no? Soy un loco de esto, un enfermito, un apasionado. Estoy todo el día viviendo fútbol.
Siempre tuve claro que el día después quería ser entrenador, pero que me tenía que preparar mucho. Y por eso, mientras jugué, hice scouting para una empresa en España cuando tenía 35 años, y eso me sirvió mucho. Después estudié videoanálisis, no tanto por el videoanálisis sinceramente, sino más que nada por la manualización de la tecnología, que yo entendía que era clave y fundamental para todo lo que te pide hoy de la línea para afuera. El día que me retiré yo ya manualizaba toda la tecnología, sabía de qué se trataban los software. Tenía claras también las estructuras, los esquemas de cómo hacer scouting, de un videoanálisis o un análisis de lo que tenía que ver un partido. Porque una cosa es analizar el partido, escribir y tener un análisis que es muy válido, y otra cosa es poder tener también el apoyo de imágenes que sostienen lo que uno analiza y escribe. Y obviamente en línea también a lo que te pide el mundo de hoy. Ayer era el 2017 cuando me retiré, pero la tecnología hoy es clave para la velocidad de los trabajos, para los contextos y también para los lugares en los que a uno le toca trabajar. Creo que da un salto de calidad.
- Siendo jugador, ¿qué herramientas te da tener todos esos conceptos incorporados?
- Yo creo que eso depende un poco de la apertura que tiene el jugador. Hay futbolistas a los que a día de hoy, con la cantidad de herramientas que hay, no les interesa tanto. Cada vez más son los jugadores a los que les interesan las características del rival que te va a marcar: cuál es la pierna hábil, el perfil más débil para defender; o si sos defensor, el atacante que te ataca, cuáles son sus cualidades, sus movimientos, su pierna hábil. Y patrones de juego que repiten. Para el futbolista hoy es importante contarle la película antes, no solo hablando, sino también con imágenes del rival, de lo colectivo y lo individual. Yo creo mucho en esto, pero debe ser equilibrado y en la justa medida; sino, al jugador se lo llena de información y quizá termina hasta estando un poco condicionado. Muchas veces desde mi punto de vista se lo pongo al jugador a disposición. A decirle: "si sos número 4, ¿querés ver al 11 rival, al extremo rival?" Hay jugadores que no viéndolo se sienten más seguros y hay jugadores que viéndolo se sienten más seguros. Entonces, hay que conocer al propio jugador y darle la posibilidad. Desde mi punto de vista, es mucho más importante para nosotros los entrenadores, los cuerpos técnicos, tener todo ese tipo de información que uno llama "laboratorio" y después ir viendo qué le va transmitiendo al futbolista, lo que uno cree más importante y menos importante.
- Vos pasaste de ser jugador a entrenador en Malta. ¿Cómo fue esa experiencia y cómo utilizabas la información en ese fútbol tan desconocido a los ojos de la Argentina?
- El pase de jugar a dirigir a tus propios compañeros fue un muy lindo examen para entender rápidamente a qué nivel uno estaba preparado en gestionar ese tipo de dificultad, que es una de las más difíciles. A un amigo, a un compañero que te juntás con la familia, que se cambia al lado, tenés que dejarlo afuera, en el banco, ponerle límites y a veces enojarte por distintas dinámicas lógicas del fútbol. Lo valoré mucho y siempre le agradezco a Riccardo Gaucci, que fue el presidente de Floriana, por el hecho de haber creído en mí. Y a partir de eso, después tuve la posibilidad de sumarme con Nicolás Burdisso para el primer trabajo en la élite en Boca Juniors. En Malta es similar a cómo se trabaja en Italia y en Europa. Obviamente con menor presupuesto, porque es una liga de las más chicas de Europa, pero al fin y al cabo con muchas similitudes: jugadores extranjeros, italianos, argentinos y los malteses obviamente. Viven en un fútbol un poco distinto, pero cada vez más profesionalizado. Y es una liga a la que yo tuve la suerte de ir a lo que más creo se le puede sacar de jugo a esa liga, a ese país. Terminar la carrera e iniciar la otra. Se me dio justo eso y fue muy lindo.
- Mencionaste antes a Nico Burdisso. Fuiste jefe de scouting de Boca durante 2019, cuando él se desempeñó como director deportivo. ¿Qué cuestión en cuanto al manejo de datos pudiste implementar, qué crees que no se pudo hacer y qué ves hoy a la distancia como falencia?
