
Bueno, finalmente Adorni habló de su patrimonio. Y no fue una explicación de dos renglones: 77 páginas para explicar de dónde salió la plata. Setenta y siete.
Hay tesis universitarias que tienen menos páginas y explican mejor el origen de una especie animal. La cuestión es que aparecen dólares, propiedades, bitcoins, operaciones en efectivo, herencias, préstamos, mejoras, transferencias… Es decir, para entender el patrimonio de Adorni ya no alcanza con una calculadora: hace falta un contador, un escribano y, por las dudas, Indiana Jones.
La explicación central pasa por los bitcoins. Según su defensa, una parte importante de los dólares provino de la liquidación de ocho billeteras de Bitcoin, con operaciones realizadas años antes de que llegara a la función pública. Y ahí aparece una de esas situaciones maravillosas de la Argentina moderna: mientras algunos todavía están tratando de entender qué carajo es una billetera virtual, resulta que había gente que ya tenía ocho.
Después están los dólares en efectivo. Porque el efectivo, en Argentina, tiene una característica extraordinaria: cuando aparece en una caja de seguridad parece sospechoso; cuando aparece en una película de Netflix, es normal; y cuando aparece en una declaración patrimonial, necesita una autobiografía. T
ambién está la casa de Indio Cuá, el inmueble de Miró 550, los 73 millones de pesos declarados, una propiedad heredada en La Plata, operaciones inmobiliarias y una colección de explicaciones que, si las imprimís todas, ya tenés material para empapelar el living. Ahora bien: una cosa es explicar y otra muy distinta es que la Justicia considere probadas esas explicaciones. Eso no lo decide el micrófono, no lo decide Twitter, no lo decide un programa de televisión y tampoco lo decide una conferencia de prensa. Lo tendrá que analizar la Justicia con la documentación correspondiente. Porque patrimonio no es solamente cuánto tenés.
También importa de dónde salió, cuándo entró, cómo se adquirió y si todo eso coincide con lo declarado. Y acá aparece la pregunta que cualquier ciudadano puede hacerse, sin camiseta política: ¿la documentación presentada alcanza para cerrar las dudas? Bueno, eso justamente es lo que tendrán que determinar los investigadores.
Mientras tanto, Adorni presentó su versión. La Justicia tendrá que revisar los papeles. Porque en Argentina tenemos una tradición maravillosa: primero aparece la plata, después aparece la explicación y finalmente esperamos que aparezca la cuenta que cierre. Y si cierra, perfecto. Y si no cierra… bueno, siempre queda una billetera de Bitcoin dando vueltas.