
Una canción escrita en 1982 se transformó en la canción no oficial en los estadios de todo un país, pero terminó envuelta en una dura acusación de plagio que se cobró la vida de uno de sus creadores.
Una canción escrita en 1982 se transformó en la canción no oficial en los estadios de todo un país, pero terminó envuelta en una dura acusación de plagio que se cobró la vida de uno de sus creadores.
Para muchos argentinos, los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 son recordados por haber sido el punto de origen de Las Leonas, con su medalla plateada en hockey sobre césped, o por Carlos Espínola, abanderado y medalla plateada en la Clase Mistral de vela. Sin embargo, no son pocos los que recuerdan aquella curiosa ceremonia de clausura, una en la que los australianos aprovecharon para hacer gala de su orgullo y nacionalismo.
Así, como recuerda Gonzalo Bonadeo en su libro “Pasión Olímpica”, desfilaron figuras que iban desde el golfista Greg Norman, la modelo Elle Macphearson y la cantante Kylie Minogue, hasta el actor Paul Hogan -más conocido por estos pagos como “Cocodrilo Dundee”- y 40 transformistas a bordo de la carroza Drag Queen de King’s Cross. Todo esto, mientras sonaba “Down Under”, aquella canción de la banda australiana Men at Work que hacía alarde de “la tierra de allá abajo” que representaba Australia. Lo que pocos imaginaban ese día, entre la algarabía y el nacionalismo, era que esa canción que fue un himno deportivo australiano y símbolo de esos Juegos Olímpicos terminaría envuelta en un escándalo nacional, un histórico juicio y una profunda depresión que se cobraría la vida de uno de los músicos de aquella banda.
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Retrocedamos a 1981. Men At Work era entonces una incipiente banda de Melbourne y acababa de lanzar su álbum debut, “Business as usual”. Aquel lanzamiento presentó tres singles: “Who can it be now?”, cuyo saxo resulta reconocible para cualquier persona que haya vivido la década de los ’80; “Be Good Johnny” y “Down Under”. Si bien “Who can it be now?” se llevó gran parte del mérito del éxito inicial, “Down Under” fue adoptada por el público australiano como un símbolo. No son pocos, de hecho, quienes hoy insisten a modo de broma en que se trata del himno no oficial de Australia. Pero, ¿de qué trata esa canción?
“Es realmente una canción oscura. La gente no se da cuenta de ello, pero tampoco es mi trabajo señalárselos. No es una canción sobre agitar una bandera. Es una canción sobre los miedos y el saqueo de las riquezas de un país para un beneficio a corto plazo”, supo decir Colin Hay, cantante de Men at Work y autor de la canción, en una entrevista con Songwriter Universe en 2017. La realidad es que Hay tiene algo de razón, dado la letra del tema requiere una lectura profunda para llegar a su intención.
Con palabras autóctonas, Hay reflejó la manera en la que los australianos eran vistos desde otros países. Cabe recordar que Australia era el destino de muchos de los “indeseables” del Reino Unido. Entre 1788 y 1968, la Corona Británica transportó a más de 160 mil y los envío a “colonias penales” en territorio australiano. Todo, en paralelo a la doctrina de la Terra Nullius (“Tierra que no pertenece a nadie”, doctrina que recién fue dejada de lado en 1992, con el caso Mabo vs. Queensland), que derivó en que no se reconozcan derechos indígenas sobre las tierras previos al reclamo para la Corona del Capitán James Cook, en 1770.
Colin Hay Men At Work "Down Under" Live from the 2000 Sydney Olympics
Así, Hay utiliza la figura de un viajero australiano por el mundo en su canción, uno que se cruza con gente de Bruselas, Bélgica o de Bombay, India, pero siempre es reconocido por sus raíces. En el coro, quizás la parte que suena más “alegre”, sin embargo, Hay incluye esa crítica hacia la codicia y habla de “la tierra de allá abajo, donde las mujeres brillan, pero los hombres saquean”.
Volvamos a Sydney 2000. Colin Hay y Men at Work salen a escena entre transformistas, surfers, Kylie Minogue y Cocodrilo Dundee. La voz del Stadium Australia los presenta y no hace falta más que suene el primer redoble de tambor y aquella flauta traversa de la introducción para que la gente, literalmente, se vuelva loca. Fue un éxito y una celebración. Sin embargo, al minuto del video que supo compartir el Canal Olímpico de aquel día, llega el momento que nos trae a este artículo.
