
Daniel Denmon, máster en Derecho Ambiental, explicó en Radio Sudamericana las obligaciones previstas para el descarte de envases de fitosanitarios y advirtió sobre los controles y la trazabilidad de estos recipientes.
Martes 29 de Septiembre de 2026 - Actualizada a las: 21:41hs. del 29-09-2026
La utilización de un antiguo envase de glifosato para colocar alimentos durante la Fiesta del Chorizo a la Pomarola, realizada en el pueblito de La Colina, en General Lamadrid, generó preocupación y volvió a poner en discusión el manejo de los recipientes que contienen productos fitosanitarios.
En diálogo con Radio Sudamericana, Daniel Denmon, máster en Derecho Ambiental, explicó qué establece la legislación argentina sobre estos envases y cuáles son las responsabilidades que pueden surgir ante su utilización para fines diferentes a los previstos.
Denmon recordó que en Argentina está vigente la Ley 27.279, que establece los presupuestos mínimos para la gestión de los envases vacíos de fitosanitarios. La normativa contempla un sistema específico de gestión debido al riesgo que estos recipientes pueden representar para las personas y el ambiente.
Uno de los procedimientos establecidos es el denominado "triple lavado". El especialista explicó que los envases deben ser enjuagados tres veces y que el agua resultante de ese procedimiento debe ser reutilizada dentro del proceso de aplicación del producto. Posteriormente, los recipientes deben ser perforados para evitar que puedan volver a utilizarse como contenedores.
"Son envases que contienen productos tóxicos y algunos productos que no son para el consumo, ni para humanos ni para animales", explicó Denmon.
El objetivo de estas medidas es evitar que los recipientes sean reutilizados para almacenar o transportar agua, alimentos u otros elementos. Según el especialista, se trata de una problemática que tiene particular presencia en zonas rurales, donde algunos envases son reutilizados debido a la resistencia del material.
[AHORA] En General La Madrid, la primera "Fiesta del Chorizo a la Pomarola" se vio opacada: descubrieron que se usaron baldes que habÃan contenido glifosato como recipientes para cocinar, y el municipio asumió que el producto se habÃa comercializado hace "por lo menos, 20 años". https://t.co/bO0ucFLir1 pic.twitter.com/qAeUHsLvJS— ElCanciller.com (@elcancillercom) September 29, 2026
[AHORA] En General La Madrid, la primera "Fiesta del Chorizo a la Pomarola" se vio opacada: descubrieron que se usaron baldes que habÃan contenido glifosato como recipientes para cocinar, y el municipio asumió que el producto se habÃa comercializado hace "por lo menos, 20 años". https://t.co/bO0ucFLir1 pic.twitter.com/qAeUHsLvJS
La importancia de la trazabilidad
Denmon sostuvo que uno de los principales problemas frente a situaciones de este tipo es determinar el origen del envase y establecer quiénes tuvieron responsabilidad sobre su utilización.
"El problema está con la trazabilidad, para saber de dónde salió y quién es responsable", señaló.
En ese sentido, explicó que una investigación debería permitir establecer quién fue el propietario original del recipiente, quién adquirió el producto, quién lo utilizó y quién indicó su aplicación.
También mencionó que, dependiendo de las circunstancias, pueden existir responsabilidades vinculadas al profesional que prescribió el fitosanitario. A esto se suma el rol de los organismos encargados de controlar el cumplimiento de la normativa.
"Hay una responsabilidad directa del que compró el producto, lo usó y no lo descartó como se debía. Y después están los controles, quienes no controlaron para que esto ocurra", afirmó.
Para el especialista, el episodio también refleja que la existencia de una legislación no alcanza si no está acompañada por información y capacitación.
"Por más que tengamos la legislación, si la gente no está preparada, si no está informada, si no está educada, seguimos haciendo y cometiendo los mismos errores", sostuvo.
Cómo debe realizarse el triple lavado
Durante la entrevista, Denmon explicó que el triple lavado no consiste simplemente en enjuagar el envase y arrojar el agua residual en cualquier lugar.
Según detalló, el líquido utilizado durante los enjuagues debe volver a incorporarse al proceso de pulverización agrícola, de manera que los restos del producto sean aprovechados dentro de la aplicación correspondiente.
Una vez realizado el procedimiento, el envase debe ser perforado para inutilizarlo. La finalidad es impedir que pueda convertirse nuevamente en un recipiente para almacenar agua, alimentos u otros líquidos.
"Después del triple lavado hay que perforar los envases para que no puedan utilizarse como contenedores", explicó.
Qué dijo sobre el glifosato
Durante la entrevista también se refirió específicamente al glifosato y aclaró que el producto no se encuentra prohibido en Argentina.
Denmon señaló que existen debates científicos y regulatorios a nivel internacional respecto de sus posibles efectos y que distintos países han adoptado diferentes medidas sobre su utilización.
También explicó que el uso prolongado de determinados agroquímicos puede generar resistencia en algunas malezas, lo que obliga a modificar las estrategias utilizadas para su control.
En este contexto, remarcó que la problemática de los fitosanitarios no se limita al uso del producto en el campo, sino que también comprende el manejo posterior de los envases.
El episodio registrado durante la Fiesta del Chorizo a la Pomarola, en La Colina, volvió así a poner el foco en una cuestión contemplada por la legislación argentina: los envases de fitosanitarios no deben ser reutilizados para almacenar alimentos, agua u otros productos y deben ser gestionados mediante los mecanismos establecidos por la normativa.