- Todo lo que nos hemos propuesto con Nicolás y Aníbal (Matellán) lo hemos hecho. En el punto específico de datos o de scouting, creo que hemos hecho un muy buen trabajo en la captación en inferiores, que necesitábamos mejorarla con los baby fútbol y con distintos captadores en el país. Con respecto al primer equipo, creo que hemos utilizado distintas herramientas que nos han ayudado achicar los márgenes de error. Y después en la toma de decisión entraba ese ojo que se necesita tener, ¿no? Ese entrenamiento del ojo para ir a apreciar partidos y lesiones. Creo que ejemplos claros son los de Gastón Ávila, central zurdo categoría 2002 de Rosario Central, que lo compramos en enero de 2019 y no había jugado un partido en Primera División. Lo analizamos mucho en todos los aspectos y luego ha jugado en la Primera División de Boca. Cuando uno analiza scouting o habla de dirección deportiva, uno busca el jugador en cualquier club del mundo para que te venga a rendir, pero también que tenga una plusvalencia económica el día de mañana. Y que sea parte de un patrimonio que uno deja al club en positivo. Bueno, creo que Gastón, de lo que se lo pagó a lo que se lo utilizó y a lo que se vendió, fue una gran compra.
Por ejemplo, otra muy buena compra que hicimos en ese momento con grandes riesgos fue la de Luis Vázquez, que fue en junio del 2019, desde Patronato. Le hicimos seguimiento de inferiores, de Reserva, y también de datos y dinámica, pero por sobre todas las cosas un seguimiento de cómo era el jugador, cómo entrenaba, cómo se comportaba, y obviamente el análisis del juego. Lo mismo: demostró que estaba a la altura de jugar luego en la Primera de Boca, le ha dejado al club una plusvalencia económica muy grande y está triunfando en Europa. Una parte importante del scouting cuando uno va a un club es del propio club, ¿no? Individualizar perfiles que sean aptos a proyectar un futuro a la primera división de tu club, y otros que proyectás que van a ser jugadores de fútbol, quizás no para el propio club por distintos motivos, características y análisis, pero que pueden ser importantes para dejar un patrimonio. Porque el club invierte mucho en inferiores, entonces es parte de un todo. Creo que con nuestra identidad hemos dejado un legado en distintas cosas para la gente que estaba en el club, que se quedó trabajando en el club.
- ¿Qué rol tuviste en la designación de Gustavo Alfaro como técnico y qué viste vos en consonancia con Burdisso u otras cosas que hayas evaluado?
- A distancia de tantos años nadie se acuerda que nuestro trabajo fue después de Madrid, creo que uno de los años más difíciles en la historia de Boca en los últimos 30 años. Entonces, ese contexto ameritaba un análisis muy profundo en esa decisión. Lo analizamos mucho a Gustavo como perfil, cómo jugaban sus equipos, su liderazgo, su comunicación, y creíamos que el perfil de él encajaba muy bien para ese momento de Boca. Creo que se ha hecho un gran trabajo en conjunto. Se han logrado muchos objetivos, pero por sobre todas las cosas creo que esa frase de Gustavo, "hemos vuelto a poner a Boca de pie", fue lo más importante. Porque no era tan fácil ni descontado que Boca tan rápidamente se levantase y volviese a jugar una semifinal de Copa Libertadores como jugó, con tantos cambios como lo que hemos hecho en el plantel. Creo que fue un año muy pero muy positivo, y que con el correr de los años se valora mucho más.
- Después de Boca lo seguiste a Alfaro y formaste parte de un ciclo mundialista en Qatar 2022 con él y también con Sebastián Beccacece, en Norteamérica 2026. ¿Qué absorbiste de ellos dos y qué diferencias hay entre sus estilos?
