
La leyenda de Boca murió este sábado a los 89 años. Protagonizó uno de los hechos más curiosos de la historia de la Copa del Mundo en 1966. Lo que sucedió derivó en un cambio reglamentario fundamental para el futuro del deporte.
La leyenda de Boca murió este sábado a los 89 años. Protagonizó uno de los hechos más curiosos de la historia de la Copa del Mundo en 1966. Lo que sucedió derivó en un cambio reglamentario fundamental para el futuro del deporte.
No son muchos los futbolistas que pueden arrogarse el honor de haber obligado a la FIFA a modificar su reglamento. Uno de ellos fue Antonio Ubaldo Rattín, fallecido a los 89 años este sábado, quien en 1966 provocó que el máximo ente del fútbol mundial decida introducir el uso de las tarjetas. Todo, en una historia que arranca como cuento pero no lo es: estaban un alemán, un argentino, la bandera británica y la alfombra roja de la Reina Isabel II...
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El escenario era Wembley, ante 90 mil espectadores. El partido, Argentina - Inglaterra, por los cuartos de final del Mundial de 1966. Rattín, defensor y capitán, estaba molesto con la actuación del árbitro alemán Rudolf Kreitlein, a quien acusó hasta de "inventar manos" durante el partido. Según el Rata, el quiebre de la tarde se dio cuando éste intentó dialogar con el árbitro, viéndose perjudicado por su accionar. Claro, Kreitlein no hablaba una palabra de español y el exdefensor de Boca tampoco hablaba alemán.
A partir de allí, se suscitó una de las situaciones más curiosas de la historia de los Mundiales. Rattin trató de hacerse entender, pero Kreitlein pensó que lo estaba insultando. En el medio, el argentino llegó hasta a pedir un intérprete para hacerse entender, pero no hubo caso. El árbitro tomó la actitud del defensor como agresiva y decidió expulsarlo. ¿De qué manera? Simplemente con el gesto de que se vaya de la cancha. Claro, en ese momento no habían tarjetas.
Furioso por la situación, Rattín permaneció en el campo 10 minutos más, mientras Kreitlein le hacía señas para que se vaya afuera. Todo, mientras se solicitaba la presencia de un intérprete. Sin embargo, de poco sirvió ya que Kreitlein tenía la decisión tomada e incluso la explicó en su informe posterior: "Me miró con mala intención, por eso me dí cuenta que me había insultado". Con diez, Argentina perdió 1-0 y se quedó afuera.
Stanley Rous, entonces presidente de la FIFA y exárbitro, tomó nota de la situación vivida en el Mundial de Inglaterra 1966 y decidió realizar modificaciones con el fin de encontrar una manera de interpretar, sin lugar a confusión, las resoluciones disciplinarias durante un partido.
Así fue como otro exárbitro, Ken Aston, acercó la idea de las tarjetas: una amarilla, para el primer apercibimiento, y otra roja, para la expulsión. La inspiración, claramente, provino de los semáforos. De esta manera, la idea de Aston fue adoptada y puesta en marcha a partir del siguiente Mundial, México 1970. Al mismo tiempo, el exárbitro inglés fue nombrado Presidente del Comité de Árbitros de FIFA.
Así fue la expulsión de Rattín en Inglaterra 1966
Al margen de la situación con el árbitro alemán, Rattín protagonizó otro curioso hecho tras ser expulsado, en Wembley. Según recordó el propio exfutbolista, tras ser expulsado se cruzó con los hinchas presentes, retorció una bandera inglesa que hacía las veces de banderín de córner y se sentó en la alfombra roja de la Reina Isabel II a ver el partido pese a haber sido enviado a los vestuarios.
"A los 15 minutos yo pido al intérprete porque cobraba todo a favor de Inglaterra. Me echó. Dijo fuera, fuera, me rajó. Estuvo el partido suspendido aproximadamente entre 25 y 30 minutos. Entraron los dirigentes de FIFA al campo de juego, yo me senté en la alfombra roja de la Reina a ver 10 minutos de fútbol. Luego me fui para el vestuario y, cuando pasé por el banderín de córner, retorcí la bandera inglesa que flameaba. Los insulté, me tiraron latas de cerveza", recordó Rattín en declaraciones al documental El Fútbol es Historia.
Lo cierto es que el periodista Oscar Barnade investigó sobre la situación en un artículo publicado en el Diario Clarín y no encontró evidencia que corrobore la versión del Rata. Según explica, la situación del banderín del córner sí se dio, pero no se ven las latas de cerveza caer sobre el futbolista. De igual manera, la alfombra estaba presente en Wembley, pero el argentino no se sentó en ella. Finalmente, la secuencia duró nueve minutos, casi diez, y no media hora como afirmó el futbolista en sus declaraciones posteriores.
La anécdota quedó en los libros de la historia de los Mundiales, exagerada o no. Lo que sí es cierto es que ese 23 de julio de 1966, hace casi 60 años, estalló una rivalidad entre el fútbol argentino y el inglés que recrudeció con la Guerra de Malvinas y otro partido de cuartos de final, el de México 1986, con final feliz.
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