
Para entender el comportamiento electoral de los últimos 42 años de democracia es necesario desmenuzar las constantes que rigen a la política argentina al margen de la pirotecnia del momento.
Para entender el comportamiento electoral de los últimos 42 años de democracia es necesario desmenuzar las constantes que rigen a la política argentina al margen de la pirotecnia del momento. Un repaso de las recurrencias e invariantes del voto permite diseñar una tabla de mareas que identifica riscos bajamares y pleamares que se repiten a lo largo del tiempo y facilitan la comprensión de los términos de la lucha por el poder. Esa percepción señala que el voto de los grandes distritos se inclina en favor del no peronismo y que esa adhesión de los sectores medios hacia un centro moderado ha crecido desde 1983. El peronismo que tiene una leyenda de partido hegemónico y de poder por el contrario se identifica con una minoría que resiste con fortaleza y lealtad una opción que se recuesta en las provincias del Norte del país y algunos distritos de la provincia de Buenos Aires. Esa tendencia debe cruzarse con otro fenómeno que es el de la asistencia al voto. En casi medio siglo la cantidad de votantes habilitados se ha duplicado pero contra ese crecimiento avanza una contraola de la abstención que llevó en 2025 al menor porcentaje de sufragantes de la historia contemporánea.Luces y sombras del pasadoEsa tabla le señala a la oposición del pejotismo los riesgos y escollos que debe sortear si quiere conservar la competitividad que le permitió gobernar durante dos largos ciclos en el medio siglo de la Transición democrática con la exhibición de muestras sobresalientes de poder. Dos ejemplos: la posibilidad de reformar la Constitución en 1994 e imponer la reelección presidencial y en la década siguiente el pejotismo duhaldo-kirchnerista logró cuatro mandatos todos ellos con la misma familia en el vértice del poder. Más peronista que eso no se consigue. Esas experiencias no han modificado la tabla de mareas que se articula siempre en favor del no-pejotismo que cuando unifica todas sus expresiones y se sindica en un programa y un candidato le gana al peronismo. El pejotismo por el contrario es un prodigio de unidad si se tiene en cuenta que en el “movimiento” conviven colectividades que van de la extrema derecha a la izquierda rosada y que buscan sindicarse en conducciones caciquiles y verticalistas. Esa unidad y el culto a la personalidad de sus dirigentes —que le han dado su nombre propio al partido "menemismo" "kirchnerismo" o "cristinismo"— no les ha permitido superar la minoría de adhesiones en la burguesía de los grandes distritos. Peor aún su capacidad de representación ha declinado como nunca. Es el legado del ciclo duhaldo-kirchnerista.Los números de la democraciaLas familias políticas argentinas perseveran en sus lealtades de fondo con mayor disciplina de la que les atribuyen los armadores de turno. Votan movidas por una lógica territorial y un sentido de pertenencia que difícilmente se perturban por las trampas del calendario o las reformas electorales de último momento. En las diez elecciones presidenciales disputadas desde 1983 las distintas variantes del peronismo ganaron seis y perdieron cuatro. Pero la masa de electores se duplicó: pasó de 179 millones en 1983 con un pico de participación del 8561% a más de 358 millones sobre una población de 47 millones mientras la participación en las generales presidenciales cayó al 77% en 2023. La comparación histórica muestra que Perón ganó en 1973 con 73 millones de votos (casi el 62%) mientras que en la modernidad el techo de la primera vuelta lo marcaron Alberto Fernández y Cristina Kirchner con 129 millones de votos en 2019 y el pico absoluto de un balotaje lo alcanzó Javier Milei en 2023 con 1455 millones.La media y el umbral de victoriaLa brecha entre las victorias y las derrotas consolida para el peronismo una base firme de 9 millones de votos como piso técnico. Para imponerse en una primera vuelta dentro del padrón actual se necesita promediar 135 millones de votos. El dato no es menor: el peronismo siempre construyó sus triunfos en la primera vuelta y jamás ganó una segunda vuelta. Frente a un balotaje convocado sin la contención del oficialismo de turno la tendencia histórica del electorado es votar en contra del gobierno si no se logró el acuerdo en la primera vuelta. La oscilación del Peronismo: el espacio muestra una dinámica en forma de "W". Toca sus picos cuando va unificado en elecciones presidenciales (128 millones en 2015 y 129 millones en 2019) y sufre caídas drásticas en las intermedias (88 millones en 2017 por la fragmentación interna; 79 millones en 2021 y 83 millones en 2025 por la abstención y el castigo a la gestión). Subyace aquí el drama no resuelto entre el peronismo del AMBA —empeñado en imponer los candidatos presidenciales— y el peronismo del interior abocado durante cuatro décadas a recortar las aspiraciones de los caudillos bonaerenses o porteños. La expansión del Polo No Peronista: del otro lado se observa un piso histórico