
La reconfiguración del mapa económico nacional dividió a la Argentina en cuatro ejes productivos con dinámicas de consumo diferenciadas. En ese contexto, Córdoba, referente del Eje Pampeano agroindustrial, muestra un escenario de "sentimientos mezclados": mientras los…
La reconfiguración del mapa económico nacional dividió a la Argentina en cuatro ejes productivos con dinámicas de consumo diferenciadas. En ese contexto, Córdoba, referente del Eje Pampeano agroindustrial, muestra un escenario de "sentimientos mezclados": mientras los indicadores de empleo reflejan el impacto del freno económico, la capacidad de compra de las familias locales se ubica por encima de la media del área metropolitana de Buenos Aires.
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De acuerdo con el informe Social Mood del segundo trimestre de 2026 elaborado por la consultora Moiguer, el 39% de los cordobeses adopta un perfil de consumo "compensador" (3 puntos porcentuales por encima del promedio nacional). Esta conducta implica apretar el presupuesto en las compras de la canasta básica y pasar a segundas marcas para resguardar margen financiero destinado a consumos suntuarios, salidas o entretenimiento.
"Hay que hacer un poquito más finas las cuentas, pasar a segundas marcas, pero siempre tratando de mantener algún que otro gusto, porque también hay que tener un poco de alegría en la vida", sintetizó un testimonio de los grupos de enfoque realizados en Córdoba.
Los números de Córdoba en el Eje Pampeano
El relevamiento mide la brecha entre la actividad productiva y la percepción de los hogares a través de varios indicadores clave:
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El contraste con el resto del país
El estudio destaca que el concepto de "promedio país" dejó de ser funcional para interpretar al mercado. Mientras Córdoba sostiene un equilibrio cauto, Neuquén (Eje Patagónico) opera como el gran motor del consumo del país empujado por el sector hidrocarburífero, con una suba del 36,9% en su PBG, un crecimiento del 5,8% en el empleo privado y un 74% de la población realizando consumos no esenciales.
En el extremo opuesto se ubica el Gran Buenos Aires (AMBA), con una caída del 2,5% en su PBG, un 3,6% menos de empleo formal y un 60% de pesimismo económico, consolidándose como la región más castigada por la pérdida de poder adquisitivo.