
La celebración supera a la de algunos campeonatos, aunque se trate de una clasificación. El rival, el contexto, cómo estaba el partido... Todo influye.
La celebración supera a la de algunos campeonatos, aunque se trate de una clasificación. El rival, el contexto, cómo estaba el partido... Todo influye.
Antes de que arranquen a leer, les aviso que voy a jugar fuerte. Pero fuerte, eh. Para mí, este es el festejo más importante de Boca desde el Real Madrid hacia acá. Un festejo tremendo, una celebración como no recuerdo otra por algo que encima no es una coronación sino el pase a una semifinal de la Copa Argentina.
Son, claramente, dos circunstancias muy distintas. Aquella vez Boca fue campeón del mundo en Japón, lo acompañó una multitud... Un triunfo inconmensurable. ¿Le ganó al Milan poco después? Claro. ¿Fue campeón de otras Libertadores? También. Pero se festejó menos, quizá porque fueron muy seguidos los triunfos. Esto de ayer supera el haberle ganado a Talleres por penales la final y también aquel partido que se ganó contra Gimnasia con gol de Tevez y que terminó por darle el campeonato sobre River.
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Acá el contexto influye: el rival, una camiseta pesada, un clásico, este Racing que últimamente había tenido cierta supremacía sobre Boca... Y también por cómo se dio el partido: Boca estaba liquidado, parecía Argentina-Egipto y hasta tuvo el quite de Paredes.
Que se meta la gente a festejar, que se metan los suplentes... Nunca vi un banco en el que salieran todos así de enloquecidos cuando terminó el partido. Se revolcaban en el campo de juego... No tengo dudas que desde aquel partido con el Real Madrid en el 2000, el de los goles de Palermo, hasta acá es el festejo más grande de la gente de Boca. No creo que se pueda comparar siquiera con algún campeonato.
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Lo que ocurrió en Rosario, además, tiene el valor de lo histórico porque va a quedar en la memoria y en los libros por los siglos de los siglos. A mí me cuentan todavía de aquel Boca que en el 75 perdía 3-0 y lo ganó 4-3 con Paulino Sánchez... ¡Los años que pasaron! Es tremendo lo que se va a recordar esto y Valencia con sus tres goles quedará en la historia.
¿Responsables? Varios. Pero por sobre todas las cosas, la llave del partido la tenía Villa con sus desbordes y sus centros. En el segundo gol de Valencia, van todos a abrazar al colombiano y Valencia tiene que acercarse a festejar. Y por supuesto hay un gran mérito en Arruabarrena, que tuvo el coraje de romper el equipo antes de los 60 minutos metiendo los cambios para mandar a la tropa hacia adelante. Y fue un triunfo tremendo, muy grande.
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