de gran solidez que rondó los 10 millones de votos entre 2017 y 2021 bajo la marca de Juntos por el Cambio. La irrupción de La Libertad Avanza funcionó como un vaso comunicante que estiró esa masa hasta rozar los 145 millones entre 2021 y 2023 franja en la que se ha asentado con oscilaciones menores en las legislativas de medio término.Para Milei gobernar es cederLa corriente a favor en la tabla de mareas no parece ser aprovechado por un gobierno que se instauró en 2023 por una carambola institucional llamada balotaje y que ha gobernado con el voto la exigencia y los programas de la formación Juntos por el Cambio y sus derivados semánticos. Siendo un gobierno de minoría como todos los que ha tenido la Argentina en lo que va del siglo no encontró la forma de construirse como una mayoría evidente que le permita sostener airoso un proyecto de reelección para 2027. Lo indica la tosquedad de su gestión que exhibió de nuevo sus debilidades esta semana en el Senado. Logró salvar el proyecto de reforma del Banco Central a costa de cederle a la oposición lo que quería. La iniciativa vuelve a Diputados sin posibilidades de ser revertida. Pero el retablo que exhibe a su público —los votantes que le quedan o los analistas de riesgo que le dan letra a los mercados— es de debilidad extrema. ¿Para qué se embarcó el gobierno en un debate que lo iba a exhibir en sus debilidades las que le convendría ocultar o postergar? La gestión Milei no se juega con la reforma del BCRA y la utópica fórmula de designación de sus directores. Tampoco en la modificación del mandato del Central una discusión litúrgica que resuelve dilemas tan erráticos como el sexo de los ángeles cuando el gobierno no tiene los votos ni siquiera para designar hoy a sus directores de manera reglamentaria. Todos los directores están designados "en comisión".Anosmia de EstadoLos expertos llaman anosmia a la pérdida total del olfato – uno de los efectos del Covid. Tampoco parece ayudar al gobierno a bajar la incertidumbre sobre su futuro la lectura del contexto internacional. Tomó revancha del malvinazo del partido contra Inglaterra que lo hizo perder popularidad con un rapto de malvinismo. Se colgó de una frase de Trump sobre el conflicto cuando es probable que si Estados Unidos debe elegir un socio para controlar el estrecho bioceánico del Atlántico Sur elegirá a Gran Bretaña. No muestra mejor olfato al desaprovechar la visita papal. El peronismo ha movilizado a sus principales operadores para sacar provecho de la figura de León XIV. Puede esperarse que el peronismo aproveche la visita para relanzarse para las elecciones de 2027. León XIV hablará de justicia social y de doctrina social de la Iglesia es decir de peronismo.El riesgo lo transmite MileiEsa tosquedad en aprovechar el plano inclinado a su favor o los rumbos que le señala la tabla de mareas es lo que refleja el crecimiento de un indicador que el propio gobierno controla y dibuja que es el riesgo país. Responden que ese alza señala el temor de los mercados a un eventual triunfo del peronismo en la elección del año que viene. Tanto vale ese argumento como señalar lo contrario que el riesgo país está midiendo la preocupación de inversores y analistas de riesgo por las dificultades que tiene el gobierno para aumentar poder salir del estigma de la debilidad y construir una alianza que contenga al voto que en 2023 lo llevó al gobierno. La singular personalidad de Milei o al menos la que exhiben sus performances públicas no parece demostrar un gran esfuerzo por reelegir. Ya ha dicho que si no lo quieren se va y repite que querrá volver a la actividad privada como conferencista con grandes honorarios. En el ejercicio de la política se aprende y una de las enseñanzas es no ceder en la ambición reeleccionista. Esta semana Felipe González uno que gobernó hasta el cansancio —propio y de los demás— filosofó sobre las reelecciones. Contó que se entendía muy bien con el confucionismo del mandatario chino Xi Jinping. "Me llevaba bien con él —dijo en un diálogo con su biógrafo Sergio del Molino— porque él era confuciano de verdad. Primero creía en la meritocracia que no es la democracia y segundo creía en la limitación de mandatos para que el que estaba gobernando supiera que cuando acababa el mandato le iban a ajustar algunas cuentas. Pero el que no tiene límite de mandato y tiene todo el tiempo va bien se convierte en Putin o en un hijo de Putin que los hay por todos lados". No es nuevo esto ya lo prevenía Montesquieu: «En el transcurso de un gobierno largo se camina insensiblemente hacia el mal y se vuelve al bien solo por un esfuerzo" (El espíritu de las leyes Libro VIII Capítulo XII 1748).Le crecen enemigos en el centroUna franja del electorado percibe que hay postulantes a disputarle a Milei el voto de la centroderecha o el del centro moderado de los distritos más grandes de la Argentina en cinco de los cuales el voto de Cambiemos/Milei conserva la primera minoría con alrededor del 42% de los votos. Con esta percepción reapareció Mauricio Macri el viernes en Jujuy para una cumbre de