
Las bolsas arrancaron la semana en alza y el petróleo cedió después de superar los US$109, pero la calma sigue siendo frágil. Los impactos de la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping del jueves.
Las bolsas arrancaron la semana en alza y el petróleo cedió después de superar los US$109, pero la calma sigue siendo frágil. Los impactos de la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping del jueves.
Los mercados financieros internacionales comenzaron la semana con algo de alivio, pero con una fecha marcada en el calendario: el encuentro que Donald Trump y Xi Jinping mantendrán el jueves en Washington.
El presidente chino realizará una visita de Estado a Estados Unidos entre el miércoles 23 y el viernes 25 de septiembre. Será la segunda reunión entre ambos mandatarios en seis meses y llegará con una agenda cargada de disputas comerciales, inteligencia artificial, minerales críticos, Taiwán e Irán.
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Pero para los inversores hay una pregunta más inmediata: qué puede dejar la cumbre para los precios de los activos globales.
Este lunes 21 de septiembre, las bolsas recuperaron terreno después de una semana marcada por el aumento de las tasas de interés y un petróleo que llegó a superar los US$109 por barril. El repunte de las acciones tecnológicas, una nueva señal de fortaleza de la demanda vinculada con inteligencia artificial y el retroceso del crudo permitieron cierta recomposición de posiciones.
Reuters señaló que el índice MSCI de acciones globales avanzaba 0,3%, mientras las bolsas europeas subían cerca de 0,8%. Los futuros del Nasdaq ganaban casi 1%, con fuertes avances en fabricantes de chips.
La reunión Trump-Xi aparece así en medio de un mercado que oscila entre dos grandes fuerzas: el entusiasmo por la inteligencia artificial y el temor a que el petróleo vuelva a alimentar la inflación y obligue a los bancos centrales a mantener las tasas altas durante más tiempo.
El petróleo vuelve a mandar sobre los mercados
El principal alivio de este lunes llegó desde el mercado energético.
El Brent retrocedía alrededor de 2%, hasta la zona de US$101,7 por barril, después de haber superado los US$109 la semana pasada.
El descenso respondió en parte a señales de una recuperación mayor a la esperada de la oferta proveniente de Arabia Saudita.
Según datos de Kpler citados por Reuters, las exportaciones sauditas se recuperaron hasta algo más de 4 millones de barriles diarios durante septiembre, después de haber caído a 2,4 millones en agosto, su nivel más bajo desde al menos 2013.
También aparecieron señales de que parte de los flujos a través del principal oleoducto este-oeste del país podrían restablecerse después de los ataques sufridos la semana pasada.
Petróleo en Malvinas: la hora de actuar
El movimiento del petróleo resulta clave porque las fuertes subas de las últimas semanas volvieron a instalar el riesgo de una segunda ronda inflacionaria y complicaron las perspectivas para las tasas internacionales.
La baja del crudo permitió este lunes una recuperación parcial de los bonos después de seis semanas consecutivas de ventas, según Reuters.
El mercado, sin embargo, todavía no considera cerrado el frente energético. El escenario continúa condicionado por la guerra entre Estados Unidos e Irán y por el papel de China, uno de los mayores compradores de petróleo iraní.
En ese contexto, cualquier señal de Xi sobre Teherán podría repercutir directamente sobre las cotizaciones.
“El área con mayor potencial para mover los mercados probablemente sea cualquier cooperación china respecto de Irán, dada la reciente volatilidad del petróleo y de los bonos”, sostuvo Thomas Mathews, de Capital Economics, citado por AFP.
Petróleo, inflación y tasas: el circuito que preocupa a Wall Street
La preocupación del mercado no termina en el barril de crudo.
Un petróleo persistentemente alto aumenta el riesgo de que la inflación tarde más en bajar y obliga a los bancos centrales a mantener políticas monetarias restrictivas.
La Reserva Federal elevó nuevamente las tasas la semana pasada y dejó una orientación que el mercado interpretó como restrictiva.
Según Reuters, los contratos de futuros asignaban este lunes una probabilidad de 56% a otra suba de tasas de la Fed en octubre, mientras que un nuevo ajuste antes de finalizar el año era ampliamente descontado por los operadores.
La presión ya se hizo visible en el mercado de deuda.
El rendimiento promedio de los bonos soberanos a diez años de las economías del G7 llegó a aproximadamente 4,2%, el mayor nivel desde 2008.
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El movimiento importa porque tasas soberanas más altas encarecen el crédito, elevan el costo financiero para empresas y gobiernos y reducen el atractivo relativo de los activos de mayor riesgo.
Por eso, una eventual señal de moderación del conflicto en Medio Oriente podría recorrer rápidamente una cadena financiera: menor precio del petróleo, menores expectativas inflacionarias, menos presión sobre las tasas y recuperación de los bonos y las acciones.
