
El politólogo evaluó el mensaje presidencial ante la Asamblea General y advirtió sobre los desafíos diplomáticos en la relación bilateral con Estados Unidos y el Atlántico Sur.
Miércoles 23 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 19:32hs. del 23-09-2026
El analista internacional Daniel Puricelli analizó en diálogo con Radio Sudamericana las repercusiones del reciente discurso pronunciado por el presidente Javier Milei ante la Organización de las Naciones Unidas. Durante la entrevista, el especialista sostuvo que el abordaje de la causa Malvinas quedó relegado dentro de la alocución oficial, la cual estuvo orientada a la crítica del organismo multilateral y a la sintonía ideológica con la retórica de la derecha internacional.
“En cuanto al presidente y las cuestión Malvinas, fue un elemento más de un discurso que estuvo centrado en atacar a las Naciones Unidas y defender el desarrollo irrestricto de la IA, estuvo centrado en hacer ecos de las ideas del discurso del presidente Donald Trump y después coló el tema Malvinas, cosa que después fue respondido por el Reino Unido”, explicó Puricelli.
En esa línea, remarcó que las relaciones diplomáticas no sufrieron modificaciones sustanciales: “Creo que está en el mismo punto de siempre, las posiciones son las mismas, el gobierno hizo bien en aprovechar las declaraciones ambiguas de Trump pero Trump dejó las cosas allí porque si prestamos atención a lo que sucedió en la reunión de asambleas unidas es que Trump se reunió con el gobierno británico pero no se reunió con el gobierno argentino. Así que el esperado cambio del gobierno de Trump hacia Milei no se produjo, así que el status quo sigue siendo el mismo”.
Frente a este escenario geopolítico, el especialista subrayó la necesidad de aplicar marcos normativos internos para desalentar la explotación ilegal de recursos en el archipiélago y encarecer la logística de la potencia ocupante. “En ese terreno la pelota la tiene Argentina, Argentina tiene desde el año 2011 la ley Pino Solanas, una ley que le da herramientas para no incentivar a quienes quieren invertir o explotar hidrocarburos en Malvinas. Es muy poco probable que Sea Lion encuentre proveedores. El plan que se fijó desde 1965 ha sido un camino de paciencia, y efectivamente la tarea que nos corresponde es la de hacer que para Reino Unido sea oneroso sostener la situación colonial de Malvinas. Si el gobierno aplica la Ley Pino Solanas para impedir explotar el bloque Sea Lion hemos dado un paso significativo”, puntualizó.
Asimismo, cuestionó la actual postura gubernamental en la materia y abogó por una estrategia multilateral en el continente. “El camino pasivo de Argentina es hacerle sentir a Reino Unido la decenas de miles de kilómetros que lo separan de las islas lo que representa un desafío logístico, fiscal y financiero. Y esa es la tarea a la que se tiene que abocar Argentina. Lamentablemente la pasividad en este tema del gobierno de Milei fue un argumento para que Rockhopper pudiera convertir a inversiones de poner dinero en ese proyecto. Argentina tiene que trabajar para que Malvinas sea una causa latinoamericana, sin necesidad de que los países adopten una legislación parecida si hubiera coordinación y las relaciones fueran buenas, deberíamos aspirar a que cualquier navío británico que opera en Malvinas bajo licencias ilegítimas del gobierno británico no tenga permiso para operar en los puertos latinoamericanos”, argumentó Puricelli.
Por último,con un panorama sobre el escenario regional: “Elecciones en Brasil y la relación con Argentina: una elección enormemente competitiva que puede ir en cualquier dirección, creo que si las relaciones con Argentina después de las elecciones mejoraran, ya sean con Bolsonaro o un Lula Da Silva”.