dirigentes del PRO del interior abrochada con una reunión privada con el gobernador radical de esa provincia Carlos Sadir. Macri regresó al país el fin de semana anterior y se reservó las apariciones públicas hasta el jueves cuando participó de dos saraos de alto refinamiento (ver abajo). A lo largo de la semana tuvo contactos telefónicos con sus escuderos del PRO que se exhibieron junto al candidato Hernán Lacunza en la sede del partido. La cita fue organizada por Jorge Triaca Humberto Schiavoni y María Eugenia Vidal que le ha proporcionado al economista su equipo de comunicación. Se reservó la aparición en Jujuy junto a Sadir un amigo del gobierno pero que mantiene distancia con el proyecto de reforma electoral. El mandatario aspira a una reelección y choca hasta ahora con la intención de dirigentes de La Libertad Avanza de su provincia —la mayoría identificados con el peronismo al que la UCR derrotó ya hace más de 10 años con ayuda del gobierno nacional.Macri habilita otras chancesMauricio en las charlas que ha tenido con visitantes al piso 10° del edificio donde vive en el cogollo de Barrio Parque plaza Grand Bourg ha insistido en su escepticismo sobre el destino del gobierno. Cree que sus objetivos son compatibles con los del PRO pero que la gestión impide confiar en que pueda ganar una elección. El comentario de la semana en el Congreso fue acerca de la sesión de la comisión bicameral de seguimiento de privatizaciones. El debate exhibió la lentitud del proceso de privatización de las ocho empresas autorizadas por la Ley Bases. Pese a sus reparos Macri sigue avalando a Cristian Ritondo y Fernando de Andreis como negociadores con la mesa política del gobierno. Objeta la esterilidad de esas reuniones que no alcanzan para edificar las expectativas del público. Lo atribuye a la intención del gobierno de llevar el debate con los aliados del PRO a lo electoral y buscar entendimientos de cúpula sin intentar un cambio de frente que frene la caída de las expectativas de reelección que surge de las encuestas.Larreta o la vuelta al pagoAl mismo tiempo sigue avalando la singladura de Lacunza para que el año que viene el PRO tenga un candidato propio. La salida de Lacunza anima a otros sectores que buscan la representación del voto moderado. Apenas hizo pública su intención de ser candidato Lacunza se reunió con Horacio Rodríguez Larreta y también ha hablado con Ernesto Sanz que propone también un candidato propio para la UCR que reensamble lo que fue Juntos por el Cambio en 2015. Larreta trabaja sobre el mismo electorado de Lacunza pero busca limitar el proyecto 2027 a la Ciudad de Buenos Aires. Concentra en este distrito la creación de una fuerza propia que dispute la representación del electorado del PRO al que ve enredado en una alianza riesgosa con La Libertad Avanza. Cuando explican la municipalización del proyecto los armadores de Larreta recuerdan que en 2007 y 2011 el PRO y sus aliados hicieron elecciones ganadoras sin tener un plan nacional que compitiera con el pejotismo del duhaldo-cristinismo. La ciudad vota distinto a la Nación y se puede ir a la pelea del poder local con una lista corta. De todas formas el larretismo mantiene abiertas las ventanas para entendimientos nacionales que puedan confluir con el neodesarrollismo de Horacio. El lunes pasado su principal operador político el diputado nacional Álvaro González se reunió con Carlos Melconian a quien le escuchó las intenciones de anotarse en la carrera presidencial de 2027.Debutan Negri-SanzLa reunión de Macri con Sadir proyecta inquietudes hacia dentro del radicalismo. El grupo "Radicales: ¡Estamos a tiempo!" camina por el mapa reclutando voluntades en torno al documento preparado por Jesús Rodríguez Ernesto Sanz Mario Negri Walter Ceballos Adolfo Rubinstein Lilia Puig y otros. Jesús estuvo en San Luis en donde presentó su libro "La huella democrática" en un acto que contó con la participación de Adolfo Rodríguez Saá que animó el debate porque este dirigente busca volver a la gobernación en 2027 y aprovechó el escenario de los radicales. Ese grupo tendrá en la semana que se inicia una reunión virtual sobre reforma política y debate presupuestario en la que hablarán los expertos Javier Curcio y Miguel de Luca. Rodríguez tiene prevista una presentación en Catamarca hacia el 15 de octubre; debutarán allí como dúo de escenario Negri y Sanz como postulantes a alguna candidatura en 2027.Macri by NightMacri estuvo en la fiesta nacional de Arabia Saudita en el hotel Four Seasons. Allí compartió cartel con Martín Menem que se sacó una foto con él sin cruzar palabra y partió hacia el restaurante Unaghi Sushi Bar de Villa Urquiza en donde la hermana presidencial Milei había convocado a una tertulia de fidelización. La consigna de esa noche fue: hay que trabajar por la elección de Javier y los mandó de vuelta a casa. Mauricio completó la noche en el hotel Park Hyatt Buenos Aires que celebraba los 20 años de su apertura en el palacio Duhau. Compartió cartel con Daniel Scioli ante un número importante de empresarios del sector turístico.