
Leo clavó al segundo palo de Schulte. Un remate inatajable que sorprendió al arquero del Columbus y que le permitió al Inter Miami igualar el partido frente a los de Ohio.
Leo clavó al segundo palo de Schulte. Un remate inatajable que sorprendió al arquero del Columbus y que le permitió al Inter Miami igualar el partido frente a los de Ohio.
Dicen que tiene 39 años. Que está por dejar de jugar en la Selección. Que viene de participar de su último Mundial. Patrañas. Lionel Messi es inagotable. Sorprende cada fin de semana. Nunca no está listo para batir una nueva marca, para convertir otro golazo. Para parecer de veinte. Y frente a Columbus Crew, en el último encuentro oficial por la MLS antes de volar a la Argentina para sumarse al plantel de la Scaloneta, el tipo se plagió. Él tiene todos los derechos, claro. Y, de zurda, se la clavó en el segundo palo a Patrick Schulte, de tiro libre, para acercarse al récord histórico de Marcelinho Carioca.
Con 76, Messi quedó a apenas dos del brasileño, el #1 de una de las pocas marcas que hasta el momento Leo no ha logrado alcanzar. Será cuestión de días, quizás. Si cuatro de los últimos ocho los hizo así. El último había sido frente a San Diego (2-2). Antes supo meter dos en su cuartetazo ante Montreal (7-1), además del que le convirtió a Jordania en el Mundial, o a New York City y Orlando en el primer semestre. Subconjunto freekick de una lista de 931 festejos de la Pulga.
El que ante Benín se despedirá de la Argentina, como lo anticipó en su carta de finales de agosto. Lo extrañarán los fanas de la Selección como los del planeta fútbol cuando decida colgar los botines.
Subconjunto freekick de una lista de 931 festejos de la Pulga. El que ante Benín se despedirá de la Argentina, como lo anticipó en su carta de finales de agosto. Lo extrañarán los fanas de la Selección como los del planeta fútbol cuando decida colgar los botines.
Messi lo hizo. No tenía demasiado ángulo: el tiro debía partir de una especie de corner corto. La mayor parte de sus compañeros, en el área. Los rivales, lo mismo. Todos apiñados. Esperando que no lanzara un centro lo suficientemente difícil de despejar como para desactivar el peligro.
Nadie lo esperaba. Nadie lo supuso. Pero Lionel lo hizo: pateó, el tiro se elevó y cayó en el segundo poste, pegando contra la cara interna de la red. No pudo Schulte. Como no pudieron otros tantos. Y así, Leo logró empatar el encuentro que había arrancado en desventaja por un gol de penal de Josef Martínez.
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