
El mercado argentino se aproxima a cerrar un mes desafiante en el que los activos sufrieron producto de la volatilidad externa y una renovada incertidumbre local.
El mercado argentino se aproxima a cerrar un mes desafiante en el que los activos sufrieron producto de la volatilidad externa y una renovada incertidumbre local. En la apertura de la última rueda de septiembre el riesgo país avanza dos puntos básicos hasta las 609 unidades a pesar de un leve rebote de los bonos soberanos en dólares que suben hasta 06% en Nueva York. Así cerrará el mes con un alza de 19% o 100 puntos básicos.En tanto las acciones argentinas que cotizan en Wall Street operan con resultados mixtos pero cierran un mes particularmente negativo: los papeles de los bancos acumulan pérdidas cercanas al 20%.La suba del riesgo país complica los planes del Gobierno en el frente financiero. En septiembre se conjugaron distintas razones. En primer lugar el frente externo aportó una fuerte dosis de aversión al riesgo global que castigó con dureza a los mercados emergentes. La persistencia de tasas elevadas en los bonos del Tesoro de Estados Unidos sumada a la volatilidad en las principales plazas internacionales y a la caída en las cotizaciones de materias primas clave como el petróleo activó un clásico movimiento de flight to quality. En este contexto los inversores globales desarmaron posiciones en activos de mayor riesgo y redujeron su exposición en plazas periféricas dejando a la deuda y a las acciones argentinas en una posición de extrema vulnerabilidad.Este miércoles las tasas en Estados Unidos parecen intentar normalizarse. "Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos ceden levemente después del fuerte aumento en los últimos días que llevó al rendimiento del título a 30 años a un máximo desde el 2002. Los futuros de las acciones estadounidenses cotizan con pocos cambios: los contratos del S&P 500 y los del Dow Jones operan estables y los del Nasdaq 100 caen 01%" comentaron al inicio de la rueda analistas de Max Capital.A nivel doméstico la atención del mercado viró hacia la dinámica cambiaria y la acumulación de reservas del Banco Central. En un trimestre con menor liquidación estacional del agro las dudas sobre la capacidad del Gobierno para engrosar las arcas en moneda dura y la cercanía de los compromisos de deuda reavivaron la cautela de los operadores. El organismo compró este martes US$ 70 millones en el mercado con lo que elevó el acumulado del mes a los US$ 330 millones el más bajo desde que empezó su programa de recompra de reservas en enero.Por último el plano político y legislativo sumó rispideces que profundizaron la toma de ganancias tras los máximos alcanzados en meses previos. Las crecientes dificultades del oficialismo para sostener sin sobresaltos su agenda de reformas en el Congreso junto a las señales de desaceleración en la actividad económica y el consumo llevaron a los fondos institucionales a adoptar una postura defensiva.El sector bancario absorbió el mayor impacto de este desarme de carteras en tanto los inversores optaron por tomar utilidades y exigir un mayor premio por riesgo ante un horizonte de corto plazo con menos catalizadores positivos a la vista.NE