
De caerse de la piragua en su primer entrenamiento a portar la bandera argentina en su propia provincia. La historia de Rézola resume buena parte de la historia reciente del canotaje nacional.
De caerse de la piragua en su primer entrenamiento a portar la bandera argentina en su propia provincia. La historia de Rézola resume buena parte de la historia reciente del canotaje nacional.
Cuando Rubén Rézola subió al escenario del Monumento a la Bandera el 12 de septiembre, en la apertura de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, no solo representó a la delegación argentina, también cargó con buena parte de la historia olímpica de su deporte. El canotaje argentino consiguió apenas tres diplomas olímpicos en toda su historia, y él es protagonista de uno de ellos.
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Vale acalarar que de esos tres diplomas olímpicos, dos le pertenecen a Javier Correa, en forma individual: uno en Sydney 2000 (K1 1000 metros) y otro en Atenas 2004 (K1 500 metros). El tercero es el de Rézola, conseguido junto a Miguel Correa —hermano menor de Javier— en Londres 2012, en la prueba de K2 200 metros.
La historia de cómo Rézola llegó hasta ahí tiene varios capítulos. Todo empezó alrededor de 2002 o 2003, cuando un Rézola de apenas diez años vio el canotaje por televisión sin siquiera saber cómo se llamaba. Le pidió a su madre que lo anotara, y ella lo llevó al Club Náutico El Quillá, en Santa Fe, un lugar que en ese entonces ni siquiera tenía pavimento en la entrada. Su primer día no fue nada prometedor: se dio vuelta en la piragua, cayó al agua y no aguantó ni veinte minutos arriba del bote.
En su primera competencia, en su propia ciudad, le pasó exactamente lo mismo, y volvió a su casa "súper frustrado". A los 14 años se mudó a Buenos Aires para entrenar con el seleccionado nacional —una decisión que su madre no compartía del todo, aunque igual lo apoyó— y la escuela empezó a complicarse hasta que, en 2009, dejó de estudiar para dedicarse de lleno al deporte.
El vínculo de Rézola con los Juegos Suramericanos viene de lejos. En 2010, con apenas 18 años, debutó en la competencia y arrancó fuerte. Entre esa edición y la de Santiago 2014 acumuló dos medallas doradas, dos plateadas y dos de bronce. Un año después de su debut suramericano llegaron sus primeros Juegos Panamericanos, con una plata en Guadalajara 2011, a la que luego sumaría un oro en Toronto 2015 y un bronce en Lima 2019 —este último en K1 200 metros, con un tiempo de 35.996, detrás del canadiense Dominik Crete y el ecuatoriano César De Césare—.
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El punto más alto de su carrera llegó en Londres 2012. Con 21 años, y compartiendo bote con Miguel Correa en el K2 200 metros, la dupla argentina llegó a la final y terminó quinta, a apenas 85 centésimas de segundo de una medalla. Ese resultado le dio a Rézola su único diploma olímpico y lo instaló como uno de los referentes del canotaje nacional.
Sus siguientes dos Juegos Olímpicos no repitieron esa marca: en Río de Janeiro 2016 compitió individualmente en el K1 200 metros y terminó 16°, y en Tokio 2020 —disputado en 2021 por la pandemia— llegó a semifinales tras un gran arranque, pero terminó 15°. Tras esa última participación, Rézola hizo un fuerte reclamo público contra su federación: denunció que le habían retirado la beca deportiva durante cuatro o cinco meses por no poder asistir a una concentración por motivos de salud mental, y contó que tuvo que trabajar para pagar el alquiler y los gastos mientras se preparaba para los Juegos. También había donado, en plena pandemia, su beca a quienes más lo necesitaban.
Con 34 años, Rézola tuvo un rol doble en Santa Fe 2026. El 12 de septiembre, en la ceremonia de apertura, portó la bandera argentina junto a Sofía Cairó, de Las Leonas —un honor que, según sus propias palabras al recibir el pabellón nacional, "es un reconocimiento a la carrera deportiva de cada uno de nosotros"—. Días antes de esa ceremonia, en un acto de divulgación científica en el Fan Fest del Parque del Sur, había reflexionado sobre lo que significaba vivir los Juegos en su propia ciudad, justo al lado del club que lo formó: "Estoy en el Parque del Sur, al lado del Quillá, que es el club que me vio crecer, donde aprendí a remar. Todos los lugares a donde voy son emociones diferentes".
Además de su rol como abanderado, Rézola integra el equipo argentino de canotaje que compite esta semana en la Costanera Este de la Laguna Setúbal, en Santa Fe capital.
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