- Son dos líderes que me han enseñado y con los que he compartido mucho. Gustavo tiene una idea clara de formar un equipo de atrás hacia adelante, equilibrado, que compite muy bien y que lo crea en dos días, en ese análisis de preparar un equipo para competir. Tiene un poder muy grande de motivación y de convencimiento con el jugador. En ese momento no era el Ecuador de hoy, y son las bases del Ecuador de hoy lo que se creó con Gustavo. Se ha hecho una eliminatoria muy buena, una Copa América a la altura, y un Mundial en el que por muy poco no pasamos. Lo más importante fue la forma en la cual se construyó un grupo, se hicieron debutar muchos futbolistas. Eso fue un trabajo muy lindo. Hemos viajado mucho juntos, la visita a jugadores, a clubes, a ver partidos. Y Sebastián es un técnico muy preparado, con mucha experiencia a pesar de su corta edad, porque tenemos la misma, pero él tiene muchos años de experiencia y tiene una identidad muy clara de juego con la que intenta crear superioridades, ser protagonista a través de la pelota, del juego. Y creo que también ha entrado muy bien en el futbolista ecuatoriano desde el primer momento. También le ha dado ese detalle del juego en los que ha cambiado algunas características. Para dar ejemplos claros de jugadores que hacen jugar mejor al equipo, Pedro Vite, que había jugado muy poco y era, por así decirlo, el socio perfecto de Moisés Caicedo en el juego para agarrar la pelota y construir. Sebastián me dejó muchas vivencias y enseñanzas desde el punto de vista del juego. Hay muchas similitudes en los dos por su profesionalidad, por su seriedad y por su ambición de querer ganar todo lo que juegan.
- ¿Por qué creés que Kendry Páez, uno de los talentos más sonados en Sudamérica en el último tiempo, no triunfó en River? ¿Y cómo ves a Enner Valencia, el gran referente histórico del fútbol ecuatoriano, en Boca?
- Yo creo que a Kendry le pasaron cosas muy rápido a joven edad. A los 15-16 años fue vendido a Chelsea y era el "10" de la selección titular en la Copa América, con un nivel muy pero muy bueno. Luego obviamente ese tema burocrático de no poder irse enseguida a Inglaterra lo hizo estar en el país. Quizás se desenfocó un poco en algún punto y perdió protagonismo en Independiente del Valle. Con nosotros, en la selección, siempre ha estado. Y la verdad que es un chico que entrena muy bien, que tiene muy buena energía como persona. Como futbolista es de élite, de élite. Creo que está pasando por una transición, que no ha tenido la posibilidad de demostrar sus capacidades ni en Racing de Estrasburgo ni en River, y que eso lo llevó a la realidad de hoy, estar en Chelsea en el sub-21. Ahora le toca madurar para entender que ya ha dejado pasar algunos trenes, que en algún punto creo que pueden hasta llegar a ser lógicos. ¿Por qué no triunfó? Porque la presión y las necesidades que tiene un club como River no te permiten que en dos o tres partidos no estés al máximo de lo que esperan de vos. No es que Kendry lo ha hecho mal, sino que esperaban más de Kendry y él no ha logrado hacer lo que se esperaba de él. Pero bueno, yo creo que son procesos, que son tiempos, y sinceramente soy de los que cree que Kendry Páez va a ser un jugador de élite. No tengo ninguna duda. Hay solo que volver a confiar en él y esperar que que encuentre ese lugar justo para poder desarrollarse y sumar muchos minutos. A la edad de él, creo que es clave que juegue, que juegue, que juegue, que juegue. Esto del sub-21, que no es lo ideal, le permite jugar, y a partir de ahí, en el próximo mercado, que salga a algún equipo a tener continuidad.
Sobre Enner, la verdad es que ha hecho una carrera de élite, y está muy bien físicamente y con muchas ganas en la cabeza. En el fútbol argentino se está adaptando muy bien, él y su familia están contentos y está yendo de menos a más, como es normal que sea. Estoy convencido de que cuando lleguen los momentos importantes en los que se espere de él, va a rendir. Tiene un juego en el que es importante en el área, pero también atacando espacios, tirando diagonales. Y tiene muy buen juego aéreo y mucha experiencia, está hecho para este tipo de clubes. Creo que en el Mundial ha hecho muy bien lo que no se ve, lo invisible. A lo que generalmente nos tenía acostumbrados en los Mundiales o en las eliminatorias era a hacer goles. Por eso es el máximo goleador. Pero en este Mundial creo que en algún punto el equipo no lo ha puesto en muchas ocasiones en la situación en la que él más se encuentra cómodo para poder concretar. Y en el partido con Curazao, en el que sí tuvo situaciones, el arquero hizo un partido histórico. Al fin y al cabo el fútbol es de detalles: en muchas ocasiones los detalles fueron a favor, y en este caso fueron en contra. Y la crítica, el análisis, dice cosas que uno respeta pero no comparte. Está en total plenitud, con muchas ganas, y es un jugador de élite que va a terminar demostrando todo su valor en Boca Juniors.
