
Osvaldo Potente fue una de las grandes figuras de Boca durante la década del 70, estuvo cerca de jugar en Europa y quedó en la historia como verdugo del Millonario, aunque su presente transcurre en el negocio familiar.
Osvaldo Potente fue una de las grandes figuras de Boca durante la década del 70, estuvo cerca de jugar en Europa y quedó en la historia como verdugo del Millonario, aunque su presente transcurre en el negocio familiar.
Osvaldo Potente cambió los entrenamientos en la Bombonera y los Superclásicos por una rutina entre copas, medallas y placas conmemorativas. Alejado del fútbol, trabaja junto con su hermano Raúl en la fábrica de trofeos que fundó su padre en 1946, cerca de Parque Chacabuco. “Acá tengo más premios que Messi y Cristiano Ronaldo”, bromeó en una entrevista con Infobae.
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Patota, como le dicen, surgió de las Inferiores de Boca y debutó en Primera en 1971 con un gol frente a Banfield. El enganche se convirtió rápidamente en uno de los principales referentes del equipo y cerró sus dos etapas en el club con 79 tantos en 196 partidos. Su talento también le permitió disputar tres encuentros con la Selección Argentina.
Entre quienes lo admiraban se encontraba un joven Diego Maradona, que años después lo mencionó junto con Ricardo Bochini, Norberto Madurga y Ricardo Pavoni entre sus referentes. “Uno se pone contento cuando alguien como él te nombra”, reconoció Potente al enterarse de las palabras del Diez, con quien luego mantuvo varias charlas cuando trabajó en las divisiones juveniles de Boca.
Gol de Potente a River en 1974
Su especialidad fueron los Superclásicos: le convirtió siete goles oficiales a River y quedó entre los máximos anotadores de Boca en la historia del enfrentamiento. “Tuve esa suerte”, resumió sobre una marca que construyó sin llevar estadísticas. Uno de sus tantos más recordados fue un tiro libre en el Monumental, en 1975, después de que los hinchas locales pasearan un chancho con una camiseta azul y oro que llevaba el número 10. O el empate 1-1 del Nacional 1974.
Sus actuaciones despertaron el interés de Juventus, Málaga y Atlético de Madrid, pero el entonces presidente Alberto J. Armando se negó a transferirlo. Después de su primera salida del Xeneize, el mediocampista jugó en Rosario Central y The Strongest de Bolivia, regresó a la Ribera y terminó su carrera en Defensores de Cambaceres. Más tarde fue entrenador de la Reserva y asumió interinamente en el primer equipo.
El vínculo con su actual oficio comenzó mucho antes de su debut profesional. “Mi papá era cincelador y armó la fábrica de trofeos”, contó Potente recientemente en Clarín. Vicente les daba forma artesanalmente a las copas con un martillo y un punzón, y sus hijos continuaron el legado. Hoy reciben pedidos de clubes grandes, instituciones barriales y diferentes organizaciones, mientras Patota conserva el reconocimiento de los hinchas por logros que no necesitan una copa para permanecer en la historia.
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