
Especialistas destacan la importancia de controlar los factores de riesgo antes de que aparezcan los síntomas en el marco del Día Mundial del Corazón.
Martes 29 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 09:54hs. del 29-09-2026
Las enfermedades cardiovasculares continúan ubicándose como la principal causa de mortalidad tanto a nivel mundial como en la Argentina, donde provocaron 105.130 fallecimientos durante 2024, representando el 30,3% de las muertes por causas definidas. Según datos difundidos en el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, la mayoría de estos eventos graves pueden prevenirse mediante el control oportuno de los factores de riesgo.
Dentro del registro nacional de decesos vinculados al sistema circulatorio, se contabilizaron 26.404 casos por insuficiencia cardíaca y 22.841 por enfermedades isquémicas del corazón. Ante este panorama, especialistas del servicio de Cardiología del Hospital Británico y del Hospital Italiano enfatizaron la necesidad de adoptar medidas preventivas mucho antes de la manifestación de cualquier síntoma.
Bajo la campaña institucional “Ponele corazón”, las instituciones médicas recuerdan que la salud cardiovascular no se limita únicamente a los valores de presión arterial, colesterol y glucemia, sino que depende estrechamente de las conductas diarias.
Ejes fundamentales para la salud cardíaca
Los profesionales sintetizan el cuidado del corazón en las siguientes recomendaciones esenciales:
Aumentar el movimiento diario: Se aconseja realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa, combinados con ejercicios de fuerza dos veces por semana. Adicionalmente, acumular movimiento como alcanzar unos 7.000 pasos diarios reduce notablemente la incidencia de patologías cardíacas.
Priorizar un patrón alimentario cardioprotector: Más que seguir dietas restrictivas temporales, la recomendación se orienta hacia la adherencia sostenida a esquemas como la dieta mediterránea, incrementando el consumo de verduras, frutas, legumbres, frutos secos, cereales integrales y fuentes saludables de grasa, mientras se disminuye la ingesta de ultraprocesados y sodio.
Cuidar el descanso y gestionar el estrés: Mantener entre 7 y 9 horas de sueño nocturno regular resulta determinante, ya que la irregularidad en las pautas de descanso se asocia a un incremento en el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Asimismo, generar espacios de recuperación frente al estrés crónico previene conductas perjudiciales para el organismo.
Cesar el consumo de tabaco: Abandonar el cigarrillo y evitar la exposición al humo ambiental constituye una de las decisiones de mayor impacto positivo para la protección arterial, cuyos beneficios comienzan a manifestarse de manera inmediata.
Realizar chequeos médicos periódicos: Dado que afecciones como la hipertensión o el colesterol elevado suelen ser asintomáticas durante años, el seguimiento profesional constante es el único mecanismo efectivo para la detección temprana.