
El economista e investigador del CEDLAS-UNLP Leo Tornarolli habló sobre la evolución de la pobreza en Argentina. El investigador analizó los límites de la reducción de la pobreza vía baja de la inflación, reconstruye su evolución durante los últimos 50 años y advierte sobre las cicatrices que dejan las sucesivas crisis económicas. “Sin un mercado laboral vigoroso será imposible reducir la pobreza, porque la mayoría de los ingresos de las familias argentinas provienen del mercado laboral”, aseguró el especialista.
Viernes 25 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 11:49hs. del 25-09-2026
La pobreza subió al 32,3% en el primer semestre del año y afectó a 15,5 millones de personas. El dato difundido por el Indec marcó un incremento de 4,1 puntos porcentuales respecto al semestre previo. La indigencia se ubicó en 7,5%.
En diálogo con Radio Sudamericana el economista e investigador del CEDLAS-UNLP Leo Tornarolli explicó “la medición de pobreza en Argentina es básicamente la medición del poder adquisitivo, entonces cuando sube la inflación disminuye el poder adquisitivo”.
“El otro factor es el funcionamiento del mercado laboral, que es el que provee la mayoría de los ingresos de los hogares, ingresos que luego se compara con el valor de las canastas. El mercado laboral ha tenido en los últimos dos años un desempeño bastante débil, no hubo un aumento en el desempleo y la forma en la que se ha manifestado la dinámica en términos de falta de calidad de empleo, el único que ha subido es el empleo no registrado que es de menor calidad”, detalló
En este sentido añadió “el otro margen de ajuste en el mercado laboral han sido los salarios, que han mejorado con respecto al 2024 – 2025 pero en el último año parece haber estado bastante deprimido entonces eso afecta el ingreso de los hogares”.
“Sin un mercado laboral vigoroso será imposible reducir la pobreza, porque la mayoría de los ingresos de las familias argentinas provienen del mercado laboral”, aseguró el especialista.
Al poner la lupa sobre las regiones, el Noreste registró la incidencia regional más alta, con 41,5%, seguido por Cuyo, con 36,7%. En Gran Buenos Aires, la pobreza afectó al 32,1% de la población, aunque la brecha fue amplia entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 13,9%, y los partidos del Gran Buenos Aires, donde llegó al 36,9%. La indigencia, por su parte, fue más elevada en el Noreste, con 10,5%, seguida por Gran Buenos Aires, con 8,4 por ciento.
La región Pampeana tuvo una incidencia de pobreza de 30,3%, mientras que el Noroeste alcanzó 31,5% y la Patagonia, 28,4%, el menor registro regional. Entre los aglomerados, Concordia presentó la mayor proporción de personas bajo la línea de pobreza, con 56,2%, seguida por Gran Resistencia, con 48,6%, y Posadas, con 42,2%. En materia de indigencia, la región Pampeana registró 7,2%; Cuyo, 5%; el Noroeste, 4,3%; y la Patagonia, 4,2%.