- En tu presentación en Cúcuta dijiste que les quedaban dieciséis finales. Ya pasaron seis (dos victorias, dos empates, dos derrotas), y en cuatro de ellas paraste un 5-4-1. Algo parecido te pasó en Independiente, cuando fuiste asistente de Carlos Tevez. ¿Cómo se gestiona y qué se prioriza cuando se tiene que sumar puntos desde un contexto de urgencia?
- Yo priorizo optimizar a los futbolistas. Para mí los módulos te los hacen los futbolistas que uno tiene a disposición y siento que hay que optimizar a ellos en la mejor posición en la que se sienten cómodos, los mejores que uno cree para afrontar cada partido, cada final. Uno decide cómo ocupar espacios para defender y para jugar. Al fin y al cabo, es todo muy dinámico. Muchas veces, porque dicen que jugás con línea de cinco, pareciera que es defensivo. Pero después cuando vas a jugar y te parás y estás con un 3-2-2-3, en la ocupación de espacios sos mucho más ofensivo que el otro equipo que juegan con un 4-2-3-1, porque tenés mucha más gente ocupando espacios y fijando. Depende de los planes. Los verdaderos protagonistas son los futbolistas, y uno se adapta al plantel que tiene. En este caso, cuando uno entra y no puede organizar su plantel con sus características, optimiza el rendimiento y la ocupación de espacios a partir de ellos y del rival que uno va a enfrentar. Yo priorizo mucho mi equipo, priorizo qué es lo que voy a buscar, cuáles son mis principios de juego y a partir de ahí trato de potenciarlos, indiferentemente si es con línea de tres, con línea de cuatro o con línea de cinco; si voy a presionar en un bloque alto, en un bloque medio o en un bloque bajo, que también eso es lo que cambia mucho de la dinámica del fútbol. Creo que a partir de ahí es cuando uno le va dando forma al equipo y el equipo se va haciendo solo. Cuando el equipo tiene un cierto rendimiento las formaciones se van repitiendo y uno va teniendo ciertos ajustes. Y lo mismo durante un partido, uno hace todo para intentar ganarlo o no perderlo en algún momento del partido. Es siempre buscarle la vuelta para, desde el punto de vista estratégico, superar al rival.
- ¿Hay automatismos a través de los entrenamientos? ¿La intuición está un poco más relegada a partir de eso o hay espacio para la convivencia entre las dos?
- El futbolista es el verdadero protagonista. Uno intenta, a partir de una estructura de juego y defensiva, que el jugador se sienta seguro. Uno entrena esas estructuras que uno crea para darle seguridad al futbolista y que después el futbolista pueda desarrollarse, asociarse y juntarse en los momentos de dificultad. Pero siempre a través de una estructura, no cada uno por su cuenta, sino comportándose como equipo. Vivimos como jugamos, entrenamos como jugamos. Uno busca recrear en la semana sus principios de juego y defensivos para adaptarlos después a una ocupación de espacios. Después, es el futbolista que va adentro, que recrea, que decide, que siente. Yo soy de los que cree que cuando las cosas salen bien es mérito del futbolista, y cuando algo sale menos bien, el responsable fui yo. Así que desde ese lado es la confianza que uno entrena, con la que juega y convive, que le da al futbolista.
"Un muñeco para otro Muñeco": el particular regalo a Marcelo Gallardo en su arribo a Ecuador
"Down Under", el himno deportivo australiano que fue símbolo de Sydney 2000 y terminó en una tragedia
La decisión de Arruabarrena en Boca tras ganar el clásico y con Racing en la mira
"La canción del supermercado" y más: las cargadas de Boca contra San Lorenzo
Liga Profesional de Fútbol
Los mejores memes de la victoria de Boca ante San Lorenzo
La polémica que reclamó San Lorenzo en la derrota ante Boca
Demasiado Boca para tan poco San Lorenzo