
El psicólogoJ Jorge Núñez explicó a Canal 5TV se refirió al video en que se ve cómo una mujer de 71 años golpea a su hijo con Síndrome de Down. Señaló cómo la violencia puede afectar la autoestima, la seguridad y la confianza de una persona con discapacidad. También destacó la necesidad de redes de apoyo para las familias que atraviesan situaciones de cuidado prolongadas.
Jueves 24 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 21:22hs. del 24-09-2026
El caso de un joven con síndrome de Down que fue víctima de violencia dentro de su hogar volvió expuso las situaciones de maltrato que pueden permanecer ocultas durante años. A partir de este hecho, el psicólogo Jorge Núñez explicó a Canal 5TV cuáles pueden ser sus consecuencias y qué factores deben tenerse en cuenta al abordar estas situaciones.
Núñez aclaró que no es posible establecer un diagnóstico sobre las personas involucradas a partir de imágenes o de un relato periodístico. “No sabemos cuál es el estado de salud mental de la madre y tampoco del joven”, señaló, y explicó que para determinarlo se requiere una evaluación clínica.
El especialista explicó que una persona que atraviesa situaciones reiteradas de violencia puede permanecer en un estado de alerta ante la posibilidad de que vuelva a ocurrir un episodio.
“Muchas veces lo que sucede es vivir en un estado de alerta, no sabiendo cuándo va a pasar el momento en que se va a desatar un nuevo golpe o una nueva violencia”, sostuvo.
Según Núñez, las consecuencias no se limitan a las agresiones físicas. También pueden aparecer problemas vinculados con el miedo, la autoestima, la seguridad y la confianza. “Esto afecta muchas veces a nivel de los miedos, de la autoestima, de la seguridad y de la confianza”, explicó.
El desgaste de quienes cuidan
El psicólogo también se refirió a las dificultades que pueden atravesar madres y padres que tienen a su cargo personas con discapacidad. Señaló que las tareas de cuidado pueden generar situaciones de impotencia y frustración, especialmente cuando se sostienen durante muchos años.
Sin embargo, remarcó que comprender ese contexto no significa justificar la violencia. “Podemos escuchar en el relato de los padres mucha impotencia que no justifica la violencia”, afirmó.
En ese sentido, planteó que el acompañamiento psicológico puede ayudar a las familias a afrontar las dificultades y trabajar sobre las expectativas relacionadas con la autonomía y la dependencia.
La importancia de las redes de apoyo
Para Núñez, el abordaje de estos casos no puede quedar limitado al ámbito familiar. Consideró que también son necesarias redes de apoyo comunitarias e institucionales.
“Las redes de apoyo son fundamentales”, sostuvo, y agregó que las instituciones deben contribuir a garantizar derechos y acompañar a las familias que atraviesan situaciones complejas.
El especialista también llamó a no minimizar situaciones de violencia por el hecho de que no hayan sido denunciadas. “Que no se haya hecho una denuncia no quiere decir que lo que estén viviendo sea menos grave”, explicó.
Cuando el maltrato se vuelve invisible
Núñez advirtió que la repetición de situaciones de violencia puede hacer que tanto quienes las sufren como quienes las rodean terminen viéndolas como algo habitual. “Cuando se naturaliza el maltrato, se vuelve invisible”, sostuvo, y remarcó la importancia de reconocer estas situaciones y pedir ayuda.
Y añadió: “A veces dicen cosas como ‘nunca me imaginé que esto era parte de un maltrato’”, relató.
Por eso, consideró importante contar con espacios donde las personas puedan hablar de lo que ocurre y buscar orientación. “Basta con que genere un malestar para poder empezar a trabajarlo”, sostuvo.