Greg Ham, flautista de la banda, toca unas notas. Las mismas que, desde 1981, eran parte integral de la canción. Las mismas que, sin saberlo él, había escrito Marion Sinclair para una canción de cuna en 1932 llamada “Kookaburra sits in the old gum tree”. Lo cierto es que, como en 1981, nadie armó revuelo sobre el detalle, e incluso la banda había bromeado varias veces con la similitud en algunos recitales.
Adelantemos ahora a 2007. La cadena ABC en Australia presenta su programa de preguntas y respuestas musicales denominado “Spicks and Specks”. Allí, una inocente pregunta desataría el escándalo: “¿En qué canción de cuna australiana se basó este riff musical?”. Acto seguido, suena “Down Under”. La respuesta era “Kookaburra”.
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Marion Sinclair había fallecido en 1988, pero los derechos de su canción eran propiedad de Larrikin Music, discográfica que los había adquirido en la década del ’80 a cambio de 6100 dólares. Así, poco después de tomar nota de lo sucedido, la empresa decidió tomar acciones legales.
La banda, encabezada por Hay, tomó una postura defensiva, con una publicación realizada por el cantante en el Herald Sun de Australia en la que aseguraron que no se trató de plagio, sino de un “error inconsciente”. Al mismo tiempo, admitieron que esa parte de la canción presentaba una similitud con la de Sinclair, pero que, en esencia, era imposible reconocerlas como idénticas.
Para Larrikin Music, ni esa postura ni el hecho de que Sinclair nunca había reclamado derechos de autor hicieron que cambien su postura. Así, dos años después, se presentaron en los juzgados. ¿El reclamo? El 60 por ciento de las regalías y derechos de autor de “Down Under”.
Para la banda, el reclamo era excesivo. El propio Hay admitió que consideraron un arreglo prejudicial, pero la codicia del reclamo de Larrikin Music los hizo querer defenderse. “Seguramente podríamos haber llegado a un acuerdo sin ir a los juzgados, pero después lo pensamos y… cuando alguien quiere 60 por ciento de tu canción y hay solo dos barras con su canción, eso no tiene sentido. Entonces tenés que defenderte”, explicó el cantante.
Lo cierto es que la defensa funcionó, hasta cierto punto. En 2010, Larrikin Music obtuvo un fallo favorable por violación a los derechos de autor, pero solamente se les reconoció el derecho al 5 por ciento de las regalías obtenidas retroactivamente desde 2002 y las ganancias futuras. En 2011, la discográfica EMI y la banda intentaron apelar, pero su último recurso fue denegado y la condena quedó firme.
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Pero ese no fue el final de la historia. Si bien la condena económica no fue la peor, el flautista Greg Ham sintió la condena social. La depresión lo tomó por completo y lo hundió en el consumo de drogas. Así, en 2012, después de que sus amigos intenten contactarlo varios días sin éxito, un conocido mutuo de Ham y Hay encontró al flautista muerto en su hogar, como consecuencia de un paro cardíaco.
Lo cierto es que Hay reconoció que Ham estaba sumido en una gran depresión como consecuencia del caso y que su consumo de drogas había aumentado después de la condena. “Le pegó fuerte y le generó mucho estrés el hecho de que EMI haya sido demandada, de que yo haya sido demandado… Es algo triste porque no será recordado así en absoluto”, sostuvo Hay ante la prensa, luego de que se sepa que uno de los mayores dolores de Ham era que iba a “ser recordado por robar los derechos de algo”.
Los años pasaron y lo cierto es que “Down Under” sigue siendo un himno nacional en Australia, a pesar del dolor que la canción puede provocarle a sus autores. A comienzos de año, incluso, la canción volvió a primera plana al haber sido utilizada en la “Marcha por Australia”, un evento nacionalista extremista y anti-inmigración, algo que generó una reacción por parte de Hay. Así, a través de sus redes sociales, el cantante y coautor de la canción se mostró totalmente en contra de su uso en ese evento. “Permítanme decir que desapruebo fervientemente el uso desautorizado y sin licencia de Down Under para cualquier evento de la ‘Marcha por Australia’. Down Under, una canción que coescribí, no le pertenece a quienes intentan sembrar xenofobia dentro de nuestra gran nación y población. Down Under es una canción de celebración. Es para el pluralismo y la inclusión; para la unidad y no la división. Vayan a escribir su propia canción, dejen la mía en paz”, fue su contundente mensaje, uno que firmó como “Colin Hay (inmigrante)”.
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