La secuencia inversa también preocupa a los operadores.
La inteligencia artificial sostiene a las bolsas
Del otro lado está la inteligencia artificial.
El fuerte crecimiento de la demanda por chips volvió este lunes a sostener las acciones tecnológicas.
Los futuros del Nasdaq subían cerca de 1%, mientras Intel avanzaba 5,4% en las operaciones previas a la apertura y Micron y AMD ganaban alrededor de 2%, según Reuters.
A eso se sumaron datos de Corea del Sur que mostraron que sus exportaciones durante los primeros 20 días de septiembre alcanzaron un récord, impulsadas precisamente por la demanda mundial de semiconductores.
La tecnología será, además, uno de los asuntos centrales de la cumbre.
Funcionarios económicos de Washington y Beijing discutieron durante el fin de semana la posibilidad de crear un canal bilateral para comunicar incidentes relacionados con inteligencia artificial que pudieran adquirir relevancia para la seguridad nacional.
La carrera tecnológica entre las dos mayores economías del planeta ya no se limita a quién desarrolla los modelos más avanzados. Incluye restricciones sobre chips, controles de exportaciones, minerales críticos y acceso a mercados.
Para las empresas tecnológicas, cualquier relajamiento o endurecimiento de esas restricciones puede modificar expectativas de ventas, costos y cadenas de suministro.
El yuan también empezó a anticipar la reunión
El mercado cambiario chino dio otra señal antes de la cumbre.
El yuan alcanzó este lunes su mayor nivel frente al dólar en más de tres años y medio, mientras el Banco Popular de China permitió una apreciación mayor de la moneda antes del encuentro entre Trump y Xi.
La divisa llegó a negociarse cerca de 6,695 yuanes por dólar tanto en el mercado continental como fuera de China.
Reuters señaló que el banco central chino fijó además su referencia diaria en el nivel más fuerte desde febrero de 2023, después de varios meses en los que había buscado frenar la apreciación de la moneda.
Analistas consultados por la agencia interpretaron el movimiento como una posible búsqueda de estabilidad antes de la reunión bilateral, más que como una señal de que Beijing desea una apreciación sostenida del yuan.
La moneda es un elemento central dentro de la relación económica entre ambos países porque influye sobre la competitividad de las exportaciones chinas y, por extensión, sobre uno de los principales puntos de conflicto con Washington: el déficit comercial estadounidense.
Comercio y tierras raras, otro riesgo para los precios
El mercado también espera definiciones sobre la tregua comercial. Estados Unidos y China lograron evitar durante casi un año una nueva escalada arancelaria, pero todavía no alcanzaron un acuerdo estructural.
Reuters señaló que Xi llegará a Washington con una economía exportadora que continúa mostrando fortaleza y con el objetivo inmediato de sostener la tregua. La reunión, según el análisis de la agencia, no genera expectativas de grandes acuerdos, pero sí de mantener un grado de estabilidad en la relación bilateral.
Para los mercados, incluso ese resultado puede resultar relevante.
Una nueva escalada de aranceles tendría impacto potencial sobre las expectativas de inflación estadounidense, los márgenes de las empresas y las cadenas internacionales de abastecimiento.
En sentido contrario, una prolongación del acuerdo reduciría uno de los factores de incertidumbre que pesan actualmente sobre las bolsas.
Otro punto crítico serán las tierras raras y los minerales estratégicos.
China controla buena parte del procesamiento mundial de estos insumos, fundamentales para semiconductores, automóviles eléctricos, defensa y otras industrias de alta tecnología.
La posibilidad de restricciones sobre las exportaciones ya demostró ser una herramienta de negociación de Beijing frente a Washington.
Una cumbre con impacto potencial sobre casi todos los activos
El encuentro se produce, por lo tanto, en un momento particularmente sensible. Los inversores llegan a la reunión con tasas de interés más altas, bonos bajo presión, petróleo todavía cerca de los US$100 y valuaciones tecnológicas muy dependientes del crecimiento de la inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, el dólar y el yuan, los precios de los commodities y las acciones vinculadas con semiconductores permanecen expuestos a cualquier cambio en la relación entre Washington y Beijing.
Reuters incluye a la cumbre entre los principales acontecimientos para los mercados globales de esta semana, junto con los próximos datos económicos y las decisiones de distintos bancos centrales.
En ese contexto, el mercado probablemente no necesite un gran acuerdo entre Trump y Xi para reaccionar. Una extensión de la tregua comercial, un canal de diálogo sobre inteligencia artificial o alguna señal sobre Irán pueden ser suficientes para modificar las expectativas sobre petróleo, inflación y tasas.
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