
Todo comenzó en 1928, cuando un grupo de taxistas porteños decidió implementar los viajes compartidos con recorridos fijos. En Corrientes, Gustavo un conductor de una línea de colectivos, contó a Radio Sudamericana que lleva 22 años prestando servicio en la Línea 102 que hace recorrido por el Barrio Laguna Seca y cómo desarrolla actualmente su tarea.
Jueves 24 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 11:27hs. del 24-09-2026
Para millones de personas, subirse al colectivo forma parte indispensable de la rutina diaria: es el medio por excelencia elegido para ir al trabajo, estudiar, hacer trámites o simplemente trasladarse de un punto a otro. Detrás de este vehículo tan cotidiano existe una historia de ingenio ante la adversidad. Por eso, cada 24 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Colectivero, una fecha que recuerda el nacimiento de este sistema de transporte de pasajeros y rinde homenaje a los choferes.
La historia comenzó hace casi un siglo, en 1928. Por aquel entonces, un grupo de taxistas porteños se enfrentaba a una severa caída en la cantidad de pasajeros y a las duras dificultades económicas de la época. Según marcan los registros oficiales, siete de estos choferes se reunieron en un bar ubicado en la intersección de las calles Rivadavia y Lacarra para pensar una solución que les permitiera no perder su fuente de ingresos.
La propuesta que surgió en esa mesa fue revolucionaria para la época: llevar varios pasajeros en un mismo vehículo, establecer recorridos fijos y cobrar una tarifa fraccionada que se repartía entre quienes viajaban. De esta manera, el servicio se volvía mucho más accesible para el bolsillo de la gente y los taxistas lograban aumentar el volumen de sus viajes.
El primer viaje y la rápida expansión del servicio
Ese 24 de septiembre de 1928 quedó marcado a fuego como la fecha simbólica del nacimiento del colectivo. Aquel histórico primer servicio partió desde la zona de Primera Junta, atravesó el barrio de Flores y culminó en el cruce de Rivadavia y Lacarra.
En sus inicios, los primeros colectivos no eran los grandes rodados que conocemos hoy, sino automóviles adaptados para poder transportar a un mayor número de pasajeros. El éxito de la iniciativa fue tal que el nuevo sistema comenzó a expandirse rápidamente, sumando a distintos pequeños propietarios a la actividad y conectando puntos clave como Plaza de Mayo, Plaza Once y Flores.
Con el paso del tiempo y el crecimiento exponencial de la demanda, los vehículos comenzaron a incorporar modificaciones estructurales esenciales: sumaron capacidad, adoptaron colores específicos para diferenciarse definitivamente de los taxis tradicionales y añadieron los clásicos carteles para identificar los destinos.
Así, lo que nació como un recurso de supervivencia para siete taxistas, terminó transformándose en el transporte que hoy moviliza a millones de argentinos cada día.